domingo, 16 de agosto de 2026

Memorable ‘Puerta Grande’ de Chacón, Moral y Crespo con una gran Miurada en la Magallánica de Sanlúcar

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GUARISMO DEL OCHO

La VIII Corrida Magallánica no fue solamente un festejo triunfal. Fue una exaltación de la identidad taurina de Sanlúcar de Barrameda y de la personalidad inconfundible de una corrida de Miura. Seis toros, seis historias diferentes; bravura, nobleza, encaste, exigencia, calidad y emoción. Y tres toreros que supieron responder desde la inteligencia, el valor, el temple y la entrega.

Octavio Chacón, Pepe Moral y Daniel Crespo abandonaron la plaza a hombros, en una imagen de enorme fuerza que resumió una tarde extraordinaria. Chacón, capaz de sobreponerse a las dificultades y de convertir el cuarto en dos orejas; Moral, soberbio y maduro, con tres trofeos en su esportón; y Crespo, valiente y solvente, firmando un debut con Miura de dos orejas que confirma que hay toreros capaces de crecerse ante los retos mayores. Y sobre todos ellos, una gran Miurada que dio sentido a una Magallánica memorable.

Sanlúcar volvió a ser, por una tarde, capital mundial del toreo. El mar, la historia, la tradición y el toro se dieron la mano en una plaza centenaria que volvió a vestirse de gala para una celebración única. Porque la Magallánica no es una corrida más: es una seña de identidad, una ceremonia de raíces marineras y taurinas, un espectáculo de singular belleza que pertenece ya al patrimonio emocional de Sanlúcar y que ha conquistado un lugar propio en el calendario taurino mundial. Y esta vez, además, la Puerta Grande fue para tres hombres. Chacón, Moral y Crespo. Tres toreros a hombros. Una gran Miurada. Una tarde de emoción, bravura, nobleza y calidad. Y una Magallánica que volvió a hacer historia.

La VIII Corrida Magallánica de Sanlúcar de Barrameda escribió este domingo, 16, una de esas páginas que permanecerán en la memoria colectiva para siempre. La centenaria Plaza de Toros de El Pino se vistió de historia, tradición y mar para acoger un festejo de singular personalidad, con una imponente e importante corrida de Miura que ofreció emoción, bravura, nobleza, calidad y una extraordinaria variedad de comportamientos.

Ante un público entregado, Octavio Chacón, Pepe Moral y Daniel Crespo salieron a hombros por la Puerta Grande, después de protagonizar una tarde de toros de enorme intensidad. El balance de trofeos lo dice todo: dos orejas para Chacón, tres para Pepe Moral y dos para Daniel Crespo, quien además rubricó un debut triunfal con el legendario encaste de Miura.

Pero más allá de las cifras, quedó la sensación de haber asistido a una verdadera celebración del toreo. La Magallánica volvió a demostrar por qué se ha convertido en santo y seña de la tauromaquia, un acontecimiento en el que la estética marinera e histórica de Sanlúcar de Barrameda se funde con la liturgia del toro bravo para ofrecer una imagen única en el mundo.

Abrió plaza “Bolichero”, un cuajado ejemplar de 636 kilos, marcado con el número 1, al que Octavio Chacón recibió con temple a la verónica, ganándole terreno con mando y naturalidad, antes de protagonizar un lucido quite por delantales. El tercio de banderillas, eficaz y bien resuelto, dio paso a una faena que fue creciendo hasta alcanzar cotas de notable altura. Chacón encontró la clave para conducir con largura, ritmo y profundidad a un toro fijo y encastado. Por el pitón derecho surgieron tandas asentadas, templadas y de excelente trazo, mientras que al natural el gaditano alcanzó momentos de especial exquisitez ante un animal noble y obediente, al que exigió una entrega absoluta en cada muletazo. Los molinetes finales, muy ajustados, pusieron el broche a una labor de peso. La espada, sin embargo, se interpuso en el camino de un triunfo que el torero ya había ganado a pulso en el ruedo. Los numerosos pinchazos redujeron la recompensa a una ovación tras aviso.

El segundo fue “Mulero”, serio ejemplar de 607 kilos, marcado con el número 66. Pepe Moral lo recibió con gran compostura a pies juntos, antes de construir una faena presidida por la hondura, la madurez y el conocimiento de los terrenos. El inicio por bajo permitió al sevillano dominar la noble y enclasada embestida del Miura. Moral supo administrar con precisión las alturas, los vuelos y los tiempos, dando al toro la distancia necesaria para aprovechar su gran fijeza y conducirlo largo por ambos pitones. Un primer pinchazo retrasó la recompensa, pero al segundo intento llegó una estocada fulminante que puso en sus manos la primera oreja de la tarde.

