martes, 13 de octubre de 2026

La Glorieta, 25 años de andadura hasta debutar en corrida de toros

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GUARISMO DEL OCHO

El hierro salmantino de La Glorieta, propiedad de Fernando Bautista, vivió el domingo 4 de octubre en Medina de Pomar (Burgos) una jornada histórica: por primera vez lidió una corrida de toros. Y lo hizo con una carta de presentación más que ilusionante. Los cuatro ejemplares enviados a la plaza burgalesa ofrecieron un balance muy positivo, el lidiado en tercer lugar (Picador – 13) fue premiado con la vuelta al ruedo y dos toreros salieron a hombros: Esaú Fernández, que cortó cuatro orejas, y Jorge Isiegas, que paseó dos.

El acontecimiento tiene todavía mayor dimensión si se contempla desde la historia de una ganadería que ha avanzado siempre con pasos medidos. La Glorieta nació de la mano de Julio Robles en 1997 y, tras el fallecimiento del maestro, pasó a Fernando Bautista, abogado madrileño de voz serena, que tuvo que afrontar en 2005 el difícil episodio de un vacío sanitario que obligó a sacrificar toda la vacada y a comenzar prácticamente desde cero. La actual ganadería se reconstruyó con sangre Domecq, fundamentalmente a través de Sánchez-Arjona y Jaime Brujó, con aportaciones de sementales de Sánchez-Arjona, El Pilar y Conde de Mayalde.

Durante años, La Glorieta ha ido creciendo fundamentalmente a través de novilladas. En 2024, con motivo de su participación en el Circuito de Castilla y León, Bautista definía una de las líneas fundamentales de su concepto: animales serios, bajos, con clase y que sirvieran a los novilleros. Ahora, el salto al toro supone un nuevo capítulo en ese camino, una prueba para un trabajo de muchos años y, al mismo tiempo, la confirmación de que aquel proyecto que comenzó a levantarse de nuevo después de tantas dificultades empieza a encontrar una expresión propia en la plaza. Hay, además, un componente sentimental. La Glorieta es un hierro y una divisa que pertenecieron al abuelo del actual ganadero: es el nombre de la finca que perteneció a Julio Robles, figura fundamental del toreo salmantino y el nombre de la plaza de Salamanca que Julio Robles, agradecido; quiso guardar en el recuerdo.

En Medina de Pomar, Jorge Isiegas; un torero estrechamente vinculado a la casa desde sus comienzos volvió a responder a la confianza del ganadero con dos orejas. Sobre estos temas hablamos con Fernando Bautista.

 El día después de una tarde así, ¿qué es lo primero que siente un ganadero que acaba de lidiar por primera vez una corrida de toros? ¿Ilusión, satisfacción, alivio… o ganas ya de volver a ver los toros en el campo?

Es un debut un tanto tardío, después de 25 años, pero lo afronto con renovada ilusión. El 4 de octubre fue un día muy importante para la ganadería es una satisfacción después de tantos años de trabajo  un buen medio para renovar la ilusión.

La Glorieta se había hecho un nombre fundamentalmente en las novilladas. ¿Cuándo empieza a pensar que la ganadería estaba preparada para dar el salto y enfrentarse a una corrida de toros?

Lo pensé en 2019 cuando decidí reservar dos novilladas para lidiarlas posteriormente como corridas de toros. Después llegó 2020 y el COVID, y aquello se complicó. Incluso tuve que llevar animales al matadero, lo que fue prácticamente mi debut como ganadero de cuatreños, por decirlo con un poco de humor. Ahora toca de nuevo intentarlo con esta corrida y con otra para el 2027.

En la corrida de Medina de Pomar los cuatro toros dieron un resultado muy interesante y, además, el tercero fue premiado con la vuelta al ruedo. ¿Qué vio usted desde el tendido y qué le dijo después el mayoral sobre ese toro? ¿Fue un toro que ya le había llamado especialmente la atención en la finca?

