martes, 21 de mayo de 2024

Román roza el cielo de Madrid

Román Madrid
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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ / FOTOS EMILIO MÉNDEZ

La plaza de toros de Las Ventas de Madrid continuaba su serial de San Isidro con una corrida de toros de Fuente Ymbro. Los matadores de toros que se anunciaban fueron David Fandila “El Fandi”, Román y Leo Valadez. Resultó una corrida variada, también compleja con algunos toros, sobre todo el tercero. Tuvieron sus teclas, teniendo que dosificar muy bien las faenas, milimetrándolas.  Destacó el segundo de la tarde, un toro de buen fondo y que finalmente se entregó en la intensidad del valenciano, que logró, poco a poco ir construyendo una gran faena, cortando un oreja de peso. Misma intensidad con la que se impuso al quinto, un toro muy complicado y de muchas teclas en la que la faena quedó empañada por la espada. Sin embargo, fue él quien mostró las embestidas y el fondo de los animales. Leo Valadez fue una vez más la personificación de la entrega, el valor seco y la verdad, jugándosela y exponiendo ante un toro que no tenía nada bueno. Después del tercero la tarde se quedó en un mano a mano, pues Valadez tuvo que pasar a la enfermería por el tremendo golpe recibido entrando a matar. El Fandi quiso darle emoción, tratando de llevarlo muy ligado y metido, dándole continuidad a las series, pero sin terminar de convencer entre el público.

Abría la tarde David Fandila “El Fandi”, con un toro que salió suelto y que se metía por dentro, buscando. Lo bregó como pudo, recogiendo la embestida. Fue el propio matador de toros el que desarrollara el tercio de banderillas, teniendo un gran acierto y calando hondo en los tendidos, culminando con un par al violín. Más allá del tercio se puso de rodillas para recibir en la franela al de Fuente Ymbro, levantándose rápidamente para seguir pasándolo. El toro se movía con viveza y prontitud, pero había darle continuidad y mantenerlo en la tela, pues salía disperso. El Fandi no dejó de llevarlo a base de voz y la muleta siempre en la cara. Quiso darle emoción el diestro, con un toro que miraba y poseía una embestida irregular. Cambió al pitón izquierdo, tratando de limpiar el muletazo, llevándolo muy tapado y metido, dejando la pierna atrás y envolvérselo. El animal no bajaba la cara y punteba la tela y ya, cuando quiso volver a llevarlo con la mano derecha, no pasaba. No convenció.

Román se quiso estirar con el primero de su lote en un saludo capotero en el que le fue ganando terreno. Salió en el turno de quites Leo Valadez para lucirse por caleserinas. Se alcanzó la faena de muleta y el valenciano se fue a los medios para brindar al público. Lo esperó paciente más allá del tercio bajo el tendido 7. Le pasó en largo y se le fue a tablas por no atacarlo. Fue tras el, pero al animal le costó atender en aquella distancia, por lo que se aproximó a él, logrando que entrara al cite, para después aprovechar la inercia y llevarlo ligado. Volvió a repetir el inicio. Le dio una distancia excesiva, teniendo que acortarla después, llamándole a base de voz y un toque firme. Una vez dentro le fue bajando la mano, tratando de ordenar aquella embestida algo irregular en la que había ciertos arreones. Al natural, tirando de el en el uno a uno, logró una tanda que llegó y convenció, pero siempre dosificando haciendo los tiempos entre tanda y tanda excesivamente largos. Continuó por el pitón izquierdo, llevándole muy marcado, toreándolo en aquellos terrenos, justo en la raya. Rompió a base de derechazos, robándoselos en una faena muy torera, de mucha cabeza y aplomo. Culminó con unas poncinas con las que remató un último tercio de pura raza ante un toro de buen fondo y entrega. Hundió la espada y se sentó en el estribo a esperar a que doblara, sin embargo, los tiempos se alargaron.

