PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ/FOTOS EMILIO MÉNDEZ
La Plaza de Toros de Las Ventas ha celebrado una corrida de toros en mano a mano en la que Antonio Ferrera y Román se midieron a los ejemplares de Adolfo Martín. Los animales fueron extremadamente complejos en la tela, duraron poco y mostraron muchas teclas a tocar para poder llevarlos. Protestaron, soltaron la cara y buscaron. Ferrera logró una meritoria labor en la que mostró al primero por ambos pitones, un toro que se quedaba cada vez más corto. A base de paciencia metió al tercero de Adolfo en su muleta, cuajando una gran faena que al principio parecía tener pocas opciones. Cuajó su faena al quinto cautivando en cada muletazo de una labor que parecía imposible. Román se la jugó con el segundo un toro de peligro sordo que buscaba y avisaba en cada muletazo. Ocurrió el milagro en su faena ante el cuarto, el toro era muy peligroso, se metía por dentro, le soltaba la cara y le buscaba. A pesar de ello, Román decidió insistir y robarle las embestidas de una en una. Entendió bien al sexto, al que supo llevar y con el que hubo acople y emoción.
Ferrera, meritoria labor ante un primero que se vino a menos
Ferrera lanceo al primero de la tarde, bregándolo con suavidad. Después de un buen tercio de banderillas, en el que Iván García saludó una ovación, comenzó la faena de muleta. Ferrera, bordeando las tablas fue a su encuentro para doblarse con él y pasarlo por ambos pitones, ganándole terreno. Se definió por el pitón derecho, dándole distancia, evitando que se le quedara encima un toro que atendía y pasaba pero que cada vez se quedaba más corto. Cambió al pitón izquierdo, pasándolo con mucho mérito en las distancias cortas. Mató con acierto al segundo intento.

Román, valor y firmeza ante el peligroso segundo
Román recibió en su capote al segundo de la tarde, llevándolo en una brega suave y lenta. Se alcanzó la faena de muleta y lo fue pasando por abajo muy despacio. Parecía complejo aquel inicio, pero Román supo acoplarse, bajándole la mano, haciéndolo pasar con ritmo y calado. Le dio tiempo y sitio y retomó el pitón derecho de un toro de medias arrancadas que le avisó y sorprendió en más de una ocasión. Sin embargo, aquello no le detuvo, recompuso y continuó pasando a aquel animal que le avisaba una y otra vez. Cambió al izquierdo en una faena de máxima tensión e incertidumbre en la que no se permitía ni un segundo para tomar aire. A pesar de la condición de aquel animal, Román decidió alargar e insistir. Mató de una estocada certera.

La genialidad y capacidad de Ferrera cortan una oreja al tercero
Ferrera brego y pasó por abajo al tercero de la tarde en su saludo capotero. Se alcanzó la faena de muleta y no esperó para empezar a pasarlo en la muleta. Lo midió mucho y buscó las teclas para llevarlo, empezando a pasarlo en el tercio. Meritoriamente, acompañó la embestida y lo hizo pasar en largo. Sin embargo, la faena era intermitente ante aquel poco colaborativo toro de Adolfo. Cada pase suponía un gran esfuerzo. Cambió al natural, logrando pasarlo con mayor ritmo y calado en los tendidos, que respondieron a cada pase con “olé”. A base de raza, oficio y sobre todo paciencia protagonizó algunos de los mejores pasajes de la faena, cuajándole muletazos por ambos lados, toreando profundo, abandonándose a la genialidad. Retomó el izquierdo para dejar claro si oficio y capacidad ante aquel toro al que metió en la muleta. Aquella genialidad se apoderó del extremeño y quiso completar la faena entrando a matar en la larga distancia y tener acierto con el acero.

Román corta una oreja a base de valor seco ante el peligroso cuarto
Román saludó en su capote al cuarto, pudiendo estirase con su adversario. Empezó su faena probándolo por ambos pitones, pasándolo muy despacio hasta definirse por el derecho, teniendo que tocarle con brusquedad y mucha voz para hacerlo entrar. Había que reestructurar para que no le ganase y se le quedara encima. A pesar de las condiciones de su adversario, logró robarle una serie completa en la que acompañó la embestida alargando el trazo. A pesar del cuidado con el que se lo pasaba, el animal lo prendió feamente. Aparentemente se levantó sin consecuencias. Cambió al izquierdo y trató de hacerlo pasar. Sin embargo, punteaba la tela, pasando con brusquedad por el engaño, soltándole la cara arriba e incluso se le metía por dentro. A pesar de ello, decidió alargar, robándole meritorios muletazos de uno en uno. Mató con acierto.

Antonio Ferrera cuaja una gran faena al quinto y corta una oreja
Ferrera espero al quinto para saludarlo en su capote con la veleta y después hacerlo pasar con ritmo en una brega llevada que caló en los tendidos. Se fue a los medios, brindó al público y comenzó su labor doblándose con el, provocando las primeras ovaciones ante su buena labor. Le dio tiempo y sitio y continuó sobre el pitón derecho, pero no tardó en cambiar al izquierdo y empezar a llevarlo muy despacio, muy tapado. Lo pasó en largo, dándole salida, reestructurando en cada natural, llevándolo a media altura para completar una buena serie que caló con fuerza. Si decisión y capacidad volvió a cautivar a un público que estaba entregado a aquella labor. Cuajó una faena que parecía imposible y por supuesto se fue a las largas distancias para matar con determinación y un acierto absoluto.

Román corta una oreja tras encontrar emocionar ante sexto
Román recibió en su capote al sexto de la tarde, sabiendo llevarlo muy despacio en la brega. Sorprendió y lució con el quite de oro. Se alcanzó la faena de muleta y la inició después de brindar al público desde los medios. Se fue a su encuentro y lo recibió en el engaño genuflexo, por ambos pitones. No tardó en levantarse y empezar a envolvérselo a buen ritmo. Le dio tiempo y sitio y continuó sobre el izquierdo, citándolo en la media distancia para después aprovechar la inercia y ligar una nueva tanda. Supo darle forma a aquella faena, mostrándolo por ambos pitones con suavidad. Encontró las teclas, el ritmo, la altura y la distancia a la que llevarlo. Cuajó muletazos largos y profundos sobre el derecho en tandas cortas ante un toro que bajaba la cara y seguía el engaño. Cambió al izquierdo para culminar su faena, doblándose con el, alternando incluso pitones en el tercio. Mató con acierto.

Ficha del festejo:
Plaza de Toros de Las Ventas. Toros de Adolfo Martín para Antonio Ferrera, palmas, oreja tras aviso; Román, vuelta al ruedo, oreja tras aviso y oreja tras aviso