GUARISMO DEL OCHO
El Club Cocherito de Bilbao ha rendido un sentido homenaje al matador Manuel Francisco Vázquez Ruano, “Curro Vázquez”, en el transcurso de los actos celebrados en la capital vizcaína los pasados días 23 y 24 de enero, en los que se ha reconocido su dilatada trayectoria, su clasicismo y su condición de torero de toreros.
Javier Nebreda, presidente del Club Cocherito, destacó, tanto en el coloquio que protagonizó el diestro de Linares como en el posterior almuerzo anual de los socios y socias de la entidad organizadora, que la expresión “torero de toreros” es la más grande atribución que se puede aplicar a un matador: supone contar con el reconocimiento de los compañeros de profesión y ser merecedor de su admiración, respeto y cariño. “Yo considero la condición de “torero de toreros” —dijo Javier Nebreda— como el Toison de Oro o los Ghotam del ámbito taurino”.
Los actos de homenaje estuvieron precedidos de la tradicional misa oficiada en recuerdo a los socios del Club fallecidos en el último año, a cuyo término un dantzari bailó el aurresku en honor al torero.
Clasicismo y torería
Desde que salió por primera vez al ruedo como becerrista en Estella, en el año 1968, Curro Vázquez ha destilado clasicismo en su toreo y torería elegante en sus formas, dentro y fuera de la plaza. Así describió Javier Nebreda las características que reúne el maestro en la presentación del coloquio en el que intervinieron el propio homenajeado y Gonzalo I. Bienvenida, descendiente de una dinastía que ha dejado huella profunda en la tauromaquia y periodista que compagina su labor comunicativa con otras actividades en el ámbito de la gestión en el Palacio Vistalegre de Madrid. Bienvenida, que condujo la conversación con el torero, es, también, el ganador de la última edición del premio “Desteñido” a la mejor crónica de las Corridas Generales de 2025, publicada en el diario “El Mundo”.
Dijo el presidente del Club Cocherito en su introducción que algo importante debió notar Rafael Sánchez, “El Pipo”, cuando, después de ver a Curro Vázquez en una tienta, le dio su tarjeta diciéndole: “Cuando vengas por Madrid ven a verme”. Ese algo que notó el que poco después sería su apoderado —añadió Javier Nebreda— debió ser eso a lo que se refieren los aficionados y que “se tiene o no se tiene”, que no se enseña en las escuelas taurinas ni se puede entrenar en el campo: clase, estilo, suavidad, elegancia, finura, buen gusto…, cualidades todas ellas que adornan el toreo de Curro Vázquez.
La figura de “El Pipo”, de una personalidad peculiar, con ocurrencias y genialidades propias de un avanzado del marketing aunque con carencias en la base taurina, se hizo presente varias veces en el coloquio como factor determinante que impulsó una incipiente carrera que, a la postre, sería dilatada y de éxito. Las referencias se remontaron, incluso, al estreno de Curro Vázquez como novillero con caballos en la madrileña plaza de Vistalegre, un año después de su debut en Estella, y al propio momento de tomar la alternativa, el 12 de octubre de 1969, aunque, en este último caso, la decisión fue precipitada, algo en lo que coincidieron las tres personas que compartieron la mesa de la tertulia. El ofrecimiento que hizo el empresario Manuel Chopera de contratar 20 corridas en México y Sudamérica si Curro tomaba la alternativa en Madrid pesó en el ánimo de “El Pipo”. La corrida, con toros de Barcial, concebida como un mano a mano con José Fuentes, después de descolgarse Curro Romero del cartel, no resultó como se deseaba: el toro ”Batanero”, que le tocó en suerte a Curro Vázquez para su debut como matador fue malo, muy malo. De hecho, se le condenó a banderillas negras y, para completar las desgracias, Curro resultó cogido de gravedad, lo que le apartó de los ruedos un tiempo.
