GUARISMO DEL OCHO
Los ganaderos Javier Suárez del Real y Javier Borrego Estrada deleitaron al público, que volvió a llenar por cuarta ocasión consecutiva el aforo, en este caso del vestíbulo de la Cineteca Zacatecas, durante el cuarto evento del XII Ciclo Cultural Taurino, donde sostuvieron un nostálgico «mano a mano» de recuerdos y conocimiento sobre los criadores zacatecanos que dieron identidad a nuestro toro mexicano.
A manera de introducción, el periodista Juan Antonio de Labra habló sobre el marco histórico de la crianza del ganado de lidia en México, desde el último tercio del siglo XIX, y cómo se fue configurando la cabaña brava nacional. Dejó su relato en el momento en que Antonio y Julián Llaguno González aparecieron en escena con la importación del pie cría de la ganadería andaluza del marqués de Saltillo, que dio pie a la consolidación de San Mateo y, posteriormente, de Torrecilla, las dos ganaderías pilares del campo bravo zacatecano.
Posteriormente, Javier Borrego habló, con un impresionante conocimiento de causa, sobre lo que sucedió tras la muerte de aquellos ejemplares criadores, y cómo a partir de mediados de los años cincuenta sobrevino la transición con las dos ramas de esta familia, quienes retomaron el trabajo que sus mayores para hacer crecer, de manera exponencial, el banco genético que habían heredado, con mejores resultados por parte de Torrecilla y su legado.
Asimismo, Javier Suárez del Real reivindicó la relevancia de Jesús Cabrera, jerezano, como su padre, y la manera en que compró la ganadería al matador Lorenzo Garza para convertirse en uno de los ganaderos más exitosos de su tiempo, y la forma en que regó su sangre para el mejoramiento y formación de muchas otras ganaderías.
Una vez que ambos explicaron estos hechos, iniciaron un intercambio de conceptos de distinta índole, tanto históricos como anecdóticos, a través de las preguntas que De Labra les fue formulando, y así se trenzó una fascinante charla de más de una hora y media que no dejó indiferente a nadie, gracias a que los dos invitados se complementaron a la perfección, en una velada de esas que dejan huella, teniendo al toro bravo como eje de la conversación.
Finalmente, con la presencia de la maestra María de Jesús Muñoz Reyes, directora del Instituto Zacatecano de Cultura «Ramón López Velarde», insigne poeta que también apareció en un nostálgico relato taurino leído por Javier Suárez del Real, se entregaron los reconocimientos de rigor, que también recibió el joven pintor Efraín Martínez, autor del óleo del toro que engalanó bellamente el estrado.
Foto: Víctor Ramírez