Los cuatro toros fueron una alegría para todos. Habíamos tentado hacía unos días dos eralas con Jorge Isiegas que tenían cosas muy parecidas a lo que después vimos en la plaza. Tenían un tranco excepcional y, si no los agobiabas ni les echabas encima demasiado, podían romper y dar ese tranco y esa dulzura que es lo que busco.

Quizá les faltó un poquito más de fuerza. Otras veces achacas determinadas cosas a la paliza del camión, porque estuvieron más de doce horas. “Picador – 13” El toro de la vuelta al ruedo, en el que confiábamos viene de una reata de “Picadoras” y “Rascadoras” con 20 generaciones acreditadas y ejemplares notables.

El primero fue quizá el que menos pudo desarrollar por su falta de fuerza. ¿Le preocupa especialmente ese aspecto o entiende que también forma parte del riesgo de una primera corrida y de una ganadería que está buscando todavía su punto?

Me preocupa la debilidad cuando se generaliza aunque no tanto si es puntual. El primero, que salió acalambrado, aguantó hasta el final y se dejó torear, hasta el punto de que Esaú le cortó las dos orejas.

Cuando selecciona una vaca o un semental, ¿qué pesa más en su criterio: la clase, la bravura, la fuerza, la duración, la humillación, la transmisión…?, ¿cuál es hoy el toro ideal de La Glorieta?

Busco fundamentalmente la clase, que en cierta manera está relacionada con la humillación, y también la transmisión y la prontitud en la embestida. Quiero que el toro se desplace, que obedezca a los toques y que tenga esa prontitud para acudir.

 Hace unos años usted hablaba de buscar animales serios pero bajos y, sobre todo, con clase y que sirvieran a los toreros. Después de lo ocurrido en su debut en corrida de toros, ¿sigue siendo exactamente ese el concepto o el paso al toro ha hecho que tenga que introducir nuevos matices en la selección?

Sigo en ese mismo concepto. La consistencia puede ser un defecto en algunos casos, pero en otros es una virtud. Al ser animales tan bajos, a veces perdían importancia, y en la corrida de Medina de Pomar las caras eran más generosas.

No obstante, la evolución del toro es muy grande. Un novillo del guarismo del 23 que lidio a mediados del 2027 o del 2028 es más complejo y hay que saber hasta qué punto lo es.

Sabemos que su ganadería tiene una base Domecq muy definida, con distintas líneas que confluyen en Juan Pedro Domecq, a través de Sánchez-Arjona, Maribel Ybarra y El Pilar. ¿Qué características cree que están predominando actualmente en La Glorieta y cuáles le gustaría potenciar en los próximos años?

La clase de Maribel Ybarra y de Sánchez-Arjona ha dado resultados estupendos y no tengo nada puro de una sola línea. También hay aportaciones de Brujó y de Mayalde, y toros cuyo padre es de El Pilar. Es un cóctel muy consistente. Tiene calidad y hechuras que, si las sacamos bien, son muy adecuadas para el toro que queremos. Ahora estoy seleccionando un semental, “Vidillo”, que tiene más caja. Con “Medicillo”, que era un semental de El Pilar, hemos tenido toros extraordinarios en casa. Las cuatro líneas del encaste han funcionado muy bien y así pienso seguir. Hay que evitar los excesos de las concentraciones de consanguinidad, porque son peligrosos para una ganadería.

En una ganadería como la suya, que ha tenido que rehacerse prácticamente desde cero después del vacío sanitario de 2005, ¿cuánto hay de paciencia y cuánto de intuición?

Mucha paciencia. No hay que buscar necesariamente lidiar en Sevilla, sino disfrutar también de del día a día en el campo, con tu familia y amigos. Es una paciencia ilusionada y recompensada diariamente, por lo que no se hace gravosa. También hay intuición. Mi padre quería que siguiera la línea de su padre, Santa Coloma, pero yo me fui por otro lado, aunque lo agradeció cuando toreaba en casa Domecq y no Santa Coloma. Ha habido intuición, suerte y, sobre todo, consistencia con el paso del tiempo.

