lunes, 22 de abril de 2024

Román pasea la única oreja de la tarde en Madrid

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Las Ventas acogía la corrida de toros de Domingo de Ramos, una corrida en la que se anunciaron los diestros Román, Manuel Dias Gomes, que confirmaba alternativa, y Francisco de Manuel, para medirse a los ejemplares de Pedraza de Yeltes. Los animales, vacíos de contenido y embestidas sin argumentos, no dieron el juego necesario. Ni siquiera el sobrero de Carmen Valiente (5°Bis) dio esperanzas, dio continuidad a la tendencia de la tarde en la plaza. Los más destacados fueron el segundo y el sexto. El segundo ofreció más recorrido y durabilidad, acudiendo con viveza a los cites. El sexto tuvo más contenido y dio más opciones, unas opciones que no se exprimieron, quizá también condicionó el tercio de varas, que fue excesivo. Román cortó una oreja, la única de la tarde a ese segundo. Dias Gomes no tuvo opciones, mientras que Francisco de Manuel no convenció a los tendidos, pudo haber obtenido la oreja con el segundo de su lote, pero la faena, que no fue rorunda, y la espada no contribuyeron.

Dias Gomes lanceó al primero de su lote para abrir la tarde, el toro de su confirmación. Tras un buen tercio de banderillas, se procedió con la confirmación de alternativa, con Román y Francisco de Manuel como padrino y testigo. Empezó con un ligero trasteo por ambos pitones para ganarle terreno e ir convenciendo a los aficionados. El de Pedraza tuvo ritmo, pero tuvo que llevarlo uno a uno, asentando el muletazo, tocándolo en el sitio y pasarlo. Le puso los vuelos y lo abrió, pero se quedaba corto, le costaba pasar dada su escasez de fuerza.

A Román le costó meter en su capote al de Pedraza, que pasaba de largo. Logró envolverlo y llevárselo a los medios. Cumplida la ceremonia de confirmación, el valenciano tomó los trastos y le citó en la larga distancia, más allá del centro del ruedo. Se arrancó con viveza y el diestro aprovechó la inercia para completar el inicio de faena. Repitió la ejecución, provocándolo, aguantándole las embestidas en el sitio. Le dio tiempo entre series, alargando en exceso, le bajó la mano, ligando de dos a tres muletazos. Se arqueó con el, diseñando un trazo largo y más profundo. Al natural sonaron los primeros “olé”, con pases infinitos que gustaron en los tendidos. Encontró la ligazón y el sabor ya en los compases más avanzados de la faena. Antes de entrar a matar escuchó el aviso. Mató con acierto.

Francisco de Manuel no excedió en su saludo capotero, siendo breve pero efectivo. Inició su faena en corto, genuflexo, obligándolo por abajo, pero sujetándolo para que no se cayera. Siguió a media altura llevando aquella embestida renqueante acusada de escasa fuerza. Se lo echó a la cadera y toreó entre el desacuerdo de los tendidos. Lo probó por el izquierdo, poniéndosela y tirando con suavidad de un toro que acudía con prontitud. Poco a poco le fue bajando la mano, metiéndolo en la franela, pero sin convencer. Hubo una tanda al natural, en la que encontró la armonía.

Román saludó al cuarto y segundo de su lote. Sin un inicio definido, el diestro se lo fue llevando de tablas. Le dio sitio y tiempo, volviendo a aprovechar la inercia del animal para darle continuidad a la tanda. Sobre el pitón izquierdo apuró algo más las distancias, marcándole el recorrido con la ayuda. Se dobló en exceso, abriendo la embestida, alejándolo del cuerpo. Un pase tras otro, pero sin decir nada, la faena no tenía cuerpo, por lo que ya le pedían que lo pasaportara.

Dias Gomes lo lanceo por abajo para después estirarse con el animal, un toro de Pedraza de Yeltes que terminaría siendo devuelto a corrales. En su lugar salió “Humorista” de Carmen Valiente. Se frenaba en su capote, muy abanto de salida, soltando la cara arriba. Iniciada la faena, el diestro trataba que el animal pasara, pero se quedaba corto. Poco a poco, muy asentado, alargó la embestida, acompañándola con todo su cuerpo. Todo quedó en destellos empañados por una faena en la que no había nada que hacer.

Francisco de Manuel saludó al cierraplaza en recibo breve y de escaso lucimiento. Se entregó en el caballo, arrancándose con viveza hacia él, en el tercio más ovacionado de toda la tarde. Daniel Duarte recibiría su correspondiente ovación de parte de los tendidos. El madrileño brindó desde los medios y allí, poco a poco, se fue acercando al animal para citarlo. El de Pedraza respondió embistiendo, lo que permitió al diestro dar un inicio con movilidad, ligazón y trasmisión. Siguió sobre el pitón derecho, recogiendo la embestida al final de cada muletazo, envolviéndoselo a su alrededor. Cambió al pitón derecho, echándole los vuelos al hocico y tirando de el, llevando la embestida totalmente embebida. El animal a pesar de no tener una embestida bonita, uniforme, acometía y medio le bajaba la cara. Volvió al pitón derecho, ahora acortando las distancias, mostrándose. Sin alargar mucho más se fue a por la espada y falló con ella.

Las Ventas. Toros de Pedraza de Yeltes y Carmen Valiente (5°Bis).  Los animales, vacíos de contenido y embestidas sin argumentos, no dieron el juego necesario. Ni siquiera el sobrero de Carmen Valiente (5°Bis) dio esperanzas, dio continuidad a la tendencia de la tarde en la plaza. Los más destacados fueron el segundo y el sexto. El segundo ofreció más recorrido y durabilidad, acudiendo con viveza a los cites. El sexto tuvo más contenido y dio más opciones, unas opciones que no se exprimieron. Román, oreja tras aviso y silencio tras dos avisos; Dias Gomes, ovación y silencio; Francisco de Manuel, silencio y silencio tras aviso.

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