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La plaza de toros de Colmenar de Oreja ha celebrado la quinta corrida de la fase clasificatoria de la Copa Chenel, en la que los diestros Tomás Angulo, Manuel Perera y García Pulido se midieron a los ejemplares de la ganadería de Martín Lorca y María Cascón. Los de María Cascón fueron serios y estuvieron bien presentados, siendo aplaudido el tercero en su salida y también en el arrastre. Los de Martín Lorca también fueron serios y bien presentados, destacando el cuarto, que fue aplaudido en el arrastre, mientras que el sexto fue aplaudido en su salida. Tomás Angulo en su primero de la tarde no logró el lucimiento, era un animal de muchas teclas y con bruscas embestidas que eran difíciles de llevar. Con el cuarto cuajó unas tandas de mucho peso ante un animal de muchas teclas, pero que supo llevar con despaciosidad, dándole sus tiempos, lo que le permitió cortar una oreja. Manuel Perera ante el segundo de la tarde encontró un animal de embestida brusca, teniendo que llevarlo con temple, dandole tiempo, para poder ligar las tandas. Con el quinto tuvo un animal de muchas teclas con el que no pudo lucirse, así que tuvo que ir a por el acero. García Pulido en el tercero de la tarde cuajó una importante faena ante un animal de muchas teclas, lo llevó por ambos pitones, pero era por el derecho donde logró tandas de mucho peso. Su labor se vio empañada por el acero. Con el sexto lograba la ligazón por ambos pitones llevando al animal con mucha despaciosidad y torería. Fue una faena de mucho peso, pero el acero no le permitió cortar la oreja.
Tomás Angulo abría la tarde con»Farderito», sacándolo por verónicas a los medios hasta rematarlo con una media. Desarrolló un lucido quite por chicuelinas y alcanzada la faena de muleta, lo probó genuflexo por ambos pitones. Se definió por el pitón derecho, teniendo que darle sitio y tiempo para después hacerlo pasar y tratar de limpiar los muletazos de aquellas bruscas embestidas. Cambió al natural, templando al animal, para poder ligar los pases. Tenía que llevarlo de uno en uno, finalizando la tanda con el de pecho. Recuperó el pitón derecho, tratando de torearlo en redondo, llevándole con la muleta baja para ligar los pases. Culminó con naturales ligando pases de mucho peso. Pinchó y al segundo intento metió la espada.

Manuel Perera recibía al segundo de la tarde «Quillo», con el que no pudo lucirse en su saludo capotero. Con la muleta lo probó por bajo por ambos pitones y en los medios, al natural, lo llevaba con voz y mando templándole. Era un animal con embestidas bruscas, que no le permitía completar la tanda, por lo que no se podía lucir. Por el derecho conseguía dar pases en redondo templándole al animal, llevándole con la muleta en la cara para conseguir culminar con el de pecho. ó alguna que otra tanda de mucho peso como así se lo agradecía el tendido. Pinchó y a la segunda cayó con una estocada certera.

García Pulido saludó a «Pompita», el tercero, al que templó con verónicas, sacándole a los medios. Brindó al público y comenzó la faena la muleta, probándolo por ambos pitones para sacarlo a los medios. Se decidió por el derecho, templando a un animal de muchas teclas. Logró ligar unas tandas de mucho peso. Cambió al natural para llevarlo en largo, adelantándole el engaño a la cara y tirar de su embestida muy despacio, manteniéndolo siempre en el engaño. Recuperó el derecho, dándole tiempo para ligar una tanda en redondo y finalizar con el de pecho. Volvió a mostrarlo al natural, dándole tiempo y con la muleta en la cara por bajo le templaba para poder lucirse dando tandas de mucho peso. Deslució con el acero

Tomás Angulo recibió a «Entremares», que marcaba el ecuador del festejo y que saludó por verónicas, rematándolo con una media. Desarrolló un lucido quite el diestro. Se alcanzó la faena de muleta y brindó al público para empezar en tablas, genuflexo, con la probándolo por ambos pitones, ligando pases de mucho peso. Al natural, con mucho temple y dándole tiempo logro pases de uno en uno, llevándolo con despaciosidad, arrancando los aplausos del tendido. Volvió al derecho, llevándole a sus terrenos, ligando una tanda en redondo que culminó con el de pecho. Dando tiempo al animal seguía por el derecho, cuidándole le fue metiendo en su faena, robándole meritorios pases. Se fue a por el acero, le colocó en suerte y lo mató.

Manuel Perera, al quinto «Buscarillo», lo recibió con un ramillete de verónicas. Brindó al público para empezar con la muleta de rodillas en tablas, sacándole con el engaño hasta los medios. Por el derecho, con la muleta baja ante un animal muy inquieto lograba templarlo. Seguía por el derecho, dándole tiempo para lograr pases de lucimiento. Al natural le llevó a sus terrenos pero era un animal de muchas teclas, así que lo tocaba con firmeza en la cara, aunque sin poder lucirse. Se definió por el pitón derecho de un toro bronco que soltaba la cara a su salida y se descomponía con facilidad. Falló con el acero.

García Pulido cerraba la tarde con «Nómada» un animal que salía suelto y al que sacó a los medios con un ramillete de verónicas rematando con una media. Lo llevó al caballo por chicuelinas al paso, culminando con una larga. Brindó al público y comenzó la faena de muleta adornándose en tablas. Lo llevó con despaciosidad a sus terrenos y por el derecho le daba tiempo para citarlo en largo con la muleta baja. Ligó pases de mucha torería. Al natural lo citaba en largo y con mucha despaciosidad ligaba pases en redondo, arrancando los aplausos del tendido. Le siguió adelantando el engaño a la cara para poder tirar de su embestida muy despacio, manteniéndolo muy metido. Sin embargo, animal ya se había venido a menos, le faltaba fuerza y deslucía la faena. Falló con el acero.

Ficha del festejo:
Colmenar de Oreja. Toros de María Cascón y Martín Lorca para Tomás Angulo, ovación y oreja; Manuel Perera, ovación tras aviso y silencio tras aviso; García Pulido, ovación tras dos avisos y ovación