martes, 21 de mayo de 2024

El teléfono no suena

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Artículo de opinión

Rubén Fernández en Arganda del Rey I GUARISMO DEL OCHO

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

  

La Tauromaquia es desagradecida,
le das todo, le dedicas tu vida y los resultados son mínimos. Quizá el
enamorado de los toros lo intenta hasta las últimas consecuencias. El pasado
sábado hablábamos de las dificultades para celebrar novilladas, sin embargo, no
es un caso apartado porque también afecta a las ganaderías y a los matadores de
toros.
Las oportunidades escasean, de
nuevo, parece que esto es una epidemia. Ni empresarios ni aficionados quieren
ver el toreo de calidad. Uno se interesa por la rentabilidad de lo que
organizan, mientras que los aficionados se dividen deteriorando la Tauromaquia
tal y como la conocemos.
El problema es el caso de
ganaderías con casi tres temporadas sin lidiar
festejos o el caso de muchos matadores que durante la pasada temporada tan solo hicieron el paseíllo en
dos ocasiones, una corrida de toros y un festival.
Sin embargo, en muchas ocasiones
es necesario un apellido que te respalde. Pues ni el siglo de vida de una
ganadería, ni la raza sobre el ruedo son suficientes para que el teléfono suene
y te acartelen. Suena crítico, pero es la cruda realidad.
La verdad no vende, así como la
casta, la nobleza o la clase

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