MAR MUÑOZ
Valdemorillo ha celebrado la segunda novillada del certamen de Kilómetro 0, en la que los novilleros César de Juste, Rodrigo Cobo, Israel Guirao, Alejandro Rojo y Rodrigo Villalón se midieron a los ejemplares de Cerro Longo (1º,4º y 6º) y Guerrero y Carpintero (2º,3º y 5º). Los novillos tuvieron buena presencia y dieron un juego variado e interesante. Resultaron muy aprovechables, siendo manejables y permitiendo la expresión. Destacó el tercero, un eral de Cerro Longo que fue premiado con la vuelta al ruedo. César de Juste mostró despaciosidad por ambos pitones con el primero, pero deslució con el acero su meritoria labor. Rodrigo Cobo toreó con gusto y mató de una certera estocada al segundo, al que cortó una oreja de peso. Israel Guirao cautivó y deleitó al tendido con su expresión y torería ante el tercero, un novillo premiado con la vuelta al ruedo y que le cortó las dos orejas. Gabriel Segura mandó sobre el complicado cuarto, del que recibió varias volteretas, sin embargo, el acero le robó el trofeo. Armando Rojo gustó y se gustó con el quinto, al que toreó con ritmo y ligazón por el derecho, dejando pases largos y de mucho sabor al natural. Rodrigo Villalón toreó con despaciosidad y cuidado al sexto, un novillo al que no le sobraban las fuerzas
Cesar de Juste saludó con una larga cambiada de rodillas a «Monárquico» de Cerro Longo, después se estiró a la verónica en los medios con el. Cobo hizo su quite por chicuelinas hasta que lo desarmó, un quite al que replicó con arte De Juste. Inició su labor de muleta genuflexo, pasándolo en el tercio por ambos pitones. Se lo llevó a los medios y dándole sitio comenzó a llevarlo sobre el pitón derecho, desarrollando una lucida tanda dotada de ligazón. Al novillo no le sobraban las fuerzas, pero de Juste lo llevaba con despaciosidad y mucho mimo, respetando los tiempos y dándole sitio. Aprovechó la inercia y logró ligar en redondo las tandas. Cambió al natural, con mano baja y de uno en uno lo meció en su capote entre los “olé” del respetable. Le dio el pecho y tiró de el por ese pitón, con despaciosidad y largura entre la aprobación del respetable. Por ayudados por alto y unos naturales con sabor hizo su epílogo. Lo mató sin demasiado acierto.
“Español» de Guerrero y Carpintero salió disperso y a Rodrigo Cobo le costó encelarlo en su capote. A pesar de ello, logró pararlo y estirarse con el a la verónica, cerrando con una lucida media. Guirao intentó lucirse en su turno de quite, que tuvo su respectiva réplica por parte de Cobo por delantales. Comenzó la faena de muleta en los medios, citándolo de lejos y sin probaturas se dispuso a torear sobre el pitón derecho. El animal se venía de lejos, así que aprovechó las buenas condiciones de su adversario para hacer faena. Cambió al natural le dio sitio y aprovechando la inercia y girando sobre sí mismo desarrolló una tanda en redondo con sabor. Le llevó a media altura, sin obligar a un animal que seguía el engaño. Cambió al pitón derecho, le bajó la mano y le toreó con gusto, enroscándose con el. Retomó el izquierdo y tras una atropellada tanda dejó una reconocida en el tendido. Mató con acierto.
Israel Guirao paró a «Porcelano» de Guerrero y Carpintero con una larga cambiada para después pasarlo con una brega llevada. Segura intentó lucirse con su quite con más ganas que opciones. En los medios, sin probaturas, inició su faena de muleta con un pase cambiado por la espalda. Siguió sobre el pitón derecho cerrando la tanda con un cambio de mano. Siguió por el derecho toreando en redondo a un animal de extraordinarias condiciones, aunque medido de fuerza. Cambió al natural y le perdía pasos hasta lograr girar sobre sí mismo. Se iba viniendo algo más corto, por lo que buscó recursos de su tauromaquia para poner al respetable en pie. Alternó pitones dándole el pecho y tirando de el en cada pase entre aplausos. Se lució por el derecho, pasándolo en su muleta sin moverse ni un ápice. Deleitó con unas luquesinas para cerrar su labor de muleta. Hizo su epílogo por bernardinas y un cierre explosivo que puso al tendido de acuerdo. Lo mató de una fulminante estocada.
