sábado, 25 de mayo de 2024

Fran Fernando corta la única oreja de la tarde en una novillada de escasas opciones

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Zaragoza celebraba una novillada picada con motivo de su Feria de San Jorge, una novillada en la que se acartelaban Tristán Barroso, Cristiano Torres y Fran Fernando, que se midieron a los novillos de Jiménez Paquau. Los animales definieron la tarde por sus escasas condiciones. Dejaron un juego irregular, con embestidas de muchas teclas que dificultaron la labor de los novilleros, que lo intentaron todo. Algo más llevaderas fueron las embestidas del quinto y el sexto, en las manos de Fran y Tristán. El festejo se acabó haciendo muy cuesta arriba por el comportamiento de los animales, así como por el percance de Cristiano Torres, que resultó herido ante el segundo de la tarde. Todo quedó reducido a un mano a mano entre Tristán y Fran. Barroso tuvo el peor lote de toda la tarde y pudo encontrar la expresión con el sexto, que era el segundo en el lote de Cristiano, que sin tener una embestida muy bien definida, estuvo muy por encima. Fernando también tuvo opciones con el quinto, del que le pudo cortar una oreja tras una buena faena que culminó con una muy buena estocada.

Tristán saludó al primero de la tarde con una brega llevada , estirándose en algún que otro lance. Se pidió encarecidamente el cambio, pero el presidente avanzó con los tercios. Metido en tablas costó mostrarlo en banderillas, sin atender a las demandas de los de plata. Inició la faena de muleta y Tristán trató de tirar del animal, pero no salía más allá del tercio, por lo que fue desarrollando una faena meritoria a base de insistencia y entrega, con pases cortos, tal y como demandaban las embestidas, más que justas y sin recorrido. Le costaba pasar, pero aún así, el novillero le buscó las teclas para desarrollar su faena prácticamente metido en tablas. Mató con aseo al primer intento a un mal novillo de Jiménez Pasquau.

Lo bregó Cristiano Torres, con habilidad y ganándole terreno. Decidió recibirlo en la franela de rodillas y el novillo se lo llevó por delante, rompiéndole la taleguilla. Se recompuso y siguió por el pitón derecho, templando y llevando las embestidas, tirando siempre de el hacia los medios. Le dio tiempo y sitio, sin asfixiar las embestidas. También perdía las manos, por lo que no pudo exigirle en exceso. Volvió a darle sitio, aprovechando la inercia del primer cite para envolvérselo y llevarlo en corto. Lo mostró al natural, dejando la ayuda para marcarle el recorrido y evitar que se le metiera por dentro. Se lo pasó por donde quiso, desafiando al miedo y al animal, que obedecía con nobleza a las demandas del novillero. Apuró hasta las distancias, teniendo que sortear los arreones de aquella embestida ya mermada y que quería más que podía.

El tercero fue protestado a su salida, Fran Fernando trató de meterlo en el capote, pues salió suelto, corriendo la plaza. Logró meterlo y llevarlo ya en los medios con una brega por abajo. Inició la faena pasándolo por ambos pitones, llevándolo por alto, sacándolo poco a poco a los medios. Rápidamente encontraron el acople entre ambos, con embestidas mucho más pulcras, que permitieron desarrollar tandas largas y lucidas. Siguió por el derecho, teniendo que cruzarse para que este tomara la tela. Desarrolló una faena basada en las series cortas. Siguió al natural, abriéndolo, pero siempre intentando dejarle los vuelos en la cara para llevarlo ligado, pero sin terminar de alcanzar una trasmisión unánime. Cada vez le costaba más pasar, con mejores entradas que salidas, insistiendo en una faena en la que ya no había más que mostrar. Sin embargo, alargó, apurando las distancias, cerrando por manoletinas y pasaportándolo con un estoconazo.

Tristán saludó al segundo de su lote, primero bregándolo y después estirándose con el en los medios. No lo puso fácil en banderillas. Lo pasó por ambos pitones, ganándole terreno para después seguirle con la mano derecha. El animal le punteaba la tela y poco a poco se le iba yendo a tablas, por lo que el novillero mantuvo un tira y afloja constante con el de Jiménez Pasquau, la embestida era cambiante e irregular e incluso se le vino recto, directo al pecho. Por el izquierdo, con el toreo al natural trató de abrirlo, pero tampoco quiso entregarse ni atender a sus demandas. Recuperó la mano derecha, pero ni humillaba ni colocaba la cara, con embestidas desmedidas a base de arreones difíciles de llevar.

Salió el que debía haberse lidiado en sexto lugar. Fran Fernando tardó en meterlo en el percal, pues salió suelto. Llegó a la faena con fuerza, con una embestida que mantenía la viveza y llegó a emocionar a los tendidos. El novillero salió con ganas y dispuesto a todo, llevándolo con un toreo lento y cadencioso pero con falta de oficio. Lo llevaba en largo, aprovechando todo lo que la embestida daba de sí. A pesar de que esta no era del todo uniforme, logró construir una faena que estaba calando hondo en los tendidos. Buscó adornarse con invertidos circulares, llevándolo a su alrededor. Pero el novillo le aguantó poco y ya no pasaba. Falló con la espada. Escuchó un aviso.

Salió el sexto, un novillo de nombre “Turista” al que Tristán desarrolló el mejor saludó capotero de toda la tarde. Brindó al público para seguir genuflexo junto a las tablas, iniciando una faena de emoción y mucha garra. Se fue a los medios, y a hora sí, encajado y con el toreo de verdad, algo que este le permitió. Lo toreó con despaciosidad y mucho dominio sobre unas embestidas que para nada se le plantearon fáciles. Le soltaba la cara y no era del todo uniforme, pero Tristán apostó por seguir toreando, desarrollando la mayor parte de la faena sobre el pitón izquierdo. Era el único novillo en la tarde que le había permitido expresarse, gustarse y gustar, dejando algunos de los muletazos que más calaron en el público. La espada empaño toda aquella entrega, pasaportándolo con el descabello.

Zaragoza. Novillos de Jiménez Pasquau, los animales definieron la tarde por sus escasas condiciones. Dejaron un juego irregular, con embestidas de muchas teclas que dificultaron la labor de los novilleros, que lo intentaron todo. Algo más llevaderas fueron las embestidas del quinto y el sexto, en las manos de Fran y Tristán. Tristán Barroso, palmas, palmas tras aviso y silencio; Cristiano Torres, ovación tras ser herido; Fran Fernando, oreja y saludo tras aviso.

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