GUARISMO DEL OCHO
El Club Cocherito de Bilbao ha recibido la visita de Luis Cuadri —responsable en tercera generación de la prestigiosa ganadería fundada por su abuelo, Celestino Cuadri— quien ha protagonizado el coloquio que, organizado por el decano de las asociaciones taurinas, se celebró en la tarde del miércoles, día 8 de abril. El acto, en el que el invitado se expresó con claridad y sinceridad, fue introducido por Javier Nebreda, presidente de la entidad anfitriona, y conducido por Jon San José, presidente de la Asociación “El Toro de Bilbao”, gran conocedor de la cabaña brava, ingeniero agrónomo y autor del libro “Reta de casta navarra”, en el que recoge sus vivencias, aprendizaje y experiencias en esa ganadería, en la que realizó sus prácticas
de fin de carrera. El coloquio está disponible en el canal CocheritoTV, de YouTube, en la dirección siguiente: https://youtu.be/ZThttWsg7pg
Luis Cuadri inició su intervención con un reconocimiento a la importancia del Club Cocherito en el mundo de la tauromaquia y mostró su satisfacción por las piezas históricas que atesora, entre las que destacó el libro de firmas, en el que encontró la de su tío Fernando.
En su exposición explicó la evolución de la ganadería, formada con una curiosa mezcla de sangres que ha devenido en un encaste propio. El hecho de que en 80 años no haya tenido nuevas entradas, ni prácticamente salidas, ha convertido a la ganadería de Cuadri en lo que el presidente Javier Nebreda calificó como “una isla genética”. Según dijo, la idea inicial de don Celestino era apostar por Santa Coloma en su versión más ibarreña, pero con el paso del tiempo viró y dio predominio al origen Urcola, que es el que, según cree, predomina en la actualidad, aunque determinados saltos genéticos le impiden asegurarlo.
La genética, y concretamente la forma de gestionar el problema de la consanguineidad, fue uno de los temas centrales del coloquio. Así, se habló de los curiosos saltos atrás que a menudo sorprenden a los responsables de esta ganadería, o de la importante huella que han dejado unas pocas vacas de Juan Belmonte. El propio don Celestino, según se expuso, utilizó la consanguineidad para fijar la ganadería, algo a lo que ahora sus descendientes no se atreven: más bien tratan de evitarla jugando con la variedad de familias (veintiocho) que hay dentro de la vacada.
Luis Cuadri señaló que la ganadería está en una fase de cambio, buscando mejorar la bravura, “que buena falta le hace”, según reconoció en un ejercicio de sinceridad. Para ello, entre otras actuaciones, están usando más sementales que nunca y, asimismo, lidian más novilladas con la finalidad de adelantar el conocimiento del resultado de lo que están haciendo. Aparte de mejorar la bravura, también quieren que los toros se muevan más, porque, dijo, se les estaban parando.
El enfoque de este proceso, señaló, está planteado para el largo plazo, haciendo lo que creen que deben hacer sin fijarse en el corto plazo, aunque esto es algo muy difícil. “Muchas veces obtienes lo que no quieres”, dijo Luis Cuadri.
Toros vibrantes
Sus toros no son de faenas largas, pero sí vibrantes. Por respeto, en la ganadería no les gusta aconsejar a los toreros sobre cómo deben torearlos. Incluso, las indicaciones que dan en los tentaderos suelen ser mínimas.
En los toreros que se enfrentan con sus toros, en esta ganadería valoran, sobre todo, la disposición: si esta es buena, perdonan los errores de lidia que puedan cometer. “¿Acaso no nos equivocamos también los ganaderos?”, señaló Luis Cuadri. Otra cosa es que salgan con un plan preconcebido de masacrar al toro y hurtárselo al ganadero y al espectador. “Se perdonan los fallos, pero no el castigo premeditado”, añadió. Sobre este problema, que es común a otras ganaderías “duras” (aunque el término no le gusta), cree que se está mejorando, entre otras cosas porque tiene la percepción de que a los matadores que hacen tal cosa se les va marginando.
Las fundas de la cornamenta
Luis Cuadri se mostró contrario al uso de las fundas. Respeta a quienes las ponen, pero ellos, ganaderos vocacionales que lidian poco y sufren mucho, al vivir largo tiempo en la finca, quieren, al menos, tener la compensación de “disfrutar del campo”, lo que es imposible con los pitones enfundados. Además, la ventaja de las fundas no es tan grande con una orografía como la que tiene el municipio onubense de Trigueros. El tema de las fundas dio pie a varias reflexiones sobre la uniformidad poco natural de los pitones de determinadas corridas. Dijo, al respecto, que al verlo se le hace una bola. Preguntado por el “toro de Bilbao” indicó que es evidente que ese concepto ha evolucionado, pero, para él, el mejor prototipo estaría representado por los toros de Dolores Aguirre.
También comentó diversos problemas como los que han causado los temporales que han asolado parte del país, el exceso de manejo que dictan las normas pensadas para otro tipo de ganaderías, los saneamientos o la complicación del transporte de las corridas que se celebran en Francia.
La ganadería de Cuadri en su contexto
Javier Nebreda, en la presentación del coloquio, contextualizó la figura del invitado y de la ganadería a la que representa. “Luis Cuadri —indicó el presidente del Cocherito— es, junto a su hermano y su primo, la tercera generación de esta ganadería, que siempre ha estado en manos de la familia desde que la fundara el abogado don
Celestino Cuadri Vides en 1954, año en el compró la vacada a Juan Lancha Vázquez, que tenía una mezcla de sangres peculiar e inusual: Santacoloma-Ybarra, Gamero Cívico, Urcola y Pérez de la Concha”.
“Se produjo el cambió del hierro y la divisa (que ahora es morada, amarilla y blanca) y Don Celestino —añadió— comenzó a mezclar estas sangres propias y a seleccionar los animales sin traer ganado de fuera de la casa, circunstancia esta última que se ha mantenido hasta hoy. Esta forma de llevar la ganadería ha convertido a Cuadri en una isla genética, un encaste único y propio que da toros cuajados, hondos, badanudos, algo acapachados, de pecho amplio y cortos de manos y bajos de agujas, con un aspecto un poco ´basto´. Son toros bravos y encastados, difíciles de lidiar y, sobre todo, de banderillear. Muchos diestros actuales rehúyen este encaste, cosa que no parece importar en exceso a los ganaderos”.
“La ganadería toma antigüedad en Abril de 1956, en Las Ventas, lidiando una corrida completa que estoquearon los diestros Victoriano Posada, Mario Carrión y Luis Parra, Parrita”.
“Los animales de la ganadería de Cuadri —apuntó— pastan en Trigueros, término municipal de Huelva, en dos fincas de nombres bastante peculiares, a escasos 10 kilómetros una de otra: “Comeuñas”, donde se crían los machos y “Cabecilla Pelá”, en la que pastan las vacas de vientre”.