Gabriel Segura se fue a la puerta de chiqueros para recibir a portagayola a «Mineron» de Cerro Longo, un animal que le pasó por encima, aunque sin consecuencias. Cambió los terrenos y junto a las tablas continuó con dos largas cambiadas de rodillas y un farol. Después se pudo estirar a la verónica en su variado saludo capotero. Rojo realizó su quite en los medios, pero el novillo se lo llevó por delante, aunque sin aparentes consecuencias. Replicó Segura y también le prendió sin aparentes consecuencias, aunque quedando a merced del animal. Se fue directo a los medios para comenzar su faena, citándolo en la larga distancia y pasándoselo con un cambiado por la espalda sin probaturas. Siguió por el pitón derecho de un animal que cabeceaba y deslucía el muletazo. A pesar de ello, Segura lo toreaba con mando en su pañosa. Había que perderle pasos y también le daba tiempo entre tandas. Cambió al natural y de uno en uno lo fue pasando, aguantando. A pies juntos, girando sobre sí mismo y sin moverse, logró una tanda al natural reconocida en el tendido. Retomó el derecho y con muleta planchá se enroscó con el haciéndose con la embestida del novillo. Le recetó los últimos naturales de uno en uno entre desplantes, adornándose. Cerró por bernardinas, pero se le vino recto y se lo llevó por delante, volteándolo feamente. Se recompuso y volvió a la cara del animal para seguir por bernardinas. Falló con la espada.
Armando Rojo se dispuso de rodillas en el tercio para recibir con dos faroles a «Vicario» de Guerrero y Carpintero, después se estiró a la verónica. Villalón fue prendido en su turno de quite, aunque sin aparentes consecuencias. Rojo dejó una ajustada réplica. Con la muleta plegada se dispuso desde los medios para comenzar su faena de muleta. La inició con un pase cambiado por la espalda para después seguir al natural, aprovechando la inercia, dándole sabor. Montó la muleta, le dio tiempo y sitio y continuó encontrando ligazón en los pases ante un animal que seguía el engaño. Rojo basó su faena en el toreo de mano baja. Cambió al natural dejando pases largos, siempre con la muleta puesta y tirando de el entre el aplauso del respetable. Retomó el pitón derecho con un trincherezo y dejando la pierna atrás le recetó los siguientes pases con torería. Se adornó con algunos pases invertidos en redondo para cerrar su actuación e hizo su epílogo con ayudados por alto. Metió el acero al segundo intento.
Rodrigo Villalon lanceó a la verónica a «Condés» de Cerro Longo en su recibo capotero. Por chicuelinas que remató con una media hizo su quite César de Juste, quite al que replicó Villalón por gaoneras. Tras brindar al respetable, decidió iniciar su faena en el tercio, pasando por ambos pitones a un animal que se caía constantemente, desluciendo la labor del novillero. Le dio tiempo, para después seguir con un animal al que había que llevar a media altura, cuidándote para poder meterlo en su faena. Poco a poco le fue robando los pases por el pitón derecho. Cambió al natural y de uno en uno, con una labor de enfermería fue buscando cómo poner lo que al animal le faltaba, ya que quería más que podía. Villalon le robó pases de peso con tesón y despaciosidad. Con un pase invertido en redondo quiso adornar su faena, pero el animal ya no quería pasar, se defendía. La estocada quedó defectuosa y le obligó a descabellar.
Valdemorillo. Novillos de Cerro Longo (1º,4º y 6º)y Guerrero y Carpintero (2º,3º y 5º). Los novillos tuvieron buena presencia y dieron un juego variado e interesante. Resultaron muy aprovechables, siendo manejables y permitiendo la expresión. Destacó el tercero, un eral de Cerro Longo que fue premiado con la vuelta al ruedo. César de Juste, vuelta al ruedo tras aviso Rodrigo Cobo, oreja; Israel Guirao, dos orejas; Gabriel Segura, vuelta al ruedo tras aviso; Armando Rojo, ovación; Rodrigo Villalon, silencio