PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ/FOTOS EMILIO MÉNDEZ
La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado la vigésima corrida de toros y el vigesimotercer festejo de San Isidro en el que los diestros José Garrido, Samuel Navalón e Ismael Martín se midieron a los ejemplares de la ganadería de Montalvo y Casa de los Toreros (1ºbis). Garrido estuvo digno y muy dispuesto ante el primer sobrero, un toro al que llevó con un buen toreo al natural de mano baja y buen gusto, que le permitió cortar una oreja. Ismael Martín se mostró muy dispuesto y con muchas ganas ante el segundo, puso incluso las banderillas, pero no tardó en venirse a menos su adversario y con el, la faena. Navalón alargó en exceso una faena de contenido justo en el que su adversario no le dio toda la emoción que buscaba.
Garrido corta la primera oreja de la tarde
Garrido saludó genuflexo en su capote al primero de la tarde, después de un breve inciso continuó con una brega llevada de matices. Después de ser picado, el presidente otorgó la devolución de un animal mermado de las manos. En su lugar salió el primer sobrero, un toro de Casa de los Toreros al que saludó Garrido con vistosidad, luciéndose mientras le ganaba terreno. Comenzó su faena de muleta en rodillas, sin probaturas para que después de envolvérselo se levantara, le diera sitio y siguieras sobre el derecho con buen son. Encontró acople y transmisión en sus inicios. El animal no era sencillo, se quedaba corto y se movía con algún que otro arreón, por lo que no era uniforme del todo en sus embestidas. Cambió al pitón izquierdo y poco a poco, echándole los vuelos abajo se lo fue envolviendo con cierto gusto y torería. Encontró armonía en aquel toreo al natural de mano baja con el que se lo llevó a la cadera. Cambiaba mucho por el derecho, mucho más descompuesto e incierto, pero aún así decidió mostrarlo perpendicular a tablas, luchando contra el viendo, que le movía la muleta con brusquedad. Culminó con una buena estocada.

Ismael Martín, ganas y disposición en una faena sin redondear ante el escaso segundo
Ismael Martín salió a por todas, recibiendo al segundo de la tarde de rodillas en el tercio. Después siguió buscando la variedad y el lucimiento en su saludo capotero. El propio diestro protagonizó el tercio de banderillas, dejando los palos con acierto y rotundidad. Incluso lo corrió de espaldas hasta pararlo. Se alcanzó la faena de muleta y la inició desde, prácticamente, los medios con un cambiado por la espalda en el que estuvo a punto de llevárselo por delante. Con paciencia se mantuvo en el sitio y se dispuso a torearlo por el pitón derecho. Le dio distancia, le adelantó la mano, lo tocó y el toro atendió al cite. Desarrolló una tanda breve a la que siguieron algunas más muy similares. Sin embargo, el animal cada vez se mostraba más reservón, teniendo que acortar las distancias para pasar un embestida a la que le faltaba entrega. Buscó las teclas, tratando de encontrar un acople que no llegó en una faena venida a menos. El animal cada vez se quedaba más corto y la emoción en los tendidos, se mantenía pero en menor medida. Mató con acierto.

Navalón saludó con lucimiento al tercero de la tarde en el tercio. Comenzó su faena junto a las tablas, sacándolo rápidamente de aquellos terrenos y dándole sitio y tiempo. Se decidió por el pitón derecho, acercándose lentamente para después adelantarle la mano y mostrarle el engaño. Lo tocó, pero tuvo que acortar aún más las distancias para que el animal atendiera. Pasó con ritmo, punteando la tela y desluciendo en sus salidas. El animal no tendía demasiado recorrido y no decía demasiado en sus embestidas, pero fue meritoria la labor del diestro ante su adversario, atándolo en corto para envolvérselo y bajarle la mano. Sin embargo, no se redondeó la faena, a pesar de que Navalón le diera la emoción, el calor y la entrega, culminando metiéndose entre pitones. Con unas bernadinas dio paso a una buena estocada.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros de Las Ventas. Vigésima corrida de toros y el vigesimotercer festejo de San Isidro. Toros de Montalvo y Casa de los Toreros(1ºbis) para José Garrido, oreja; Ismael Martín, saludos; Samuel Navalón, saludos