lunes, 16 de febrero de 2026

Triunfo grande en la primera del Carnaval de Jalos 2026 a hombros, Juan Pablo Sánchez, Arturo Saldívar y David De Miranda

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SUERTE MATADOR

El Carnaval de Jalostotitlán 2026 abrió sus puertas recordando que la tauromaquia no es solo un espectáculo, sino un rito donde el tiempo se detiene y la emoción se vuelve memoria colectiva. En la plaza Fermín Espinosa “Armillita”, Juan Pablo Sánchez (dos orejas), Arturo Saldívar (tres orejas) y David de Miranda (tres orejas), escribieron una tarde de distintos matices, sellada con su salida a hombros entre el clamor de un público que celebró la intensidad y la verdad vividas en el ruedo.

“Renesín”, castaño de 485 kilos del hierro de José Garfias, fue el encargado de abrir plaza para el matador hidrocálido Juan Pablo Sánchez, quien se mostró sobrio y breve en el saludo capotero. Sánchez tomó la muleta y, antes de iniciar su labor, brindó al matador Enrique Ponce, presente en la plaza de toros Fermín Espinosa “Armillita”. El gesto precedió a un trasteo de corte clásico, cimentado en la paciencia y la lectura correcta de las condiciones del toro.

Las primeras series llegaron con temple, marcando el ritmo y buscando la cadencia desde el pitón derecho, por donde el ejemplar ofrecía mayor claridad y recorrido. Los muletazos fueron largos, acompañados con la cintura y rematados atrás, cuidando siempre la colocación. Por el izquierdo, en cambio, el de la dehesa potosina evidenció menor fondo, quedándose corto y obligando al torero a resolver con toque firme y recursos técnicos.

Consciente de ello, Sánchez apostó definitivamente por el lado derecho, donde logró ligar tandas de mayor expresión, asentándose en la arena y logrando momentos de profundidad. El temple característico del diestro apareció en muletazos acompasados, llevando al toro cosido a la tela y estructurando una faena de creciente solidez y buen trazo.

Ya en la parte final, ajustó distancias y cerró su actuación con circulares y un desplante que conectó con el tendido. Entró a matar con decisión, dejando una estocada efectiva que provocó la rápida muerte del astado. El público reconoció la labor otorgando una oreja.

El toro “Perlito”, con un peso de 485 kilos, salió como segundo bis después de que el astado originalmente anunciado, al irrumpir en el ruedo, se estrellara contra un burladero y se partiera un pitón, quedando imposibilitado para la lidia. El ejemplar de la ganadería de José Garfias permitió dar continuidad al festejo y ofreció condiciones propicias para el lucimiento.

Desde el momento de la salida, el matador hidrocálido Arturo Saldívar mostró una actitud decidida, sin reservarse nada, iniciando su intervención con un recibo por chicuelinas que de inmediato metió al público en la faena. El toro evidenció recorrido, ritmo y disposición por ambos pitones, cualidades que el torero aprovechó para construir una labor variada y en constante crecimiento, basada en la conexión con los tendidos y en la entrega.

A lo largo de la faena, Saldívar desarrolló un abanico amplio de suertes, alternando series templadas con pasajes de mayor intensidad, manteniendo siempre la firmeza y el mando ante un ejemplar que se empleó con nobleza. Conforme avanzó la lidia, la actuación fue ganando profundidad y emoción, culminando con momentos de mayor exposición, incluyendo muletazos de rodillas en los tramos finales que encendieron la plaza.

La obra se cerró con una estocada de ejecución certera que rubricó su completa actuación, provocando la petición mayoritaria y la concesión de dos orejas. Por su comportamiento, el toro “Perlito” fue premiado con los honores del arrastre lento, reconociendo así su calidad durante la lidia.

“Quitapenas”, con un peso de 490 kilos, fue el tercer toro del festejo y primero del lote del diestro David de Miranda. Desde su salida mostró condiciones que el torero supo aprovechar desde el saludo capotero, en el que se vio acompasado, asentado y con un concepto clásico, templando las embestidas con suavidad y buen gusto, dejando ver la clase del astado.

