miércoles, 28 de enero de 2026

Fernando Cepeda protagoniza la segunda sesión de las XXIV Lecciones Magistrales de Aula Taurina Sevilla

Facebook
Twitter
WhatsApp

GUARISMO DEL OCHO

El Salón de Carteles de la Real Maestranza de Sevilla acogió la segunda sesión de las XXIV Lecciones Magistrales organizadas por Aula Taurina Sevilla, que en esta ocasión -27 de enero- tuvo como protagonista al matador de toros Fernando Cepeda. El acto congregó a un numeroso público compuesto por aficionados y alumnos de la Escuela Taurina de Sevilla, que siguieron con atención una jornada cargada de contenido humano y taurino.

La reunión contó con la presencia del presidente de Aula Taurina, Miguel Serrano, y fue presentada y moderada brillantemente por el periodista Carlos Crivell, quien situó la figura del torero de Gines dentro de la historia del toreo sevillano, definiéndolo como “Un torero más de escuela rondeña que sevillana”. Durante el desarrollo de la Lección Magistral se proyectó un vídeo con imágenes representativas de la tauromaquia de Fernando Cepeda, destacando especialmente las correspondientes a la tarde de su alternativa en Madrid, el 25 de mayo de 1987, cuando cuajó una importante faena al sexto toro de la corrida.

Cepeda inició su intervención recordando sus comienzos en el mundo del toro y mostrando su gratitud hacia quienes fueron pilares fundamentales en su formación. Tuvo palabras de admiración para David Domínguez, Melquiades Garrido, Ángel Caro y Manolo Cortés, de quien afirmó: “Fue un torero extraordinario, con el que me preparé y del que aprendí mucho”. El diestro explicó que su etapa como novillero fue breve, con apenas veinticinco novilladas con picadores, aunque destacó que los triunfos logrados en plazas clave marcaron su futuro: “Tuve la suerte de estar bien en Sevilla y en Madrid y eso me facilitó el camino”. En este contexto recordó a su primer apoderado, D. José Flores Camará.

Al abordar el momento de su alternativa, subrayó la importancia del respaldo de Manolo Chopera: “Gracias a Manolo Chopera pude elegir el cartel, de forma que me decanté por Rafael de Paula y José María Manzanares”. Fernando Cepeda reconoció con sinceridad que a su carrera quizá le faltó un punto de ambición, aunque explicó los motivos que condicionaron su trayectoria: “Las cornadas que sufrí en Sevilla y en Córdoba me frenaron”. Asimismo, quiso matizar su relación con las empresas: “No fui un torero complicado; lo que ocurría es que pedía lo que creía que me merecía, en cuestiones de toros y compañeros”.

Uno de los capítulos más destacados de su carrera fue su paso por la Real Maestranza de Sevilla, donde llegó a lidiar dos corridas de seis toros -en la segunda mató siete-, una gesta que solo comparte con Curro Romero y Joselito El Gallo. Sobre aquellas tardes explicó: “Fueron dos corridas planteadas para destacar y mejorar mi posición en el escalafón. Fueron dos buenas tardes de toros, en ambas corté dos orejas, me tocó la música con el capote, pero se me escapó la salida por la Puerta del Príncipe”.

El matador también reflexionó sobre su relación con las grandes plazas, reconociendo que en Madrid se sentía más liberado: “En Madrid salía a torear con menos presión que en Sevilla, por ello se me ha considerado más torero de Madrid”. En cuanto a su concepto del toreo, señaló que, pese a ser muy recordado por su manejo del capote, su tauromaquia iba más allá: “Muchos se han quedado solo con el recuerdo de cómo manejaba la capa, pero también toreaba bien con la muleta. En aquellos tiempos no era fácil torear bien con el capote, y yo lo veía muy claro”. Durante el acto se mostró una célebre fotografía de un quite realizado en Madrid el 2 de junio de 1989 a un toro de Martínez Elizondo, una de las imágenes más icónicas del toreo.

Ya en su faceta como apoderado, Cepeda destacó su etapa junto a Miguel Ángel Perera, de quien dijo: “Lo considero un gran torero y una excelente persona”. Reconoció la dificultad de aquella relación profesional: “Éramos independientes y eso no era fácil para las negociaciones, pero es una etapa de la que estoy muy satisfecho”. Sobre el futuro, dejó abierta la puerta a volver a ejercer esa labor: “Si hubiera un chaval que está empezando que me ilusionara, me encantaría llevarlo hasta la alternativa”.

En el tramo final de la Lección Magistral, Fernando Cepeda expresó su gratitud hacia los aficionados: “La afición me ha respetado y me he sentido admirado por muy buenos aficionados”, y se mostró esperanzado ante el porvenir de la Fiesta. A una pregunta del público sobre cómo sería hoy su cartel de alternativa, respondió con rotundidad: “Morante de padrino y Perera de testigo”.

Durante noventa minutos, el Salón de Carteles vibró con la sinceridad y la profundidad de un torero al que diversos autores, como Antonio García Barbeito, Barquerito y el propio Carlos Crivell, han definido como “Un torero muy bueno”. Una cerrada ovación puso el broche final a otra tarde memorable de las Lecciones Magistrales de Aula Taurina Sevilla.

Entradas Relacionadas

Scroll al inicio