sábado, 8 de agosto de 2026

Santiago Ochoa saluda una ovación en Tielmes

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MAR MUÑOZ

Tielmes albergó la tercera clasificatoria del Certamen del Sureste donde trenzaron el paseíllo José Antonio de la Gracia, Juan Zamora y Santiago Ochoa que se midieron a los novillos de Baltasar Ibán. Los animales estuvieron bien presentados, pero tuvieron muchas teclas que tocar y solventar por parte de la terna, a la que no se la permitió la expresión. José Antonio de la Gracia toreó con ritmo por ambos pitones, solventando ante el primero de la noche. Ante el cuarto toreó a base de despaciosidad, llevándolo en el uno a uno. Desarrolló su labor con la montera puesta, llevándolo por ambos pitones para después matarlo con acierto de una estocada defectuosa pero efectiva. Juan Zamora dejó pinceladas con el segundo, pero sin terminar de acoplarse con el. Ante el quinto resultó un tira y afloja, el novillo era complicado. Santiago Ochoa lo intentó con el tercero, que no le brindó opciones de lucimiento. Ninguna opción tuvo con el sexto con el que se llevó dos feas volteretas, aunque sin aparentes consecuencias. Además, también sufrió un corte en la mano y una fea cogida al entrar a matar.

José Antonio de la Gracia paró en su capote al primer novillo de la noche con un templado ramillete de verónicas. A la verónica también quiso realizar su quite Juan Zamora. Lo tanteó por ambos pitones con torería y siguió por el derecho dejando una tanda ligada en los medios. Le dio sitio para aprovechar la inercia y seguir ligando pases por ese pitón. Cambió al natural, teniéndole que  perder pasos y reestructurar, ya que el animal tenía una embestida más descompuesta por este pitón. Retomó el derecho y se adornó con un molinete para seguir pasando al novillo en su muleta. El animal seguía el engaño pero le punteaba la tela y descomponía, desluciendo. Al natural nuevamente le dio el pecho y tiró de el de uno en uno, logrando una serie reconocida en el tendido. Hizo su epílogo al natural. Al segundo intento dejó una estocada entera defectuosa, suficiente.

Juan Zamora paró rodilla en tierra al segundo de Baltasar Ibán, después bregó con el en su recibo capotero. Por gaoneras quiso lucirse Santiago Ochoa en su turno de quite. Brindó al respetable y genuflexo lo pasó y probó por ambos pitones antes de comenzar su faena sobre el pitón derecho. Había que perderle pasos para aprovechar la inercia. Con la muleta puesta tiraba de el para ligar los pases. Cambió al natural llevándole a media altura en el uno a uno. Le dio sitio, pero el animal aunque seguía el engaño sacaba la cara alta desluciendo. Retomó el derecho y el uno a uno reestructurando. Le perdía pasos sin terminar de acoplarse con el. Se adornó con recursos de su tauromaquia y volvió al izquierdo, pero se le venía por dentro y casi lo prende. Se repuso y volvió a la cara, dejó un par de derechazos y finalizó su labor. Al tercer intento logró una estocada defectuosa que le obligó a descabellar

Santiago Ochoa se fue a recibir al tercero a portagayola, lo pasó con valor en una larga cambiada para seguir a la verónica con despaciosidad hasta que lo desarmó. Un lucido quite dejó José Antonio en su turno. Tras brindar al respetable, genuflexo lo pasó con torería obligándole y probándolo. Siguió por el derecho, dejando una tanda corta, pero con sabor. Cambió al natural y dándole el pecho y dejándole el engaño puesta le pasó por la pañosa. Le dio el pecho y tiró de el de uno en uno hasta que lo desarmó y lo prendió feamente sin aparentes consecuencias. Se recompuso y volvió a la cara por el derecho, per0 el animal pasaba y sacaba la cara alta. Santiago intentó poner lo que al novillo le faltaba sin lograrlo. El animal no se prestaba. Con unas manoletinas y un pase de pecho quiso cerrar su actuación. Dejó una estocada defectuosa que le obligó a descabellar.

José Antonio de Gracia recibió de rodillas con una larga cambiada al cuarto, después se estiró con el por delantales y verónicas. Se lució en su turno de quite Juan Zamora al que replicó José Antonio de Gracia por chicuelinas. Con la montera puesta, genuflexo lo pasó por ambos pitones. Siguió por el pitón derecho bajándole la mano con la muleta puesta tirando de el. Cambió al pitón izquierdo, le perdía pasos y le pasaba en el uno a uno al natural. Con un molinete retomó su lidia por el derecho dejando una tanda reconocida en el tendido. Le llevó a media altura con la muleta puesta, pero con despaciosidad Retomó el izquierdo y de uno en uno perdiéndole pasos lo iba pasando con torería. Se adornó y le dio tiempo para seguir por el derecho y robándole los pases a un novillo ya venido a menos. Genuflexo hizo su epílogo. Lo mató de una estocada defectuosa efectiva.

Juan Zamora se estiró a la verónica con el quinto en su saludo capotero. Ochoa intentó hacer su quite, pero el novillo se topó con su capote, desluciendo. Genuflexo lo probó y sacó a los medios. Quiso comenzar su faena por el pitón derecho llevándolo a media altura, pero le punteaba la tela desluciendo. El animal sacaba la cara alta. Zamora intentaba poner lo que al astado le faltaba, así que cambió al natural, le perdió pasos y recompuso sin terminar de acoplarse con el. Retomó el derecho sin lograr que pasara con limpieza. Se adornó y siguió toreándole por el derecho logrando una tanda sin templarle ni lograr que parase. No era un novillo fácil. Con un desplante en rodillas cerró su labor de tira y afloja con el de Baltasar Ibán. No tuvo acierto con el acero.

Santiago Ochoa pasó a pies juntos al sexto en su capote con despaciosidad y torería en su recibo capotero. Tras un brindis particular genuflexo lo fue pasando por ambos pitones, probándolo. Siguió por el derecho con la muleta puesta tirando de el de uno en uno hasta que lo desarmó. Volvió a la cara por ese pitón y a media altura le perdía pasos e intentaba aprovechar la inercia para ligar los pases. El animal sacaba la cara alta desluciendo y en un derrote le partió el estaquillador. Retomó la lidia por el pitón derecho, aguantándolo, hasta que lo prendió feamente sin aparentes consecuencias. Volvió a la cara por ese pitón, pero el animal solo pasaba, así que Ochoa intentó poner lo que al astado le faltaba hasta que lo volvió a prender feamente, sin aparentes consecuencias. Volvió nuevamente a la cara por el pitón izquierdo de un novillo muy complicado. Se venía por dentro cuando quería pasar y sacaba la cara alta. Era un tira y afloja aguantando con valor. Se produjo un corte en la mano al segundo intento con el acero. En otro de los intentos al entrar a matar lo volvió a prender feamente, sin aparentes consecuencias, pero ya se le veía muy mermado. Logró media que le obligó a descabellar

Ficha del festejo:

Tielmes. Novillos de Baltasar Ibán para José Antonio de la Gracia, silencio y silencio; Juan Zamora, silencio tras aviso y silencio; Santiago Ochoa, silencio tras aviso y ovación tras aviso

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