El tercero, “Divorciado”, número 16 y 590 kilos, hizo honor a su imponente presencia y exigió a Daniel Crespo desde los primeros compases. Los lances de recibo estuvieron condicionados por la exigencia del animal, mientras que el tercio de banderillas estuvo marcado por las dificultades y la fiereza del astado. El gaditano no se arredró. Con autoridad, sacó al toro a los medios y fijó con inteligencia los tiempos y las distancias, para después afrontar el pitón izquierdo, el terreno más comprometido, con una valentía que tuvo verdadero mérito. Las tandas al natural, cargadas de exposición y firmeza, fueron imponiendo la voluntad del torero sobre la condición del animal. Crespo convenció a “Divorciado” a base de aguante, valor y una notable seguridad de plantas. Una media estocada eficaz le permitió cortar una oreja y comenzar a escribir una página especialmente significativa: su exitoso debut ante la legendaria divisa de Miura.

La tarde alcanzó uno de sus momentos culminantes con el cuarto, “Patillero”, número 32 y 599 kilos. El animal puso a prueba a Octavio Chacón con una embestida áspera y una fiereza que venía siendo una constante en la corrida. El torero comprendió pronto que el astado había salido del tercio de varas con las fuerzas muy justas. Y ahí apareció el oficio. Chacón apostó por una lidia de mimo, protección y temple, ayudándolo inicialmente con muletazos por alto para evitar su desplome. Parecía que la faena podía quedar condicionada por las circunstancias, pero el gaditano fue capaz de sacar toro de donde aparentemente no lo había, sometiéndolo con suavidad, pulso y un extraordinario sentido de los tiempos. La estocada entera desató la euforia. Tras el aviso, las dos orejas fueron el justo premio a una faena de inteligencia, capacidad y oficio, de esas que explican por qué el toreo también consiste en saber descubrir posibilidades donde otros solo ven dificultades.

El quinto fue un verdadero coloso: “Galipo”, número 25, que arrojó en la báscula nada menos que 647 kilos. Pepe Moral lo recibió a la verónica y volvió a mostrar su solvencia durante una lidia en la que el tercio de varas fue recibido con aplausos por los tendidos y las banderillas se desarrollaron con brillantez. Ya con la muleta, el sevillano llevó al toro a los medios y le concedió el tiempo necesario para cuajarlo. Largura, fijeza, entrega y dominio de las distancias fueron las claves de una faena que fue creciendo con intensidad. Moral supo además acortar los espacios cuando llegó el momento de apretar el acelerador y meterse definitivamente al público en el bolsillo. La respuesta de los tendidos fue una rotunda ovación. Y entonces llegó la espada: una estocada entera y fulminante que desató la locura en Sanlúcar y puso en manos de Pepe Moral las dos orejas. Con ellas, el sevillano alcanzaba los tres trofeos en la tarde y se convertía en uno de los grandes protagonistas del festejo.

Cerró la corrida y el festejo magallánico “Buhonero”, número 52, un impresionante ejemplar de 660 kilos, que quedó en manos de Daniel Crespo. El gaditano lo recibió a la verónica antes de un tercio de varas medido, seguido con intensidad y premiado con fuerza por los aficionados. Con la muleta, Crespo volvió a demostrar que su triunfo no era fruto de la casualidad. Construyó una faena de absoluta solvencia, basada en una extraordinaria colocación y en llevar al animal largo y templado por ambos pitones. La firmeza de las plantas y la serenidad del torero permitieron que el público disfrutara de una tauromaquia fundamental, sin artificios, asentada en el dominio, el temple y la verdad. La estocada, precedida por el uso del descabello, rubricó su esfuerzo y le permitió cortar una oreja. Dos orejas -en total- en su debut con Miura y una salida a hombros por la Puerta Grande constituyeron el inmejorable balance de una tarde que difícilmente olvidará.
FICHA DEL FESTEJO

Domingo 16 de agosto de 2026

Plaza de Toros de Sanlúcar de Barrameda – Coso del Pino

VIII Corrida Magallánica

Toros de Miura,  de impecable presentación y seriedad que han  dado un  extraordinario juego por bravura, nobleza, exigencia, calidad, duranción y emoción.

OCTAVIO CHACÓN: Ovación tras aviso y Dos orejas.

PEPE MORAL: Oreja y Dos orejas.

DANIEL CRESPO: Oreja y Oreja.

Cuadrillas: Se han desmonterado tras grandes pares David Salvador y Óscar Reyes, en el segundo y en quinto, Gómez Escorial y Óscar Reyes. El picador Antonio Galván “El Bala” firmó una extraordinaria suerte de varas al sexto que puso la plaza en pie.

La Alfombra Magallánica como en años anteriores, es obra de

Joaquín Lara. (22. 000 Kg de sal).La artista alemana Uta Geub ha pintado a mano las tablas del Coso del Pino

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