Leo Valadez salió al ruedo para recibir en su capote al tercero de la tarde, ejecutando un saludo breve con el que se lo llevó a los medios. Mayor expresión encontró en el quite por chicuelinas y tafalleras. El mexicano se fue, prácticamente, a los medios para brindar al respetable, después comenzaría su faena genuflexo, probándolo por ambos pitones mientras le ganaba terreno. Ahora, ya de nuevo en los medios, tomó la franela con la mano derecha y trató de llevarlo en largo, teniendo que hacer frente al viento como un hándicap añadido. El de Fuente Ymbro acometía y pasaba sin armonía, pero con movilidad. En el toreo al natural anduvo en el tira y afloja, buscando las distancias con un toro que le soltaba feamente la cara en sus salidas, siendo bastante bruscas. Abrió y alargó, envolviéndoselo a su alrededor. Cambió al pitón derecho, bajándole la mano, de poder a poder, tratando de poner orden en el desgobierno de embestida. Finalmente, terminó por prenderlo, feamente, quedando a merced de los pitones, pero saliendo aparentemente ileso. Volvió a la cara de un animal nada agradecido y poco entregado del que ya no se le esperaba nada bueno. Volvió a prenderlo al entrar a matar, saliendo por los aires, pero lo cierto, es que se tiró con una verdad absoluta.

El Fandi saludó de rodillas y con una larga cambiada al segundo de su lote, un toro al que después bregó y llevó. Se lució guiándolo al caballo con chicuelinas de mano baja. En banderillas, El Fandi volvió a hacer el deleite de los tendidos, con una precisión absoluta. Se fue a las tablas para iniciar la faena, pasándolo por el pitón derecho, después tiró del animal para sacarlo y continuar sobre el mismo pitón. El de Fuente Ymbro repetía con celo y fijeza en la tela, aún así, el diestro quiso dosificar con tandas cortas y tiempo entre ellas. Le mostró el pecho, le adelantó la mano y con un primer cite brusco y fijador, el resto de la tanda venía acompañada por la inercia, la cual aprovechó el diestro para darle mayor dinamismo. Al natural, estiró la embestida, llevándosela a la cadera, acompañándola con todo su cuerpo, pero sin terminar de limpiar los muletazos. Tiró del animal y continuó con la faena por el derecho, pero ya el toro se quedaba cada vez más corto y encima. Mató sin demasiado acierto.

Román trató de encelar en su capote al quinto, sacándolo de tablas, llevándolo muy despacio. Tuvo su peligro en los primeros tercios, sobre todo en banderillas, alcanzando a César Fernández y volteándolo feamente. Román se dispuso con la franela, con un toro que se le arrancaba recto y que le dificultó el inicio. Más reservón e incierto, Román decidió darle sitio y tiempo para después seguir por el derecho, adelantándole la mano para citarlo y tratar de ligarlo, pero una vez dentro acometía de uno en uno, parándose y proporcionando medias arrancadas. Se cambió la muleta de mano y al natural, le bajó la mano todo lo que pudo y más, marcando el trazo con la ayuda dejó los pases más intensos y de contenido de la faena. El tira y afloja cada vez se acentuaba más, pero era cuando le podía por abajo cuando encontrara sabor y verdad. Acortó las distancias y se vació con un toro que llevaba consigo el peligro sordo. Volvió al pitón izquierdo y el público terminó de entregarse a la faena.

Al cierraplaza lo saludó El Fandi, ante la imposibilidad de continuar Leo Valadez. Lo recibió con una larga cambiada para después estirarse con el junto a las tablas. Aprovechó el diestro para volver a lucirse en banderillas, levantando a la plaza. Se alcanzó la faena de muleta y empezó a pasarlo por ambos pitones en aquel trasteo. Se decidió por el pitón derecho con un toro que no metía mal la cara y permitía la continuidad y la ligazón. Hubo movilidad y ritmo en una faena en la que El Fandi se la dejaba puesta, llevándolo metido. Cambió de mano en una serie al natural en la que faltó acople a pesar de los intentos incesantes del diestro, que se lo quiso pasar muy cerca, tratando de estirar la embestida. Retomó las tandas por el derecho ante las protestas del respetable, que nada les parecía suficiente. Fue a por la espada y se tiró a matar.

Madrid. Toros de Fuente Ymbro. Resultó una corrida variada, también compleja con algunos toros, sobre todo el tercero. Tuvieron sus teclas, teniendo que dosificar muy bien las faenas, milimetrándolas.  Destacó el segundo de la tarde, un toro de buen fondo y que finalmente se entregó en la intensidad del valencian. El Fandi, silencio tras aviso, silencio tras aviso y silencio; Román, oreja tras aviso y vuelta al ruedo tras dos avisos; Leo Valadez, ovación.

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