GUARISMO DEL OCHO
La plaza de toros de Valencia ha celebrado la novena y última de abono de la Feria Taurina de Fallas 2026. Los diestros Talavante, Emilio de Justo y Juan Ortega se midieron a los ejemplares de la ganadería Núñez del Cubillo. Los animales han mostrado un comportamiento variado permitiendo la expresión de la terna, siendo el quinto el qué más juego ha dado, que fue ovacionado en el arrastre. Talavante llevó a su primero con despaciosidad, un animal que rápido se vino abajo, pero al que consiguió encelar a base de mucha paciencia. Con su segundo, desarrolló una faena de matices por ambos pitones, pero que deslució con el acero. Emilio de Justo pudo desarrollar una gran faena ante el primero de su lote, una faena de mano baja en la que el viento molestó, pero en la que encontró un animal entregado a sus demandas. Al quinto lo cuajó por ambos pitones a base de torería y poso, la colocación de la espada le dejó el premio en una sola oreja. Juan Ortega no tuvo demasiadas opciones, pero tuvo una entrega total buscándole las opciones por ambos pitones. En su segundo puso la nota de clase y torería ante un animal con el que no se pudo expresar del todo.
Talavante recibió al primero de la tarde por verónicas, aunque salía distraído logró sacarlo a los medios estirándose con él. Se lució llevando al toro al caballo por un galleo por chicuelinas. Emilio de Justo realizó su quite por chicuelinas. Comenzó la faena de muleta por estatuarios, siguió por el pitón derecho para torearle en redondo y continuó al natural con mucha torería dando los pases de uno en uno. Tenía que dar respiro al animal, aun así retomó el derecho toreando con despaciosidad, culminando su faena de muleta por luquesinas. Mató con una estocada efectiva
Emilio de Justo recibió al segundo de la tarde con un ramillete de verónicas. De Justo lo probó después del puyazo con unas ajustadas chicuelinas. Brindó al respetable tomó la muleta y genuflexo le pasó por ambos pitones. Con voz y toque toreaba por el derecho, llevándolo con la muleta baja, encelando al toro para llevarlo con pases en redondo. Cambió al pitón izquierdo, pero el aire le deslucía la faena, por lo que tenía que ir despacio y bajarle la mano para profundizar en los pases. Volvió al derecho, pitón por el que mostraba el animal mejores condiciones para el lucimiento. Culminó la faena genuflexo y con una certera estocada
Juan Ortega recibió al primero de su lote por verónicas, lanceándolo ambos pitones. Le probó con la muleta por ambos pitones, pero el aire le dejaba al descubierto, así que tuvo que buscar los terrenos para poder hacer su labor con la muleta. Al natural tenía que ir con el animal dándole los pases de uno en uno ya que tras el puyazo, las embestidas carecían de fuerza. Intentó por el derecho, pero la falta de fuerza del animal deslucían la labor del torero, que decidió no alargar, así que se fue a por el acero lo colocó en suerte y lo mató
Talavante llevó al segundo de su lote a los medios con un ramillete de verónicas. Brindó al público y se alcanzó la faena de muleta, comenzando entre probaturas, genuflexo, por ambos pitones. Le enceló por el pitón derecho, dándole pases en redondo. Al natural y al uno a uno culminó con el de pecho. Retomó el pitón derecho, por el que el animal respondía, permitiendo mayor expresión y calado en el público. Le dio tiempo y Talavante lo intentó todo para no deslucir la faena. Sin embargo, empano su esfuerzo con el acero.
Emilio de Justo se estiró a la verónica con el quinto, cerrando su saludo capotero por chicuelinas. Por tafalleras, entre «olé», hizo su quite Ortega. Brindó al cielo y rodilla en tierra, genuflexo, lo pasó por ambos pitones en el tercio, probándolo. Le cambió los terrenos y por el pitón derecho comenzó su labor, dejando la pierna atrás, pudiendo ligar los pases en redondo hasta cerrar con un pase de pecho. Siguió por ese pitón, con ligazón y lucimiento, girando sobre sí mismo en un palmo de terreno. Cambió al natural con un vistoso molinete, le dio el pecho y tiró de el con cadencia y torería, dejando pases dotados de poso. Con una Rufina siguió luciéndose por ese pitón. Retomó el derecho tras una tanda en redondo y decidió ir a por el acero, después de haber cuajado a un gran toro. Al natural a pies juntos y genuflexo, obligando por abajo, hizo su epilogo. Dejó una estocada algo defectuosa.
Bregó Juan Ortega al sexto de la tarde, pero el viento no ayudó en el lucimiento de su saludo capotero. Comenzó su faena de muleta genuflexo, probándolo por ambos pitones con mucha torería. Siguió por el derecho, dándole pases en redondo de mucho peso, después cambió al natural, toreando despacio, dándole tiempo al animal para lucirse en cada pase. Seguía por el izquierdo respetando los tiempos, pero no tardó en recuperar el pitón derecho desarrollando los últimos pases de su faena, macheteándolo por abajo. Al segundo intento logró la estocada.
Ficha del festejo:
Valencia. Toros de Núñez del Cuvillo para Talavante, palmas y silencio tras aviso; Emilio de Justo, vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso; Juan Ortega, silencio y silencio