“Tras su recuperación —señaló Javier Nebreda— ya estaba presente en los carteles con las mejores figuras del momento y confirmó la alternativa en Las Ventas el 15 de mayo de 1971. Le cedió los trastos el mexicano Antonio Lomelín (padre), con José Falcón de testigo”. Muy poco después, Curro Vázquez marchó a México donde permaneció nueve meses en los que toreó multitud de corridas y conoció a las máximas figuras locales: Lorenzo Garza, Silverio, El Calesero, Procuna…. de los que aprendió mucho, aunque, según puso de relieve el presidente del Cocherito, sus referentes fueron siempre los diestros españoles de toreo puro y clásico: Curro
Romero, Paco Camino, los tres grandes “Antonios” (Ordóñez, Bienvenida y Antoñete) y El Viti.
Y estando en México, el joven Curro Vázquez toma una decisión difícil, la ruptura del apoderamiento con “El Pipo”, algo que, como señaló Gonzalo I. Bienvenida, resultó fundamental para continuar su carrera. “Me disgustaba su forma de hacer las cosas; no lo veía como la persona idónea por su comportamiento en la calle y su forma de ser y tomé esa decisión, que me costó trabajo porque yo era muy jovencillo”, dijo el torero. Su estancia americana se extendió a plazas de Colombia, Venezuela y Perú donde hizo un periodo de rodaje. Pero el regreso a España, como señaló en el coloquio el propio matador, estuvo lleno de altibajos. “Mi tauromaquia no era de mucha regularidad; entre las circunstancias o mi manera de ser, estaba lleno de disgustos, preocupación y duda”.
La presentación como matador de Curro Vázquez en Bilbao tuvo lugar el 17 de agosto de 1980, alternando con Curro Romero y Pepe Luis Vázquez, que entonces todavía era novillero. En esta corrida sucedió un hecho inusual: Curro Romero abandonó la plaza al comienzo de la lidia del sexto toro, a pesar de la advertencia de la policía, y fue detenido en el hotel en el que se alojaba.
Pero el coso de Las Ventas de Madrid ha sido siempre la plaza de Curro Vázquez. Como recordó el presidente del Club Cocherito, “es curioso que un torero con un corte hecho a medida de Sevilla, no haya llegado a cuajar en La Maestranza, pero sí en Madrid, donde ha toreado más de 100 corridas y en todas ellas ha dado la cara y ha regalado a la afición sus mejores verónicas con el pecho por delante, sus naturales de frente más largos y sus más arrogantes trincherillas, siempre en faenas breves y medidas”. En opinión de Javier Nebreda, la afición venteña es la más exigente y entendida, y ha hecho de Curro Vázquez su torero, dándole su admiración, respeto y cariño. “En Madrid —añadió— Curro ha tenido grandes triunfos, pero, quizá, el más recordado haya sido el de aquella tarde del 30 de septiembre de 1989 en la que salió por la puerta grande de Las Ventas tras cortarle las dos orejas a un victorino”.
Gonzalo I. Bienvenida puso de relieve, precisamente, cómo el toreo a la verónica es una constante en la lidia de Curro Vázquez. “En muchas ocasiones —indicó— decimos que el toreo con el capote no da triunfos, pero sí aporta mucha categoría a los toreros y los señala con un sello de distinción”. En este sentido, el maestro homenajeado dijo que le ha gustado mucho torear con el capote, sobre todo a la verónica, para la que, desde el principio, tenía facilidad. Tenía más facilidad que para otras suertes, como la espada, que, reconoció, se le resistía. Contó una anécdota, al respecto, en la que narró con una sonrisa amplia cómo recurrió a El Calatraveño, un torero de Ciudad Real, retirado hacía poco y que mataba muy bien, al que pidió que le vendiera su espada. “Lo vi en un bar y le dije ´véndeme la espada´. Y me vendió la espada. Pero las cosas no se arreglaban. Al poco tiempo lo volví a verle y me preguntó ´¿cómo te va con la espada?´
´Véndeme el brazo´, le respondí. Y no quiso venderme el brazo, por lo que sea”.