Tras la lidia inicial, con la muleta comenzó una faena construida sobre el temple y la profundidad. De Miranda logró acoplarse pronto, llevando al toro largo y por abajo, destacando especialmente las tandas por el pitón izquierdo, por donde el ejemplar de José Garfias embistió con nobleza, humillación y repetición. El torero alargó el trazo con reposo, ligando muletazos profundos y con cadencia, manteniendo siempre la estructura de una labor pensada y medida.

El toreo en redondo adquirió relevancia conforme avanzó la faena, ejecutado con quietud y ajuste, permitiendo que la embestida fluyera con continuidad. Toro y torero mantuvieron una conexión constante que fue elevando la intensidad del conjunto, hasta alcanzar su punto culminante en una serie especialmente lograda que provocó la reacción del público.

Cerró la actuación con una estocada bien colocada y efectiva. Como reconocimiento a la calidad de la faena, el palco concedió dos orejas. El toro, noble y con clase durante toda la lidia, fue despedido con palmas en el arrastre.

El cuarto toro de la tarde, segundo del lote de Juan Pablo Sánchez, se llamó “Corvas Dulces” y pesó 495 kilos. Fue un ejemplar de pocas opciones, con limitaciones en su embestida, lo que obligó al torero a plantear una lidia basada más en la técnica y el dominio que en el lucimiento.

Desde el inicio, Sánchez apostó por una faena de firmeza y exposición, poniéndose siempre en el sitio y conectando con el público por su actitud de enfrentarse cara a cara al toro. Por el pitón derecho logró las mejores tandas, ejecutando series de poderío y mando, toreando con verdad, sin concesiones y sin dar tregua al astado.

Por el lado izquierdo, aunque el toro ofreció aún menos facilidades, insistió hasta agotar las posibilidades, imponiéndose finalmente mediante colocación, paciencia y recursos técnicos. La faena tuvo como base la entrega y la capacidad del torero para someter a un animal complicado. Tras perfilarse con seguridad, dejó una estocada efectiva. Ante la petición mayoritaria del público, el palco concedió una oreja como reconocimiento a su labor de mérito.

El quinto toro de la tarde, llamado “Campeón”, con 480 kilos y procedente de la ganadería de San Lucas, correspondió al diestro Arturo Saldívar. Con el capote su intervención fue discreta, sin demasiadas posibilidades de lucimiento debido a las condiciones del astado.

La faena de muleta estuvo marcada por la entrega y el poder del torero ante un ejemplar que ofreció escasas opciones. Saldívar planteó una labor de apuesta e inventiva, construida de menos a más, buscando siempre someter la embestida y darle forma a cada muletazo. Poco a poco logró estructurar una actuación clara, basada en la insistencia y la determinación.

Trabajó por ambos pitones, exprimiendo todo lo que el toro permitió, lo que generó una conexión evidente con el público, que valoró el esfuerzo y la capacidad de hacer mucho con tan poco. La faena fue tomando emoción conforme avanzaba, reconociéndose la disposición del torero para imponerse a las dificultades. Cerró su actuación con un final efectivo con la espada. Tras la petición del público, el juez de plaza concedió una oreja como premio a su labor.

El sexto toro de la tarde, “Trianero”, con un peso de 470 kilos y perteneciente a la ganadería de José Garfias, fue el encargado de cerrar la corrida en el coso de Jalostotitlán. El matador español David de Miranda brindó su actuación al empresario Adrián Padilla, responsable del escenario taurino.

El ejemplar presentó poco recorrido y limitadas opciones, por lo que el torero optó por plantear una faena basada en la técnica y la suavidad, procurando no exigirlo en exceso y ayudándolo en cada muletazo para mantener la continuidad de las embestidas. Aun así, logró construir pasajes de buen trazo y temple, destacando momentos de clase que conectaron con el público. La labor fue coronada con una estocada efectiva, ejecutada con verdad, lo que le permitió obtener una oreja como reconocimiento a su actuación.

Ficha: Plaza de Toros Fermín Espinosa “Armillita”. Primera Corrida de Toros del Carnaval de Jalos 2026. Tarde cálida con un aforo de tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de José Garfias, y San Lucas (quinto), destacando el segundo dr arrastre lento y el tercero, aplaudido en el arrastre. Juan Pablo Sánchez, oreja y oreja. Arturo Saldívar, dos orejas y oreja. David de Miranda, dos orejas y oreja

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