sábado, 18 de mayo de 2024

Tomás Campazuno repasa su trayectoria en La Rioja

Facebook
Twitter
WhatsApp

GUARISMO DEL OCHO

Con la bohemía y sencillez que siempre ha llevado (ya sigue llevando) por bandera Tomás Campazuno, el diestro de Gerena repasó ayer su carrera en la localidad riojana de Santo Domingo de la Calzada.

Desde sus modestos y medrosos inicios como pastor de ovejas en una finca lindante con la bravura del Marqués de Albaserrada hasta su despedida en Jaén al lado de ’El Juli’ y su primer encierro de Jandilla acompañado de las miles de amistadas forjadas en una carrera de esfuerzos, denuedos y sacrificios.

En alrededor de hora y media Tomás Rodríguez Pérez, que debe lo de Campuzano al apellido de su abuela materna, recordó sus 1200 paseíllos de luces y otros tantos vestidos de corto en festivales altruistas y benéficos.

Emocionante fue el recuerdo hacia Jamie Ostos, su primer valedor, y quien le prestó a fondo perdido espadas, capotes, muletas y vestidos. También medias, montera y castañeta, pues aquellas 100.000 pesetas que José, padre de aquel incipiente y valiente novillero, aportó a los inicios de la carrera taurina de Tomás no duraron apenas una temporada.

 

Una carrera de novillero salpicada de triunfos en Sevilla sirvió para que Curro Romero y Santiago Martín ‘El Viti’ ceremoniasen una alternativa de campanillas sobre el albero maestrante. Era 1979.

 

Un domingo de Resurrección en Las Ventas, Tomás Campuzano paseó hasta tres veces el ruedo al negarle la oreja que tenía ganada y tras la muerte de su segundo enemigo de Murteira Grave y Tulio Vázquez. Martín Berrocal, empresario entonces de Madrid, repitió a Tomás varias tardes en la temporada madrileña 7 tardes en total y Manuel Chopera, puso en el firmamento taurino a aquel aguerrido chaval de Gerena con una exclusiva de más de 20 tardes.

 

Santander, Bilbao, Logroño, Vic, plazas de marcado acento torista y ganaderías poco o nada comerciales, Victorino, Felipe Bartolomé, Isaías y Tulio Vázquez, Marqués de Albaserrada, Miura… forjaron la carrera de un torero querido y admirado allá donde viajaba.

 

Mención especial merece su relación con Venezuela, donde Tomás llegó a torear hasta 162 tardes, convirtiéndose en el torero extranjero más acartelado en aquel país, y llegando a ser nombrado Hijo adoptivo de Maracay.

 

Hubo tiempo para recordar las no pocas peñas que se crearon en torno a su grandeza torera y, sobre todo, humana. Emotivas fueron sus palabras hacia la peña taurina que un grupo de logroñeses, reunidos en torno al Club Deportivo Berceo, fundaron para seguir al torero allá donde fuera necesario. Félix Rubio, promotor de aquel entusiasta y fiel grupo de seguidores logroñeses, recibió entre emociones y aplausos el emotivo recuerdo, endulzado con las pastillas de café con leche de la Viuda de Solano que siempre viajaron en los bolsillos del torero.

 

La fidelidad como agradecimiento de vuelta a una cuadrilla que siempre apostó por la carrera de Tomás y recuerdo a su madre, la señora Araceli, a la que compró aquella casa grande, con amplios ventanales y en la que la familia se podía reunir en torno a una mesa de madera maciza, sirvió para poner fin a un viaje por la carrera de un torero carismático y que nunca se alejó lo más mínimo de su legión de seguidores.

 

TEXTO JAVIER CÁMARA

Entradas Relacionadas

Scroll al inicio