sábado, 1 de agosto de 2026

Apoteosis en Huelva: indulto de Perera y triple Puerta Grande para Roca Rey y David de Miranda tras el gran encierro de Juan Pedro Domecq

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GUARISMO DEL OCHO

La plaza de toros de La Merced vivió este sábado una de esas tardes destinadas a permanecer en la memoria del toreo. Huelva fue escenario de un festejo apoteósico en el que Miguel Ángel Perera, Roca Rey y David de Miranda salieron a hombros por la Puerta Grande después de firmar actuaciones de enorme dimensión artística. El balance final fue incontestable: Miguel Ángel Perera, dos orejas y rabo simbólicos por indulto y una oreja; Roca Rey, dos orejas; y David de Miranda, dos orejas y una oreja, culminando un serial de triunfos que puso a los tendidos en pie.

El encierro ofreció un comportamiento variado, exigente y de enorme interés, alternando toros que demandaron firmeza, técnica y dominio con otros de extraordinaria calidad que propiciaron el lucimiento. La corrida reunió todos los ingredientes de la épica: el indulto protagonizado por Miguel Ángel Perera al toro que abrió plaza, la rotundidad de un Roca Rey arrollador frente al quinto y la entrega absoluta de David de Miranda, que, arropado por su afición, se vació por completo en una actuación cargada de emoción.

Miguel Ángel Perera abrió plaza recibiendo al primero con un variado saludo capotero en el que alternó delantales a pies juntos, verónicas y chicuelinas, rematando con una airosa revolera. Brindó al público antes de comenzar la faena de muleta en los medios con un pase cambiado por la espalda que encendió los tendidos. Continuó toreando con profundidad al natural y cuajó un vibrante tramo en redondo de rodillas. Sobre la diestra ligó series de largo trazo y gran limpieza ante un toro que respondió con clase a cada cita. Aunque por el pitón izquierdo el animal tendía a soltar la cara, el extremeño logró imponerse con firmeza y temple. La extraordinaria condición del astado provocó una clamorosa petición de indulto que fue atendida por la presidencia, concediendo simbólicamente los máximos trofeos. Dos orejas y rabo simbólicos para una obra de enorme dimensión.

Frente al cuarto, Miguel Ángel Perera volvió a dejar patente su capacidad lidiadora. Saludó a la verónica a un toro protestón, poco amigo del sometimiento y con tendencia a salir suelto del engaño. Sin sobrarle fuerzas al animal, el diestro supo administrarlas con inteligencia, especialmente por el pitón derecho, donde construyó estimables tandas en redondo. Al natural redujo aún más la intensidad del trazo, templando y dosificando cada embestida. Un pinchazo previo y una estocada desprendida al segundo intento fueron suficientes para cortar una oreja, certificando una tarde redonda.

El segundo correspondió a Roca Rey, que lo recibió a la verónica ante un toro con mayor recorrido por el pitón derecho que por el izquierdo. El peruano encontró enfrente un astado aquerenciado, justo de fuerzas y con escasa transmisión, pero supo meterlo en la muleta llevando siempre la embestida con la mano baja y administrando con inteligencia los tiempos de la faena. Ligó muletazos largos por ambos pitones, construyendo una labor de notable firmeza pese a las limitaciones del toro. Tras una estocada entera y sonar un aviso, la petición de oreja no fue atendida por la presidencia.

Muy distinta fue la historia con el quinto. Roca Rey apenas pudo lucirse de capa ante un toro suelto de salida, al que intentó fijar mediante delantales. Inició la faena con pases por alto, imponiendo desde el primer momento mando y autoridad. El astado amagaba las arrancadas, pero terminó entregándose a una muleta poderosa que lo obligó a embestir con entrega por ambos pitones. El limeño administró las pausas con maestría, mantuvo siempre la muleta en la cara del toro y expuso al máximo, enseñándole el cuerpo en una actuación de enorme compromiso. Tras una estocada entera, precedida de un aviso, paseó dos orejas, con una fortísima petición de rabo que finalmente no fue concedida.

El tercero llevó el nombre de David de Miranda, que saludó a la verónica con ceñimiento a un toro de escasa disposición inicial. El animal derribó en el caballo a Rafael Carbonell, obligando al onubense a intervenir con un oportuno quite para librarlo de mayores consecuencias. Posteriormente ejecutó un vistoso quite por gaoneras y saltilleras, resolviendo con habilidad un deslucido extraño del astado. La faena de muleta comenzó genuflexo, sometiendo al toro por abajo. Sobre la mano derecha templó con enorme verticalidad a un animal repetidor, al que fue llevando cada vez más cosido a los vuelos de la muleta. Por el izquierdo logró igualmente muletazos largos y profundos, aguantando con firmeza los parones del astado. Una estocada casi entera rubricó una labor premiada con dos orejas.

El broche de la tarde lo puso nuevamente David de Miranda frente al sexto, un toro muy parado de salida que apenas permitió lucimiento con el capote, aunque terminó estirándose en algunas verónicas. Antes del inicio de la faena protagonizó un excelente quite de extraordinario manejo. Comenzó el trasteo de rodillas en los medios, levantando a los tendidos de sus asientos. Sin embargo, el toro fue apagándose hasta mostrar una embestida sosa y deslucida, conservando únicamente algo más de recorrido por el pitón izquierdo. Tras sufrir un aparatoso revolcón, el torero onubense se levantó sin mirarse, regresó decidido a la cara del animal y firmó un arrimón de auténtico infarto, pisando terrenos inverosímiles y jugando con los pitones en una demostración de valor sin reservas. Un ajustadísimo ramillete de manoletinas puso el colofón a la faena antes de un pinchazo y una estocada trasera que le valieron una oreja, sellando así una tarde de entrega absoluta y una nueva salida a hombros.

La Merced despidió el festejo con una imagen difícil de olvidar: Miguel Ángel Perera, Roca Rey y David de Miranda cruzando juntos la Puerta Grande en una tarde que reunió emoción, entrega, torería y un indulto para la historia. Una jornada de auténtica apoteosis que engrandece la Feria de Colombinas y confirma el excelente momento de sus tres protagonistas.

Ficha del Festejo:

Huelva. Toros de Juan Pedro Domecq para Miguel Ángel Perera, trofeos simbólicos y oreja; Roca Rey, oreja  y dos orejas; David de Miranda, dos orejas, oreja.

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