sábado, 13 de julio de 2024

Emotiva despedida de Pablo Hermoso de Mendoza que sale a caballo por la Puerta Grande junto con Guillermo en Pamplona

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ/FOTOS EMILIO MÉNDEZ

Pamplona celebraba su segunda tarde de San Fermín con una corrida de rejones en la que Pablo Hermoso de Mendoza, Roberto Armendáriz y Guillermo Hermoso de Mendoza se midieron a los ejemplares de El Capea y Carmen Lorenzo. Los animales dieron opciones, con movilidad, ritmo y obediencia, destacando al tercer toro de la tarde y más importante. Pablo Hermoso de Mendoza se despedía de Pamplona en una tarde importante en la que cortó dos orejas al primero de su lote tras una faena de rotundidad. No tuvo tanto acierto con los aceros ante el cuarto, aún así, los tendidos le ovacionaron mientras daba una emotiva vuelta al ruedo. Roberto Armendáriz deslució sus actuaciones con los aceros, con los que falló, empañando así faenas de disposición y entrega. Guillermo Hermoso de Mendoza seguía con su evolución, en un altísimo nivel con el que deleitó a los tendidos. Se midió al mejor toro de la tarde, al que dejó una faena de altura que empañó con el rejón de muerte. El sexto no se lo puso nada fácil, pero que salvó con sobrada solvencia, madurez y raza, poniéndolo todo, sin dejarse nada en el tintero.

Pablo Hermoso de Mendoza saludó al abreplaza, un toro que le apretó en tablas, pero con el que logró hacerse y llevar toreado, encelándolo en los medios, llevándolo por abajo y templado, hundiendo el primer rejón de castigo. Cambió de caballo y empezó el tercio de banderillas. El toro se movió y le pudo ligar corriendo de costado, bordeando las tablas. Le fue cambiando el paso, con la Hermosina, en unos cambios de ritmo que calaron en los tendidos, pisando terrenos comprometidos. El animal obedecía a las provocaciones del rejoneador, luciéndose en los palos. Se produjo un nuevo cambio de cabalgaduras y continuó con las banderillas, que dejó al encuentro y al quiebro, abriéndose en la cara y luciéndose con piruetas. Siguió con las cortas, una a una, envolviéndolo a toro parado. Hundió el rejón de muerte, siendo eficaz y rápido.

Roberto Armendáriz saludó al segundo de la tarde, pero antes brindó a Pablo Hermoso de Mendoza. El toro salió suelto, sin querer fijarse y ligarse a la grupa. No le facilitó el encuentro para hundir el rejón de castigo, pero Armendáriz lo logró con habilidad y rapidez, pues rápidamente se desligó. Bordeó las tablas con el animal, obligándolo a seguirlo, ligado a los cuartos traseros. En banderillas primero lo pasó y lo ajustó, después ya dejaría los primeros palos. Midió las distancias, tratando de darle lucimiento a su actuación. Tiró del animal y acortó las distancias, apuró en los encuentros para las banderillas, en unos quiebros que estaban calando hondo en los tendidos. Se las puso siempre dándole el pecho, acudiendo muy de frente al encuentro. Cada vez se iba parando más el primero de su lote, pero quiso culminar con las cortas antes de dejar el rejón de muerte. Falló, quedando muy trasero, teniendo que descabellar.

Guillermo Hermoso de Mendoza brindó su toro antes de que saliera el primero de su lote. El animal salió con ritmo, dejándose envolver en los medios, con celo y disposición. Se fue por unos instantes a tablas y Guillermo esperó, pasándolo cerca de las tablas. Logró encelarlo en los medios y hundir el rejón de castigo. Se cambió el tercio y empezó el de banderillas, con un cambio de caballo que le dio emoción y con el que se pudo lucir al quiebro. El toro era pronto, pero en el primer palo, humilló en exceso el animal y terminó por caer al firme. Le dio tiempo, lo preparó y en la larga distancia, buscando el encuentro con un toro con el que pudo aprovechar aquellas medias arrancadas. Se lo ciñó en los palos. El toro seguía las directrices de Guillermo, llevándolo metido en la grupo, pudiendo lidiarlo hasta colocarlo. Le dio las opciones y le brindó las condiciones para Guillermo pudiera expresarse y lucirse, con movilidad, ritmo y fijeza. Las cortas se las dejó muy reunidas arriba e incluso, soltando las riendas, dejó un par en unos terrenos en los que le daba todas las ventajas. Logró pasaportarlo al segundo intento.

