viernes, 12 de julio de 2024

Roca Rey abre la Puerta Grande en Burgos

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ/FOTOS EMILIO MÉNDEZ

Burgos continuaba su Feria y, este martes 2 de julio, celebraba una corrida de toros en la que Alejandro Talavante, Joselito Adame y Andrés Roca Rey se midieron a los ejemplares de la ganadería de Román Sorando. Los animales fueron llevaderos, venidos a menos, siendo los más regulares el segundo y el tercero. Poco aportaron a partir del cuarto, en los que no hubo materia prima que mostrar, a excepción del sexto, que fue el mejor toro de la tarde. Talavante lo intentó y buscó las teclas con su primero, un toro que se fue viniendo a menos. Nada tuvo el cuarto, dejando sin opciones al extremeño, que tampoco estuvo muy certero con los aceros. Joselito Adame supo llegar a los tendidos burgaleses, conectando con ellos en una faena que desarrolló en los medios, imponiéndose al primero de su lote a base de suavidad y mucho temple, al que remató con un estoconazo que bien le varieron las orejas, pero que el presidente sólo otorgó una. Estuvo muy entregado con el segundo de su lote, un toro sin materia prima y mermado de salida con el que buscó la forma de dar contenido a su faena. Puso emoción y orden, muy por encima. Roca Rey acabó metido entre pitones, buscando la emoción que le faltaba al de su lote, un toro noble con el que hizo lo que quiso. El peruano exprimió al segundo de su lote, un sexto entregado que embistió hasta que se cansó en aquella faena larga con la que levantó a los tendidos, que volvieron a pedir el indulto.

Talavante saludó al abreplaza, lanceándolo por verónicas y rematarlo por chicuelinas, ganándole terreno y llevándoselo a los medios. Inició la faena con dos pases a pies juntos, uno por alto y otro por bajo, para después continuarle con las probaturas por ambos pitones. Talavante tiró del animal y se lo llevó a los medios. Pedía paciencia mientras el toro perdía las manos, manifestando así su escasez de fuerza. Lo pasó por el pitón derecho, uno a uno, aguantándolo a media altura, pero ligando con cierto ritmo. Encontró continuidad por el derecho, sin embargo, por el izquierdo se lo pensaba más, teniendo que insistirle en el cite. Una vez dentro trató de alargar el trazo y darle salida, dotando de profundidad al natural. El de Román Sorando no podía tocar la tela, pues rápido se descomponía, cada vez se le quedaba más corto en aquella mano izquierda. La espada quedó caída, trasera y tendida, por lo que el animal tardó en doblar.

Joselito no dejó correr al segundo de la tarde, lo frenó en su capote con soltura y firmeza, despertando las ovaciones en los tendidos. En el tercio de quites, Joselito se marchó a los medios, teniendo que lanzar su montera para llamar la atención del toro, con el que se terminó luciendo por zapopinas. El diestro mexicano brindó al público y fue directo a por un animal al que citó en la larga distancia, pasándolo paralelo a tablas y, rápidamente, llevárselo a los medios. Sin más probaturas, montó la muleta sobre la mano derecha y volvió a citarlo en la larga distancia. El toro se arrancó y después aprovechó la inercia para tratar de ligarlo. Sin embargo, al astado había que mantenérsela muy puesta y tocarlo para que siguiera el engaño. Le dio tiempo y sitio antes de continuar por el derecho, dosificando, con tandas cortas y medidas. En mitad de la faena cambió la montera y la volteó. Después siguió por el izquierdo, en largo y dándole salida a un toro con salidas por arriba y deslucidas, pero el mexicano, logró limpiar los muletazos, llevándolo con suavidad y en largo, acompañando su embestida hasta el final. No lo tenía a su favor, aquel toro de Román Sorando era irregular y desclasado, pero noble y atendía al cite a base de insisitir. Retomó el derecho, siendo él el eje, tratando de envolvérselo. El lucimiento llegó con el toreo asentado de paso atrás, citar, pasar y volver a empezar. Joselito conectó con los tendidos burgaleses, sobre todo en los últimos compases. Culminó por manoletinas y un estoconazo hasta la bola.

