GUARISMO DEL OCHO
El novillero Julio Romero fue declarado triunfador de la novillada celebrada en Lerdo, Durango, tras firmar una actuación de gran contenido artístico que dejó una excelente impresión en la afición, pese a no haber podido cortar trofeos debido a su fallo con la espada.
Romero cuajó dos faenas de notable calidad, en las que destacó por su temple, entrega y buen concepto del toreo, logrando momentos de conexión con el público. Sin embargo, la falta de acierto con los aceros le privó de tocar pelo, lo que no impidió que su labor fuera reconocida como la más importante del festejo.
El joven novillero dejó constancia de su proyección y de las cualidades que atesora, cayendo con buen pie en su presentación en suelo mexicano. Su actuación fue valorada por los asistentes, que supieron reconocer el mérito de su propuesta y su actitud en el ruedo.