viernes, 17 de abril de 2026

La emoción y la memoria engrandecen la IX edición de los Premios RUCTL en Sevilla

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GUARISMO DEL OCHO

La Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) celebró en la jornada de ayer la IX edición de sus premios anuales en la histórica Real Venta de Antequera, en Sevilla, escenario recuperado para la ocasión y devuelto a la vida gracias al esfuerzo y compromiso de la familia de la Fuente Rojas que ha hecho posible su reapertura. Un gesto que fue reconocido con gratitud por parte de toda la organización, consciente del valor simbólico y patrimonial de este enclave para la cultura del toro bravo.

La jornada comenzó con una misa en recuerdo de los asociados fallecidos durante el año 2025, en un ambiente de respeto, recogimiento y memoria compartida que sirvió para subrayar el profundo sentido humano que sostiene al campo bravo. A continuación, tuvo lugar la Asamblea General Anual, que reunió de manera presencial a cerca de cien ganaderos, reflejo del compromiso activo del sector. En el transcurso de la misma se aprobó el presupuesto para el presente año de 2026, y se reforzaron las líneas de trabajo que vertebran el presente y el futuro de la institución.

La entrega de premios, conducida con pulso firme  por Elena Salamanca, dio paso a una sucesión de momentos cargados de significado, emoción y autenticidad, en una sala que reunió a cerca de doscientas personas y en la que la RUCTL estuvo arropada por destacadas figuras del mundo del toro y de la sociedad sevillana, entre ellas el torero Pablo Aguado, el empresario de la plaza de toros de la Real Maestranza, José María Garzón, el presidente de la Fundación Caja Rural del Sur, José Luis García-Palacios, el presidente de la plaza de toros, José Luque Teruel, así como numerosos rostros conocidos de la sociedad sevillana.

El Reconocimiento a una trayectoria ganadera fue otorgado a la familia Murube, quinta generación de criadores de toros bravos, depositarios de una herencia única forjada a lo largo del tiempo con entrega, conocimiento y fidelidad a una forma de entender la crianza. Recogió el galardón José Murube, en un instante que trascendió lo individual para convertirse en homenaje a toda una estirpe y a la continuidad de una tradición que es, a la vez, historia viva.

El premio al Compromiso con el toro bravo recayó en el maestro Curro Vázquez, referente indiscutible cuya trayectoria ha estado guiada por la integridad y el respeto al toro. Su nombre, anunciado días antes de la concesión del Premio Nacional de Tauromaquia, encontró en Sevilla un reconocimiento que tuvo mucho de abrazo colectivo. Visiblemente emocionado, ofreció unas palabras hondas, nacidas desde la verdad y la experiencia de toda una vida.

El momento de mayor intensidad emocional de la mañana llegó con la entrega del premio a la Defensa de nuestros valores, concedido a Liliana Sáenz. Hija de Nati, fallecida en el accidente ferroviario de Adamuz, fue quien puso voz al dolor y a la esperanza de todas las víctimas en el funeral celebrado en Huelva el pasado mes de enero. Su intervención, serena y profundamente humana, dejó que hablara el alma: el amor, la fe y la dignidad. En ese silencio cargado de sentido, en esa palabra medida y verdadera, se reveló con claridad el porqué de este reconocimiento. Al concluir, las cerca de doscientas personas que llenaban la sala se pusieron en pie, fundidas en una ovación larga, unánime y profundamente sentida.

Cerró la entrega el premio al Apoyo a los ganaderos, concedido a Antonio Sanz, consejero de Interior, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, por su respaldo decidido y su firme apuesta por la defensa y puesta en valor del campo bravo y de la tauromaquia como patrimonio cultural.

Foto: Rafael Arbide.

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