Andrés Roca Rey saludó al primero de su lote, al que lanceó por verónicas, pero sin lograr encelarlo en la tela. Se fue a los medios y allí lo bregó. El peruano optó por echarse el capote a la espalda y lucirse así después de que el toro pasara por el caballo. Se alcanzó la faena de muleta y Roca Rey lo inició en los medios, sin probaturas, con un pase cambiado por la espalda para después seguirle sin rectificar, atalonado en la arena. Se decidió por el pitón derecho, abriéndolo en el cite, para después llevarlo en línea con un trazo largo. El diestro aprovechó la longitud de su brazo, el giro de muñeca y cintura para llevárselo a la espalda, muy tapado, con la muleta en la cara, ligando. Lo mantuvo siempre en los medios. Cambió al toreo al natural, teniendo que también insistirle en el cite, pero después bajarle, cuando se pudo, la mano en aquel uno a uno. No tardó en volver a montar la muleta sobre su mano derecha, apurando las distancias, aguantando aquella media altura, con un toro noble y venido a menos. Acabó metido entre pitones, buscando la emoción en las distancias cortas, en los pases por la espalda, en los circulares y en las bernadinas. Culminó con una estocada en el sitio, algo trasera pero efectiva.

Salió el cuarto, al que saludó Alejandro Talavante, sin que esté se encelara en la tela. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó desde los medios. Se alejó de aquellos terrenos y doblándose con el empezó a pasarlo por ambos pitones. Poco a poco le fue sacando a los medios, para después seguirle con una tanda al natural que no terminó de calar en unos tendidos que andaban metidos de lleno en la merienda. Cambió al derecho, pero el toro salía suelto, por lo que tuvo que sujetarlo, dejándosela puesta en la cara. No tenía ningún empeño en la tela, teniendo que tirar del animal continuamente. Al natural, de nuevo con el uno a uno, la continuidad quedó reducida a pasarlo, colocarse, citarlo y volver a pasarlo, no sin antes tener que buscarlo a pitón contrario y, prácticamente obligarlo a pasar. Falló con los aceros.

Joselito Adame saludó al segundo de su lote con una larga cambiada de rodillas y después estirarse con el capote, alejándolo de tablas. En los medios siguió llevando, a un toro que no se enceló en los vuelos. Joselito brindó al doctor de la plaza de toros y esperó pacientemente para recibirlo en la muleta. Trató de tirar de un toro metido en tablas, para poder hacer su faena en los medios. Le dio distancia, buscando la mejor forma de poder hacer una faena a aquel toro. Lo pasó en largo y logró que volviera a la tela, dando aquella continuidad. El de Román Sorando no tenía clase en su embestida, siendo algo rebrincada y poco ordenada. Tomó la muleta con la mano izquierda, dándole salida, sin poder apretarlo por abajo, porque rápido perdía las manos. Volvió a darle tiempo y sitio para permitir que el toro se recuperase y entrara de nuevo a la tela. Con el pitón derecho, llegó el tira y afloja por querer darle contenido a una faena sin materia prima. Siguió alternando pitones, de nuevo mostrándolo al natural, tratando de poner orden y emoción, culminando de rodillas, entregándose. Mató.

Algo más se pudo lucir Roca Rey con el sexto en el saludo capotero. Se volvió a echar el capote a la espalda en el tercio de quites. Se fue directo a los medios y allí echó la suerte. Después, en la raya del tercio lo empezó a pasar, a pies juntos, por ambos pitones. El animal se arrancaba con viveza y había movilidad en aquella embestida que el peruano cuidó y dosificó. Lo citó en la larga distancia, para después aprovechar la inercia y envolvérselo. Sobre el pitón derecho, el de Román Sorando tuvo fijeza, obediencia, entrega y nobleza, tratando de seguir los engaños por abajo. El público se entregó a la faena del peruano, en unos naturales que parecían no tener final. Se la mostró y deslizó con suavidad, siempre aguantando la embestida, sin exigencias, pero exprimiéndola. El animal terminó por rajar y Roca Rey tuvo que ir tras el para pasaportarlo, dejando una única estocada que no fue suficiente.

Burgos. Toros de Román Sorando. Los animales fueron llevaderos, venidos a menos, siendo los más regulares el segundo y el tercero. Poco aportaron a partir del cuarto, en los que no hubo materia prima que mostrar, a excepción del sexto, que fue el mejor toro de la tarde. Alejandro Talavante, silencio y silencio; Joselito Adame, oreja y saludos tras petición; Andrés Roca Rey, oreja y dos orejas tras aviso.

Incidencias:

El banderillero mexicano Hector García, de la cuadrilla del matador de toros Joselito Adame, hace su debut en España

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