La selección en el campo es una tarea silenciosa y muy dura. ¿Qué importancia concede a la tienta de las vacas y qué busca especialmente cuando una vaca pasa por la plaza de tientas? ¿Qué defectos son imperdonables para usted?

La vaca buena la ves enseguida aunque un problema es que se raje y termine en las tablas, porque es un síntoma de que le va a costar la vida. Me gusta la prontitud. Quiero que la vaca vaya y, si va y obedece a los toques, se salva. Si echa la cara arriba, no me gusta. El rajarse y no meter la cara son dos defectos importantes para mí.

La Glorieta tiene además una finca y una historia muy especiales, porque allí estuvo Julio Robles. ¿Qué significa para usted ser hoy el responsable de una ganadería y de una casa que llevan inevitablemente asociado el nombre de uno de los grandes toreros de Salamanca?

Las cosas son como son, pero además tienen su circunstancia. Criar toros no es criar pollos: nadie recuerda veinte generaciones de pollos, el campo bravo también es distinto de un apartamento de ciudad. Tiene una historia que recordamos.

Julio Robles compró la finca con el sudor de su frente, y para mí supone un agradecimiento por todo lo que recibió el torero en su plaza de Salamanca. El sueño de todo torero es ser dueño de su finca y convertirla en un paraíso, tal es así que tengo tres o cuatro fotografías de recuerdo en el palco, relacionadas con su técnica y con su manera de andar por el mundo, junto a Manzanares y Su Majestad el Rey Emérito. De todas formas, la finca viene de la familia Gallego, con el maestro Miguel Moro Gallego, discípulo artístico de El Viti. Y antes estuvo vinculada a la casa del Marqués de Llen.

Hay también una relación muy especial con Jorge Isiegas, que en Medina de Pomar toreó esta primera corrida de toros de La Glorieta y salió a hombros después de cortar dos orejas. Él ha estado vinculado a la ganadería desde sus primeros pasos. ¿Qué significa para usted que haya sido precisamente Jorge uno de los toreros protagonistas de este día histórico?

La historia con Jorge no viene de los toros, sino del fútbol ya que un sobrino mío era su entrenador de fútbol. Isiegas realiza el toreo puro y de gran seriedad. Es maño pero tiene un espíritu castellano con el gusto del sur, del buen toreo. Espero que pueda seguir adelante y que el público se dé cuenta de lo bien que torea. Tiene mucho mérito, además, con esas puntas astifinas que estoy seguro, le veremos lucirse en una plaza de relevancia.

En abril, por medio de Jorge tentamos cuatro erales para el ganadero peruano de La Viña, y se llevó dos de ellos para sementales. Uno de ellos llamado “Picador” y hermano del toro al que le dieron la vuelta al ruedo en Medina. Espero que puedan dar sus tardes de gloria allende los mares.

Después de tantos años lidiando novilladas, ¿qué cambia realmente en la cabeza del ganadero cuando sabe que los animales que tiene delante ya son toros para una corrida? ¿Cambia la alimentación, el manejo, los tiempos, la forma de apartarlos o, sobre todo, cambia la responsabilidad?

Cambia un año más. Los toros de la corrida de Medina de Pomar eran animales de cuatro años recién cumplidos. No es lo mismo que un toro ya hecho. Es como el vino: los erales serían una crianza, que normalmente sale bien, mientras que el toro es un Gran Reserva que necesita más tiempo y cualquier error te puede costar una fortuna si no hay quien se lo beba.

A partir de ahora, ¿quiere que La Glorieta se consolide definitivamente para lidiar toros o pretende seguir alternando corridas y novilladas?, ¿qué camino le gustaría recorrer en los próximos años?

Pretendo alternar corridas de toros y novilladas.

 Y después de Medina de Pomar, ¿qué le pide Fernando Bautista al futuro de La Glorieta? Si dentro de cinco años pudiéramos volver a sentarnos con usted y preguntarle cómo está la ganadería, ¿qué le gustaría poder contarnos?

Me gustaría que la ganadería y el mundo del toro en general fuera sostenible económicamente y que en mi caso pudiera pasar a manos de la siguiente generación

 

Alberto Bautista

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