La finca El Olivar
Sobre la convivencia y la vinculación con otros toreros, Gonzalo I. Bienvenida recordó un sitio clave en la vida profesional del maestro Curro Vázquez, la finca El Olivar, en Madrid, donde compartió muchas horas de entrenamientos, tertulias y toreo de salón con figuras de la talla de Antoñete, Ortega Cano o El Yiyo. “El Olivar era la finca de un amigo mayor, muy aficionado, que nos tenía mucho cariño, que estaba equipada con frontones y pista de tenis y en la que construyó también una plaza. Íbamos muchos toreros; a veces nos quedábamos a comer, tomar algo o jugar a las cartas. Había un ambiente muy bonito y una relación entre nosotros que me gustaba mucho y que hoy se ha perdido”.
Sobre el mismo tema, Bienvenida se refirió El Yiyo, quien, en varias entrevistas que le hicieron, nombraba a Curro Vázquez, junto a José María Manzanares (padre), como uno de sus grandes referentes. “Apreciábamos mucho a El Yiyo —dijo Curro—. Estaba dotado de unas cualidades extraordinarias; tenía el toreo en la cabeza… Ya estaba en situación de figura al segundo año de
la alternativa, así que no sé hasta dónde habría llegado con esas grandes condiciones si no hubiera tenido la desgracia”.
También hubo un recuerdo a Antoñete, amigo y compañero especial con el que Curro, siendo muy joven, toreó varios festivales en la década de los años 70. “Se organizaban muchos más festivales que ahora y en los que me incluían. Luego le conocí en Venezuela, en un tiempo en el que vivía allí, retirado, aunque toreaba algunas corridas. Me dijo que iba a volver a España y reaparecer y a mí me parecía una temeridad, porque estaba obeso y los toros de Venezuela y de Madrid no eran los mismos. Pero con su valor y capacidad regresó a España. Me acompañaba, me tenía mucho cariño y un respeto tremendo”.
El festival del 12 de octubre y su preparación
Las referencias a Antoñete llevaron a Gonzalo I. Bienvenida a preguntar a Curro Vázquez por su triunfal participación en el exitoso festival celebrado en Las Ventas el pasado 12 de octubre, que fue a beneficio del monumento que recordará al maestro Chenel y lo impulsó Morante de La Puebla. “Yo no me veía toreando en el festival y así se lo dije a José Antonio. Pero luego, lo pensé, tranquilo… y es que eran Morante, Antoñete y Las Ventas. Si el festival no hubiera sido en Las Ventas —añadió—, quizá no lo habría toreado; quizá si no hubiera sido para Antoñete, tampoco. Debía estar”. El festival fue, en opinión de Gonzalo I. Bienvenida, una sorpresa para muchos, sobre todo para la gente joven, que descubrió que el toreo tiene otros caminos. Para Curro Vázquez fue bonito y emocionante.
El público cocherista asistente al coloquio también quiso saber más sobre cómo fue la preparación física del torero para su participación en el festival de octubre y qué sensaciones tuvo al salir nuevamente por la puerta grande. “Lo que me preocupaba —dijo el maestro— era salir al ruedo de Las Ventas y no resolver las cosas bien, por un tropiezo con el novillo o por caerme, y sentir vergüenza delante de mis hijos. Llevaba 23 años sin torear y sin hacer nada de ejercicio. Empecé a andar y a torear de salón y, luego, en los tentaderos, cuando iba a la ganadería, pude sentir mucha emoción ya que algunos toreros venían a verme y salían contentos. Eso me iba animando y me ayudó a estar tranquilo para el día del festival”. Sobre la dieta que siguió en ese proceso de preparación fue preciso en la respuesta: “Me quité los postres; fuera el chocolate; fuera el vino y fuera el pan. Es la mejor dieta; de lo demás, comía de todo”.
