jueves, 20 de junio de 2024

Idilio de Bruno Aloi en la Nuevo Progreso

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GUARISMO DEL OCHO

Este domingo se presentó en la Plaza de Toros Nuevo Progreso de Guadalajara, Jalisco, el joven capitalino Bruno Aloi, en el marco de la temporada de novilladas. Compartió cartel con el rejoneador Tarik Othón, quien dio vuelta al ruedo en el primero y saludo en el tercio en el segundo y Rubén Núñez, al tercio en el primero y silencio en el segundo, con seis novillos de la ganadería de Santo Toribio.
“Pariente” de 470 kilos, tercero y primero del lote de Bruno Aloi, que bregó toreramente al abrirse de capa con el de Santo Toribio. Brindis al respetable de parte del novillero mexicano que llegó enrachado a este compromiso con la afición tapatía ante las expectativas por verle, que eran altas. En el centro del ruedo, citó de largo para un temerario cambiado por la espalda, demostrando todo el valor que atesora.
Cuanta evolución hay en Bruno, que lo hace ver todo tan fácil, así se relajó para correr la mano en las dos primeras series donde profundizó los derechazos. Que asentado, con ritmo y a compás llevó la muleta, ese cambio de mano portentoso y eterno, cuántas emociones afloraron en ese instante que perdurará. Bruno por el izquierdo también pródigo el toreo al natural, pero aquí el toro tuvo menos recorrido; aun así, ese muletazo de pecho valió todo por la lentitud. Encajado y completamente roto siguió con el buen toreo por derecho, en cámara lenta, y ese pase de la firma digno de una pintura. Que torero ha estado Bruno, y como ha dimensionado la faena, cuando todo estaba ganado apostó más, toreando de rodillas, con un valor absoluto digno de grandeza. En buen sitio dejó la espada, pasaportó al segundo viaje y tuvo mayoritaria petición de oreja no concedida; bronca al juez. Arrastre lento al de Santo Toribio. Clamorosa vuelta al ruedo.
El sexto y segundo de Bruno Aloi, permitió un saludo capotero de excelencia al rubricarse por verónicas. La quietud impensable en el quite, chicuelinas y tafalleras que han desgranado con fuerza la ovación. Muletazos muy bajos, andando, para llevar al novillo al centro del ruedo, la primera serie tuvo el mando, a pesar de que el novillo tendía a ir con la cabeza arriba, Bruno lo llevó con tanta mesura que le encontró el buen ritmo por el derecho pues, aunque lo probó por el izquierdo por ahí nada se pudo. Cuando el novillo cambió, con peligro; Bruno, no se inmutó y puso todo el valor, pero además lo hizo sin miramientos, sobre todo con ese cambiado por la espalda impensable. En la estocada fue prendido, pero sin verse la ropa esperó a que el novillo doblara, ante sus pies rodó en medio de una entrega que hizo vibrar. Dos orejas se merecía, pero el incomprensible palco le negó ese derecho, una oreja solamente a Bruno, pero queda algo más que eso, hoy Guadalajara se le rindió. ¡Grande Bruno, muy grande!

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