GUARISMO DEL OCHO
La Finca El Carpio de la ganadería de Caras Blancas ha celebrado el I Certamen Maletilla de Plata, una jornada taurina en la que se desarrollaron dos tentadores, uno por la mañana para becerristas y otro en la tarde para novilleros. Por la mañana los jóvenes se midieron a cinco becerras con el hierro de Caras Blancas, resultando Juan Morales el máximo triunfador de estos primeros tentaderos desarrollados, mientras que en la tarde fue Francisco Benito quien se alzara con el trofeo. Además, es necesario destacar la determinación y entrega de Montiel y Manzur ante las teclas y dificultades presentadas por sus respectivos adversarios.
En la primera de las becerras, salieron Juan Morales, Kevin Montiel y Jacobo García encontrando un animal que seguía el engaño, aunque con cierta querencia. Morales la llevó por ambos pitones, permitiéndose algún que otro muletazo sobre el derecho. En el caso del mexicano Kevin Montiel, este se expresó con temple y suavidad, pudiendo llevarlo con torería por ambos pitones, a pesar de las limitaciones que le mostró el animal con su marcada querencia. Jacobo se la dejó muy puesta, tirando del animal, tratando de robarle algún que otro pase ya metido en tablas.
En la segunda becerra, Álvaro Campos, David Rey y Diego Peña se midieron a un animal que seguía el engaño, embistiendo con cierto ritmo, aunque se fue viniendo a menos después de que lo exprimieran. Campos templó por la derecha para después mostrarse con cierta expresión al natural. Incluso la citó en la larga distancia, aprovechando las condiciones del animal. David Rey se basó en un toreo templado al natural. Diego Peña del mismo modo comenzaba su intervención, llevándolo despacio, con pases en redondo, robándole las embestidas.
A la tercera becerra, se midieron Iker San Julián, Carla Plaza e Izan Alonso, que encontraron un animal con mejores condiciones por el pitón derecho, pitón que explotaron los jóvenes becerristas, puesto que por izquierdo no era del todo cierto y se vencía por dentro. A pesar de ello, tuvo sus teclas e Iker quiso probarla por ambos pitones, sintiéndose más cómodo en el toreo al natural, aunque no dejó de intentarlo sobre el derecho. En el turno de Carla predomino el toreo sobre la mano izquierda, a pesar de las complicaciones que el animal le iba planteando. Pasaba, pero con muchas teclas que saber tocar. Izan toreó sobre el pitón izquierdo, robándole los naturales e incluso los derechazos, culminando con el toreo en redondo y pase de pecho.
Eusebio Molina, Pablo Méndez y Gómez Cuenca se midieron a la quinta becerra, un animal al que costó parar, pero a la que Eusebio intentó llevar sobre el pitón derecho para robarle los pases. Encontró una becerra que respondía con cierto ritmo sobre el derecho. Pablo Méndez templó bien al animal, toreando sobre ese mismo pitón, aunque también encontrando expresión al natural. Sin embargo, poco a poco cada vez le costaba más atender las demandas de los jóvenes becerristas, complicando así su labor. Gómez Cuenca hizo fácil lo difícil, toreando también con la mano derecha.
Al quinto, un animal que ofreció mayores opciones sobre el pitón derecho, se midieron Roberto Arias, Diego Nobel y Fernando Díaz. Diego Nobel empezó su labor por naturales, aunque no tardó en tomar la muleta con la mano derecha y obtener una respuesta clara de su adversario. Roberto, por su parte, quiso comenzar sobre el pitón derecho, robándole los muletazos, aunque también intentó llevarlo al natural, pero el animal se metía por dentro, dificultando así su labor, por lo que retomó el pitón izquierdo. Fernando Díaz lo intentó con la mano derecha, pero el animal mostraba una marcada querencia a tablas. A pesar de ello, decidió salir a por todas e incluso llegó a pegarle un trincherazo, llevándose el aplauso del público asistente, lo que le hizo continuar con torería y lucimiento.
En sexto lugar salió una becerra para los finalistas, entre los que se encontraban Juan Morales, Izan Alonso y Fernando Díaz. Izan lo toreó con la mano derecha, aunque también se expreso con cierto acople al natural, aunque también toreó con valentía, poniéndose de rodillas, para después robarle pases en redondo y al natural. Fernando Díaz toreó con temple, respetando los tiempos del animal. Juan Morales comenzó su labor toreando en redondo, para después seguir al natural. Aunque también aprovecho las condiciones del animal para citarlo en la larga distancia y llevarlo sobre el derecho.
En la tarde, Samuel Montero, Alonso de Lucas, Joaquín Manzur, Jaime Torija, Gabriel Segura, Nicolás Cubero y Francisco Benito se midieron a unos erales variados en comportamiento, aunque bastante aprovechables en la tela, siendo el tercero el que menos opciones brindara. Francisco Benito se alzó con el trofeo de este I Maletilla de Plata.
Abrió el tentadero Samuel Montero, que se midió a un animal repetidor y con cierto ritmo, ante el que pudo dejar buenos detalles al natural, toreando largo y profundo.
Alonso de Lucas no terminó de acoplarse con el, a pesar de los muchos intentos y todo el empeño que le puso a su labor. Empezó desde los medios para después darle tiempo y decidirse por el pitón izquierdo, dejando la muleta puesta para tirar de la embestida de un animal repetidor y fijo, tocando y deslizando. Le costó mucho encontrar los tiempos y las distancias.
A Joaquín Manzur le costó meter en su capote a un animal suelto y disperso, totalmente ajeno a cualquier demanda. Logró ganarle terreno y hacer un lucido y variado saludo capotero. Inició su labor de rodillas y después en los medios continuó con un animal suelto y manso del que tiró en un constante tira y afloja. Siguió al natural dejando pinceladas. Lo intentó también por el derecho, pero salía totalmente ajeno a la tela buscando las tablas. En aquellos terrenos, sin llevarle la contraria, logró alguna que otra tanda a base de mucho esfuerzo y empeño. Sin embargo, aquel adversario no fue fácil, le faltaba fuerza y también perdía las manos fácilmente, a pesar de seguir entrando en la tela.
Jaime Torija saludó con gusto al cuarto. Empezó su faena en los medios y de rodillas, yendo a por todas. Después siguió sobre el derecho, tratando de acoplarse con el animal, aunque tenía que llegarle aun más para meterlo. Lo pasó y mostró por ambos pitones, pero perdía las manos. A pesar de ello, dejó algunos detalles, culminando con algunos remates por abajo.
Gabriel Segura toreó muy encajado y mucha disposición al quinto, llevándolo incluso con cierto gusto, aunque sin terminar de redondear su labor. Algo que le pasó también a Nicolás en el sexto, que no logró acoplarse con el, aunque pudo dejar pinceladas y algunas series muy buenas al natural.
Francisco Benito se lució desde el inicio, a pesar de que le costó meter a su becerra en el capote. Tuvo que llevarla con suavidad, pero tirando de ella con firmeza y determinación. Los mejores momentos llegaron en el toreo al natural, abandonándose y toreando con gusto. Caló con fuerza en los tendidos, con aquella armonía que culminó en las distancias cortas