sábado, 13 de julio de 2024

Ureña corta la única oreja de la tarde tras una fea voltereta en Madrid

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Las Ventas celebraba su corrida de toros de In Memoriam a Antonio Chenel “Antoñete” con unos tendidos de “No hay billetes”. Los matadores de toros José María Manzanares, Alejandro Talavante y Paco Ureña, que se midieron a los ejemplares de la ganadería de Jandilla, Vegahermosa (3°) y El Pilar (4°Bis) y (4ºTris). Los animales no estuvieron a la altura, ni siquiera dieron el mínimo juego esperado en una tarde de máxima expectación que resultó gris y escasa en materia prima, contenido y emoción. Manzanares se inventó la faena con su primero, un toro vacío que no tuvo nada, pero que le fue robando los pases a base de empeño e imposición. Con el segundo sobrero, después de la devolución del cuarto y del primer sobrero, no tuvo ninguna opción. Talavante trazó una faena que no terminó de tomar vuelo con un toro que simplemente pasaba. Con el quinto abrevió tras haberle probado y pasado, no había opciones de lucimiento ni triunfo, así que lo pasaportó. No hubo demasiado contenido en la faena de Ureña frente al tercero, en la que no hubo armonía ni acople. Al sexto le pudo cortar una oreja después de una faena caótica en la que resultó feamente volteado.

Entró muy despacio sin fuerza ni emoción el abreplaza en el capote de José María Manzanares. Se alcanzó la faena con un toro huidizo que no tenía ningún tipo de interés en las demandas de Manzanares, que trató de pasarlo. Logró ligar dos muletazos y al tercero lo prendió bruscamente por el pitón derecho, aunque sin aparentes consecuencias. El animal se le venía recto y salía ajeno a la tela, soltando la cara. Le apretó abajo y volvió a ligar tres pases con los que la plaza lo ovacionó. No había materia prima ni contenido. Fue recorriéndose la plaza, tratando de hacer una faena en la que se empeñó en pasarlo, echándole la muleta a la cara con suavidad, para después tocarlo con firmeza e incluso brusquedad y pasarlo bajándole la mano. El de Jandilla no tenía una embestida clara ni uniforme. Aún así, quiso mostrarlo también al natural, pasándolo muy despacio. Recuperó el pitón derecho y logró ligar las tandas. Mató con acierto y aseo.

Talavante se fue directo a la puerta de chiqueros para recibir al segundo de la tarde a portagayola con una larga cambiada que ejecutó a un toro que se le echó encima. Pudo retomar el saludo capotero y estirarse con el animal. Ureña trazó un lucido y ovacionado quite. Talavante inició la faena genuflexo, probándolo por ambos pitones, para después levantarse y seguirle, envolviéndoselo a su cuerpo. Continuó a pies juntos para iniciar una serie que siguió al natural con un toro que seguía la tela pero que se volvía rápido y buscaba. Dejaba poco margen de error, pasaba con la cara por encima del estaquillador. Talavante fue limando las asperezas del de Jandilla. Cambió al derecho, dejándosela puesta, llevándolo abajo y cosido, ligando la serie. Tuvo que sujetarlo, aún así logró mantenerlo en la tela. Cambió al izquierdo, pero su faena no llegaba a romper, no había emoción y el toro pasaba mostrando su intención de marcharse. Falló con la espada, pero logró meterle mano, solo que el toro se tragó la muerte y tardó en doblar.

Paco Ureña saludó a un toro que corrió la plaza sin terminar de fijarse en el capote del diestro murciano, que logró pasarlo aunque sin estirarse con el. Brindó y se fue a los terrenos del tendido siete para empezar a pasarlo genuflexo por ambos pitones. Quiso envolvérselo, pero rectificó, teniendo todavía que templar y ahormar aquella embestida. Continuó por el pitón derecho con un toro de Vegahermosa que pasaba de aquella manera, soseando, sin emoción. Logró meterlo abajo y ligar, pero rápido se descomponía punteando la tela. Cambió al natural, pero no terminaba de limpiar el trazo en aquellas salidas bruscas y defensivas. Insistió por el izquierdo, crizándose, mostrándole la muleta en la cara, pero sin alcanzar la armonía. Le metió la mano con aseo.

El cuarto fue protestado en su salida, al que Manzanares metió en su capote bregándolo, pues se le llegó a venir recto por el derecho. Finalmente, tras el tercio de varas, el toro fue devuelto y en su lugar salió el primer sobrero, un toro de El Pilar. El diestro trató de meterlo en su capote, a pesar de que al principio saliera suelto. Este, con el que también reinó el caos en los tercios, fue devuelto, saliendo el segundo sobrero, también de El Pilar. Manzanares frenó y llevó a un toro que manifestó su debilidad en los cuartos traseros. Alcanzó la faena de muleta y Manzanares fue tirando del animal con suavidad y mucho cuidado, evitando que el animal se cayera. Continuó por el pitón derecho aguantándolo a media altura, sosteniéndolo. Tocó y llevó, pero se le metía por dentro, sin prontitud, obligándolo a pasar. No había opciones en aquel toro que ni podía ni quería y a punto estuvo de prenderlo. No tuvo acierto con la espada.

Talavante saludó al segundo de su lote y quinto de la tarde. Con la muleta ya en la mano, Talavante se acercó muy despacio y lo citó en la media y larga distancia. El animal se arrancó con viveza y pudo aprovechar la inercia para seguir pasándolo. Continuó al natural con un toro áspero, que busca los pies y se iba frenando a su paso. Cambió al pitón derecho, sin terminar de bajarle la mano, llevándolo a media altura, aguantando aquella falta de entrega que no lucia.  Se fue a por la espada. Falló con la espada y tuvo que descabellar.

Salió el cierraplaza y Paco Ureña recogió la embestida, estirándose con el momentáneamente. El toro se entregó en el caballo y el público lo reconoció. Ureña brindó a Arturo Macías e inició su faena entre los “olé” del respetable. El diestro estuvo a punto de ser prendido por el pitón derecho, pero se recompuso sin perder la tela y volvió a iniciar la tanda por el mismo pitón. Le dio distancia para después torearlo encima, sin apenas dejarlo respirar, en una tanda algo atropellada en la que lo asfixió. Inició una nueva tanda en la que lo prendió y cayó muy feamente, quedando como inconsciente en el suelo. Se lo llevaron pero regresó a la cara de un animal que no pasaba y Ureña parecía buscarlo. Metió la mano con acierto.

Madrid. Toros de Jandilla, Vegahermosa (3°) y El Pilar (4º Bis) (4° Tris). Los animales no estuvieron a la altura, ni siquiera dieron el mínimo juego esperado en una tarde de máxima expectación que resultó gris y escasa en materia prima, contenido y emoción. José María Manzanares, saludos y silencio; Alejandro Talavante, silencio tras aviso y pitos; Paco Ureña, silencio y oreja.

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