domingo, 13 de septiembre de 2026

Villamanrique de Tajo: Novillo a Novillo

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MAR MUÑOZ/FOTOS APC

Villamanrique de Tajo albergó la novena novillada sin picadores clasificatoria del Certamen del Sureste. Los novilleros Benito Ruiz, Fernando Díaz, que debutaba de luces, y Juan Manuel Viruez se midieron a los novillos de la ganadería de Ana Romero. Benito Ruiz se impuso al primero, poniendo lo que le faltaba, logrando ligar pases por el derecho y dejando naturales de peso. Lo mató de una estocada certera y el respetable le pidió las dos orejas que fueron concedidas. Con el cuarto dejó una faena con poso y torería, en la que le bajó y corrió la mano por el derecho . Desarrolló naturales con sabor y temple al natural, pero el mal uso del acero deslució su meritoria labor, así que se le premió con la vuelta al ruedo. Fernando Díaz, que debutaba de luces, toreó al segundo con ligazón y mando por ambos pitones. Dejó naturales largos y acompasados. Lo mató a la segunda de una estocada efectiva, siendo premiado con las dos orejas. Juan Manuel Viruez mostró solvencia ante el noble tercero, al que toreó con ritmo por ambos pitones y mató de una certera estocada que le valió una oreja de peso.

Benito Ruiz a la verónica paró a «Barato» en su saludo capotero. Fernando dejó un lucido quite. Comenzó la faena de muleta tratando de tantearlo pero le fue imposible. Se decidió por el izquierdo, llevándolo de uno en uno para tratar de pasar a un animal que medía. Benito le perdía pasos y de uno en uno con la muleta puesta, tapadito, lo fue llevando con ritmo. Se impuso al de Ana Romero y cambió al pitón derecho. Continuó de uno en uno, perdiéndole pasos para aprovechar la inercia y girando sobre sí mismo dio amplitud al pase. Fue poniendo lo que al astado le faltaba, dejando una serie reconocida en el tendido. Retomó la mano izquierda y con tesón y torería le robó naturales de peso.

Fernando Díaz se estiró con gusto a la verónica con «Colono» en su saludo capotero entre olés. Por tafalleras dejó su quite Viruez. Fernando protagonizó el tercero de banderillas con lucimiento. Hizo un brindis particular y rodilla en tierra lo pasó, se hirguió y lo probó por ambos pitones sacándolo. Siguió por el derecho, toreándole en redondo para después darle tiempo. Con un molinete se adornó para seguir con su lidia por el pitón derecho ligando los pases. Cambió al natural y perdiéndole pasos lo fue pasando y llevandole largo. Aguantando dejó una tanda al natural reconocida en el tendido. Retomó el pitón derecho bajándole la mano y llevándole en redondo. El animal seguía el engaño y atendía a las demandas del novillero. Con voz y toque siguió tirando de la embestida del animal con ritmo. A la segunda lo mató.

Juan Manuel Viruez con un ramillete de verónicas paró a «Curandero» en su capote. A la verónica se adornó en su turno de quite Benito, que cerró con una media. Viruez protagonizó el tercero de banderillas. Brindó al respetable y de rodillas lo pasó por ayudados por alto por ambos pitones para seguir en pie por el derecho con ritmo y en redondo. Le dio tiempo y sitio y aprovechando la inercia ligó una tanda reconocida en el tendido. Le volvió a dar sitio, encontrando un animal que seguía el engaño y colocaba la cara. Cambió al natural y perdiéndole pasos lo iba pasando girándole la muñeca para dar amplitud. Mostró solvencia con el de Ana Romero. Con muleta puesta y pierna atrás siguió por el derecho hasta que topó con la tela y descompuso. Con unos molinetes se adornó al final de su faena. Hizo su epílogo por manoletinas y lo mató de una estocada certera

Benito Ruiz se estiró con gusto a la verónica con «Fortuito» en su saludo capotero. Fernando Díaz usó su turno de quite para lucirse a la verónica hasta que lo desarmó y volvió a la cara a la verónica nuevamente para finalizarlo. Con ayudados por alto pasó y probó por ambos pitones al novillo, después siguió por el derecho, toreándole en redondo con gustoatalonado y girando la cintura dando amplitud al pase. Cambió al natural y de uno en uno con despaciosidad lo pasó en su muleta con sabor y gusto entre el «bien» del respetable hasta que lo desarmó. Volvió a la cara con torería por el pitón derecho, bajándole y corriéndole la mano culminando con una rodilla en tierra. Retomó el izquierdo y con pierna atrás dejó naturales profundos y templados. Falló con la espada.

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