GUARISMO DEL OCHO
El matador de toros Víctor Hernández se disponía a saludar en su capote al sexto de la tarde, un toro De Santiago Domecq que lo prendió con violencia en la zona del abdomen. Lo zarandeó y quedó prendido de la chaquetilla, por lo que fue arrastrado por el pitón varios metros.
Además, en el desarrollo de la faena, volvió a ser prendido aparatosamente por el pecho, siendo levantado, pero sin resultar herido. Fue un verdadero milagro que resultara, aparentemente ileso.