Pablo Hermoso de Mendoza brindó a la Casa de Misericordia. Recibió al cuarto, un toro que siguió con celo y ritmo al navarro, siguiendo el tranco que pautaba. Logró dejar el primer rejón de castigo, con el que después llevó y lidió a mano derecha. Cambió de caballo y dio comienzo el tercio de banderillas. Le corrió de lado hasta pararlo y prepararlo para el encuentro al quiebro. Se abrió y dejó con acierto aquel primer palo. Pablo Hermoso de Mendoza lo fue templando, corriéndole de lado, muy despacio, tirando del animal con suavidad. Totalmente de frente y dándole ventajas le buscó para seguir dejándome las banderillas. No faltaron las Hermosinas ni tampoco aquellas pasadas con las que trataba de templar al animal. Apuró en exceso, pero sin deslucir. En las cortas se las fue dejando una a una, frente a un toro que todavía se movía. Pinchó su faena.

El quinto salió embistiendo colocando la cara, siguiendo con ritmo a Roberto Armendáriz, que logró hundir el rejón arriba. Sin embargo, no fue suficiente con el primero y hundió un segundo rejón de castigo. Cambió de tercio y empezó a dejar los palos, aunque primero pasándolo en aquella primera toma de contacto y después ponérselas al quiebro. El toro tenía cierto ritmo y continuidad, por lo que permitió a Armendáriz adornarse en la cara e incluso por Hermosinas. También optó por la corta distancia para el encuentro con el animal. Los quiebros volvieron a producirse en la larga distancia, aunque con un toro mucho más mermado y que llegó a quedarse echado en el firme. Se levantó y Armendáriz retomó el tercio de banderillas. Quitó la cabezada  y dejó un par de banderillas largas con las que conectó con los tendidos, que le dieron una sonora ovación. Mató sin acierto, teniendo que descabellar.

Guillermo sacó a Pablo para brindarle el cierraplaza en un emotivo brindis. Salió el toro y siguió aquellos cuartos traseros, moviéndose, con ritmo. El navarro hundió hasta dos rejones de castigo, con los que después llevó. Cambió el tercio y de caballo, saliendo al ruedo para llevarlo de costado, bordeando las tablas para después sacarlo y llevárselo a los medios. Hizo cambios de ritmo y apeló a los tendidos para meterlos en la faena antes de que Guillermo lo corteara para dejar el palo. Se lució y continuó dando emoción con las Hermosinas, para seguir templando y arriesgando, sin dejarse nada en el tintero, buscando aquella Puerta Grande. Las banderillas se las dejó en la larga distancia, calando hondo, con desplantes, poniéndose a dos patas con su caballo, provocando al sexto. Apuró con las rosas, metiéndose en exceso en las tablas, por lo que el auxiliador lo sacó, para que después Guillermo pudiera continuar con las rosas, estando muy por encima, teniendo que hacerlo todo el. Puso un par de cortas a dos manos, soltando las riendas y culminó con un rejón de muerte certero y efectivo.

Pamplona. Toros de El Capea y Carmen Lozano. Los animales dieron opciones, con movilidad, ritmo y obediencia, destacando al tercer toro de la tarde y más importante. Pablo Hermoso de Mendoza, dos orejas y vuelta al ruedo; Roberto Armendáriz, vuelta al ruedo y vuelta al ruedo; Guillermo Hermoso de Mendoza, saludos y dos orejas.

Incidencias:

Antes de empezar el paseíllo se le descubrió a Pablo Hermoso de Mendoza una placa que homenajeaba la trayectoria del rejoneador navarro en la tarde de su despedida en Pamplona. Al concluir el festejo, sorprendieron a Pablo con unos mariachis que interpretaron El Rey. Salieron también sus hijas y parte de la cuadra, para que después dieran una vuelta al ruedo sobre el caballo.

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