GUARISMO DEL OCHO
La Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla ha celebrado una corrida de toros, la decimocuarta de abono, en la que los diestros Daniel Luque, Juan Ortega y Pablo Aguado se midieron a los ejemplares de la ganadería de Juan Pedro Domecq. Antes del comienzo del festejo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de Doña María Luisa Guardiola, fundadora de Andex. Los toros tuvieron buenas hechuras, estando cuajados el tercero, cuarto y quinto, que presentó algo más de fijeza. Daniel Luque en el primero de la tarde tuvo que llevarlo con muchas teclas, con la muleta a media altura toreaba en redondo, mimado la embestida para dar tandas de mucho peso. En el cuarto de la tarde le sacó todo el jugo a un animal de muchas teclas, consiguiendo tandas de mucha torería y cortando una oreja. Juan Ortega ante el segundo encontró un animal que le negó el lucimiento, aunque lo intentó y lo llevó con temple y despaciosidad, sobre todo por el derecho. En el quinto de la tarde desarrolló una faena de lucimiento, llevándolo con mucho temple y torería, aunque falló con el acero. Pablo Aguado, con el tercero de la tarde tuvo tandas de lucimiento por los dos pitones , aunque teniendo que cuidarlo y llevándolo con mucho temple como así se lo reconocía el público. Ante el sexto tuvo tandas de mucho lucimiento y torería con mucho temple, pero el animal en la tercera tanda se vino a menos por lo que tuvo que ir a por el acero.
Daniel Luque con «Puntero» abría la tarde, al que llevó con temple a los medios a base verónicas hasta rematarlo con una media muy ajustada. Lo llevó al caballo con un lucido lance. En su turno de quites, Ortega se lució por verónicas. Brindó a los dos matadores de terna y comenzó su faena de muleta probándolo por ambos pitones con la franela alta. Con la mano derecha lo llevaba a sus terrenos y con mucho temple y despaciosidad ligaba pases de mucho peso. Al natural con la muleta a media altura le dio tiempo y pasó de uno en uno a un animal de muchas teclas. Retomó el pitón derecho dándole el pecho y tirando de él de uno en uno y con arte hacia ligazón como así se lo premiaba el respetable. Le colocó en suerte y cayó.
Juan Ortega saludó a “Ambiguo», el segundo de la tarde, templándole por verónicas para sacarlo a los medios hasta rematarlo con una media. Por chicuelinas lo llevó al caballo y en el turno de quites, Aguado se estiró por verónicas. Comenzó la faena de muleta en tablas, probándolo por ambos pitones. Se definió por el pitón derecho con la muleta en la cara de un animal que le permitía ligar pases en redondo hasta terminar con el de pecho. Cambió al natural para llevarlo en largo, adelantándole el engaño a la cara y tirar de su embestida muy despacio, manteniéndolo siempre en el engaño. Volvió al derecho para ligar pases en redondo bajándole la mano y dejándosela muy puesta la cara. Sin embargo, el animal se vino a menos, así que fue a por el acero pinchó y a la segunda con media estocada cayó.
Pablo Aguado recibió a “Rugidor», pasándolo por ambos pitones para sacarlo a los medios con un ramillete de verónicas rematando con una media. Luque hizo su quite por chicuelinas rematando con una media. Brindó a la infanta Doña Elena y de rodillas por ayudados pasaba al animal por ambos pitones. Siguió con un molinete y por el pitón derecho con mucho temple ligaba pases en redondo de mucho peso finalizando con el de pecho. Cambió al natural y dándole tiempo ligaba pases de lucimiento ante un animal que tenía fijeza. Así que le daba tiempo y con la muleta plegada lo citaba, logrando muletazos de mucha calidad. Pinchó y a la segunda consiguió una estocada certera.
Daniel Luque recibió a «Botinero», que marcaba el ecuador del festejo, llevándolo por verónicas a los medios rematando con una media. En su turno de quite Ortega lo hizo por gaoneras. Se alcanzó la faena de muleta, probándolo por ambos pitones, pasándolo genuflexo. Al natural lo citaba en redondo realizando una tanda de mucho peso, dándole tiempo, pasándolo de uno en uno con mucha torería. Cambió al derecho dándole sitio para después dosificar y tratar de limpiar los muletazos de aquellas bruscas embestidas. El animal se le quedaba parado a media faena pero con mucho temple lo llevaba como así se lo reconoció el público. Culminó con una tanda sobre el pitón derecho toreando al natural, siguió con unas luquesinas para terminar con el pase de pecho. Cayó de una fulminante estocada.
Juan Ortega recibió a “Zozobra», quinto de la tarde, al que llevó genuflexo por ambos pitones, encontrando a un animal suelto que no le dio opciones en su saludo capotero. Se alcanzó la faena de muleta y se fue a los medios para comenzar con molinetes rodilla en tierra. Le robaba pases de mucho peso, de mucha torería. Continuó por el derecho y con mucha despaciosidad dándole tiempo ligaba pases en redondo. Al natural, dándole el pecho, tiraba de el de uno en uno con arte. Por el derecho le citaba en la larga distancia para aprovechar la inercia y ligar los pases dejando una lucida y aplaudida tanda en redondo. Pinchó en la suerte suprema y fue al segundo intento cuando le metió el acero.
Pablo Aguado cerraba la tarde con «Zampón», lo recibía en los medios por ambos pitones hasta culminar con un ramillete de verónicas. Iván García se desmonteró por su actuación en banderillas. En la faena de muleta, en el tercio, le probó por ambos pitones y lo movió cambiando los terrenos. Se decidió por el pitón derecho, adelantando la muleta para torearlo en redondo. Al natural con la muleta en la cara ligaba pases de mucho peso ralentizaba la embestida. Retomó el derecho pero ya la faena estaba hecha, el toro se vino a menos. Al segundo intento logró la estocada.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. (Sevilla).Toros de Juan Pedro Domecq para Daniel Luque, silencio y oreja tras aviso; Juan Ortega, silencio y ovación, Pablo Aguado, ovación y silencio.