La evolución del toreo y del toro
En su condición de maestro con una trayectoria dilatada, que ha compartido cartel con toreros de varias generaciones y durante varias décadas, el maestro Curro Vázquez fue preguntado sobre su parecer en torno a la evolución del toreo y del toro. Todo cambia en la vida, dijo; al igual que en la música o, en general, en el arte, todo evoluciona. “El toreo también ha ido evolucionando; de Manolete a Bienvenida, a Ruiz Miguel, a Ordóñez, a Ponce, al Juli, a José Tomás… todo evoluciona y va cambiando. Pero, eso sí —afirmó— hay una cosa que se llama torería, una forma de ser y de estar que en los toreros de antes me gustaba más, respetando muchísimo a los toreros de ahora y, sobre todo, a los que se arriman tanto al toro. Ahora —añadió— el toro es más grande, tiene más cuernos que en mi época y los ganaderos hacen una selección mejor, o diferente, acoplada a la forma de torear actual. También la preparación física del torero es distinta.
Pero el sello de la torería —concluyó— me gustaba más antes que ahora”.
El regreso de Morante
Un artículo de Antonio Lorca publicado recientemente en el diario “El País” y titulado “Morante, devuélveme mis lágrimas (el encabezamiento tenía su procedencia en el blog “El Monosabio”) sirvió para argumentar una nueva pregunta del público asistente al coloquio, esta vez sobre el parecer de Curro Vázquez en relación al regreso a los ruedos del torero de La Puebla. Sobre esta
cuestión, el maestro homenajeado fue rotundo: “lo que sea mejor para él”. “Es un hombre que tiene el problema que todos conocemos —apuntó— y lo sufre fuerte. Si no puede vivir sin torear, pues que toree. Y si está feliz sin torear, pues que no toree. Como aficionado, me gustaría que toreara; pero como amigo, me gustaría que toreara poco”.
Las dos retiradas de Curro y sus posteriores regresos ayudaron a reflexionar sobre la reaparición de los toreros, incluida la que ha anunciado Morante, aunque las circunstancias de uno y de otro difieren. “Los toreros reaparecen casi todos. Es muy sencillo —dijo Curro— cuando te retiras después de llevar toda la vida dedicado a la profesión, a su estrés y a la emoción que se vive, no
sabes acoplarte a la vida real. Pero las reapariciones son muy duras y complicadas: ni el público ni el torero están en la misma situación antes y después de la retirada. No es el caso de José Antonio Morante —añadió Curro Vázquez— que acaba de torear anteayer, pero nadie está igual cuando ha pasado tres años fuera de los ruedos”.
Gonzalo I. Bienvenida recordó el libro ¿Por qué vuelven los toreros? en el que Conchita Cintrón reflexiona sobre las circunstancias que se presentan cuando el torero retirado tiene que llenar su tiempo tras una vida de contrastes entre el triunfo y el fracaso, desde los aspectos económicos a las peticiones de la afición o el anhelo de hacer la faena perfecta. Preguntado Curro Vázquez por
cual ha sido la faena perfecta, casi soñada, que ha presenciado como aficionado o como apoderado citó las tardes de Morante de este año que, dijo, han sido increíbles, de entrega, de pasión, de valor, de torería…
Entrega del premio “Desteñido” a Gonzalo I. Bienvenida
En el transcurso de los actos de homenaje a Curro Vázquez, la vicepresidenta del Club Cocherito, Laura del Rey, hizo entrega del premio “Desteñido” a Gonzalo I. Bienvenida, ganador de la última edición por su crónica publicada el día 23 de agosto en el diario El Mundo, en la que, según destacó el jurado, supo transmitir de manera vehemente la reivindicación en Bilbao de la figura inmensa de Diego Urdiales. El título de su crónica (“Una faena antológica como revancha”), nos acerca a un torero que, habiendo ofrecido grandes tardes en Bilbao, entra por la vía de la sustitución de Morante de la Puebla al abono bilbaíno, y lo hace para reclamar que es un matador de culto, más allá del circuito y de sus modas y fiel a un estilo donde prima la pureza. El premio “Desteñido” toma su nombre del seudónimo con el que Esteban Macazaga, que fuera presidente del Club Cocherito, firmaba sus crónicas taurinas en diversos medios locales.