lunes, 23 de marzo de 2026

Sánchez Vara: «Después de las corridas tan duras que he matado, que mi hijo me diga que quiere ser torero y que pueda torear con él es un auténtico lujo»

Facebook
Twitter
WhatsApp

PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Con motivo del Día del Padre, Javier Sánchez Vara habla sobre su hijo Rubén Vara. Bajo la atenta mirada de un padre que es, a la vez, maestro y espejo, se forja la carrera de una joven promesa, que ahora mismo se forma en la Escuela Taurina de Madrid Jose Cubero «Yiyo». Se repasa su trayectoria y vinculación al mundo del toro, desde aquellos primeros muletazos en brazos en Villadiego hasta el reciente golpe de autoridad en Valdemorillo. Más allá de las plazas, el mensaje de Sánchez Vara a su hijo es toda una declaración de principios en la plaza y en la vida.

¿Ves semejanzas no solo en ese avance, sino también en la decisión de dedicarse a esto profesionalmente?

Por un lado sí,  yo estuve en la misma escuela, pero creo que en el aspecto taurino va mucho más avanzado de lo que estaba en su momento. Además, también empecé muy pronto, me apunté con nueve años y él tiene dieciséis, pero avanza mucho más. Así que sí veo los paralelismos en ese aspecto, porque los dos hemos salido del mismo lado.

La decisión de querer ser torero no ha sido parecida, ha sido igual, porque desde pequeñito recuerdo que ya quería ser torero, jugaba con una servilleta, con un mantel en mi casa… y él de pequeño, al poco de nacer, ya era «tú torero como tu padre» y, aunque tuvo una época que jugaba al fútbol, decidió apuntarse a la escuela taurina.

Se afrontó con naturalidad y los toros en casa lo tiene como algo habitual. Por ejemplo, ha venido conmigo al campo e incluso de las primeras veces que se puso delante fue conmigo, lo llevaba en brazos en un pueblo de burgos en Villadiego. Creo que tenía un año y le cogí en brazos y le pegué unos cuantos muletazos a una becerra.

Le vemos muy avanzado y de una temporada a otra hay una gran evolución. En Valdemorillo dio un golpe encima de la mesa, no solo de valor, sino de poder abandonarse delante del animal y dejar cosas muy bonitas. ¿Cómo le estás viendo técnicamente en ese proceso?

Estoy muy sorprendido de cómo está haciendo las cosas. Él tiene la suerte de que con la Escuela Taurina se están haciendo muchos tentaderos. Ellos te enseñan a hacer el toreo bueno, a torear bien, aunque luego las circunstancias de la vida, como en mi caso, te llevan por otro lado, pero el principio de todos es ese, el querer hacer las cosas bien. Además, cuando viene conmigo al campo y le he visto alguna cosa, se lo he dicho, ya no para corregirla sino pensando en  mejorarla.

Es verdad que en Valdemorillo, el primer día tuvo un novillo muy complicado, pero estuvo hecho un león; el segundo día encontró un novillo bueno y lo toreó fenomenal, con mil fallos todavía, pero apuntando cosas buenas.  Se lo digo muchas veces, que un torero tiene que ser completo, lo que significa que cuando salga uno bueno hay que torearlo bien y cuando salga uno complicado
tratar de buscarle las vueltas para llegar al objetivo final, que es el triunfo. Teniendo esas dos vertientes, es garantía de que va a pasar algo casi todos los días.

El referente que tiene conmigo no es fácil, porque soy un hombre que no me he escondido nunca. Por eso, cuando empezó más en serio, le dije que a mí me había costado mucho trabajo tener el respeto de la gente y no iba a venir aquí a jugar y a tirar por tierra el respeto que yo he conseguido. Sé que no lo va a hacer, es un chaval muy responsable.

¿Es muy difícil separar al padre del torero cuando estás con él?

No, porque lo hago fácilmente. Cuando estamos entrenando, yo soy un profesional, que estoy en activo y tengo compromisos importantes, por lo que tengo que prepararme. Entonces ahí entrenamos todos juntos y somos todos iguales, todos toreros, pero luego cuando llegamos a casa soy su padre. La educación depende de mí y de su madre, de nosotros. Siempre le digo que soy su padre y que la suerte que tiene es que soy torero y él quiere ser lo mismo, por lo que tiene la ventaja de que cualquier duda se resuelve en el momento. Pero también es cierto que en casa no se habla mucho de toros, tengo otro niño y aquí somos todos iguales.

¿Cómo lo vives cuando vas a una plaza y le ves desde el tendido? Siendo profesional debe ser difícil contenerse

Todos los días que ha toreado, casi todos, excepto algunos días que hemos coincidido, siempre he estado en el tendido, que creo que de momento es mi sitio. Hay nervios y quieres que todo le salga bien, pero en el caso de Valdemorillo, se había preparado conmigo y, de hecho, me dijo que quería entrenar conmigo, a pesar de avisarle de que yo toreaba en Madrid e iba a prepararme para torear como tal. Le dije que no valían las quejas ni las tonterías, por eso sé que para su compromiso en Valdemorillo se había esforzado tanto, que pensaba en que no sufriera si no tenía suerte. Sabía que iba a estar bien y que iba a salir decidido a darlo todo.

En ese momento era el padre más que el torero, porque no quería que sufriera, quería que le salieran las cosas bien. Ahora se está hablando de él y le están llamando de muchos sitios y creo que va a torear bastantes novilladas.

¿Cuál sería la tarde que guardas con especial cariño junto a él?

Diría que el primer festival que toreamos juntos, que fue el año pasado en Ocaña. Ese día fue muy bonito y salió muy bien. Aunque estaba preocupado por su novillo, por cómo era, porque los míos me daban un poco igual. Fue un orgullo poder torear con mi hijo en público. También toreamos otro en Jadraque, aunque es cierto, que en otras ocasiones lo hemos hecho en el campo, pero no es lo mismo. 

Estoy encantado con la decisión que tomó de querer ser torero y poder torear con él es un lujo, es muy emocionante. Ojalá podamos hacerlo más veces

¿Sueñas con hacerlo en un festejo mayor?

Me veo muy bien y estoy en un buen momento, tengo buenas cosas por delante… imagínate que pudiéramos coincidir en un festejo más importante, sería muy bonito y algo que supongo que no habrá ocurrido mucho a lo largo de la historia del toreo. Voy a intentar conseguirlo.

Si tuvieras que lanzar un mensaje directo hacia tu hijo, ¿cuál sería?

Muy sencillo, que sea una buena persona que intente no hacer el mal a los demás. La vida da muchas vueltas, pero como torero que salga entregado todos los días, a darlo todo, y que disfrute de lo que está haciendo, porque es la profesión más bonita del mundo. Las sensaciones que va a tener en una plaza de toros no las va a tener con nada, así que lo pase bien, que va a ser una vida muy apasionante. A veces nos peleamos mucho, porque no sabe diferenciar el padre del torero, cuando estamos entrenando me habla como si fuera su padre y cuando estamos en casa me habla como si fuera el torero

 

 

 

Entradas Relacionadas

Scroll al inicio