viernes, 12 de julio de 2024

Víctor Hernández se alza con la Copa Chenel

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MAR MUÑOZ / FOTOS APC

Móstoles celebró la final de la Copa Chenel 2024 en la que estaban acartelados los dos finalistas, Molina y Víctor Hernández, que se midieron a los de Baltasar Ibán (1° y 4°) Pedraza de Yeltes (2° y 5°) y Victoriano del Río (3° y 6°). Toros que permitieron, con sus teclas, el lucimiento de los dos finalistas. La tarde comenzó con una ovación para los matadores. Molina estuvo en torero, mostró temple y cadencia y sacó partido de los de su lote, aunque perdió algún que otro trofeo por el uso de la espada. Cortó una oreja de peso al tercero y recibió una ovación con el quinto. Víctor Hernández, que fue proclamado ganador de la Copa Chenel 2024, mostró clasicismo y despaciosidad con sus adversarios. Cortó dos orejas, asegurándose abrir la puerta grande, una al primero de su lote,  con fuerte petición de la segunda y otra al último, en el que también dio una merecida vuelta al ruedo tras una petición desantendida ante el cuarto.

Molina se estiró a la verónica con “Peluquito” de Baltasar Ibán, cerrando con una lúcida media. Brindó al respetable y genuflexo lo fue sacando a los medios, estirándose al natural para comenzar su faena. Montó la muleta le citó de lejos y aprovechando la inercia ligó una tanda aplaudida en el tendido. Le bajó la mano y el animal seguía el engaño. Cambió al natural, pero pasaba a media altura resistiéndose. Lo llevó de uno en uno, pues había venido a menos. Retomó el pitón derecho por el que tenía más recorrido, pero ya obligándolo. Le robó los últimos cuatro pases y fue a por la espada. Lo colocó en suerte y pinchó tres veces mientras escuchaba el primer aviso. Hundió la espada al cuarto intento de forma defectuosa, teniendo que usar el descabello. Molina falló con los aceros.

Víctor Hernández bregó a “Deslumbrante” de Pedraza de Yeltes sin terminar de estirarse con el. Tras un brindis particular se fue a los medios y a pies juntos lo citó de lejos y se lo pasó por la espalda. Allí, con mucha quietud, siguió dándole pases para comenzar su faena, después siguió por el derecho con ligazón. Cambió al natural, dándole tiempo y sitio. Le dió el pecho y tiró de el entre los “olé” de los tendidos. Siguió con naturales largos y profundos hasta que lo desarmó. Volvió a la cara y siguió por el izquierdo, cerrando una tanda aplaudida con el de pecho. Fue a por la espada, hizo su epílogo por luquesinas y un desplante. Hundió el estoque de forma efectiva.

Molina se fue a la puerta de toriles para recibir a “Viajero” de Victoriano del Río, después se estiró con el. Quiso comenzar su faena en el tercio de rodillas, pero el animal clavó los cuernos en el suelo y cayó. Dio tiempo a que el animal se recompusiera y por el derecho intentó su faena, pero perdió las manos en cuanto le bajó la mano. El diestro lo llevó con sumo mimo y así le fue robando pases. Con despaciosidad lo fue llevando. Cambió al natural y el astado quería acudir aunque costaba. Con mucha paciencia Molina le fue haciendo la lidia que el animal requería, robándole naturales largos y con cadencia. Retomó el pitón derecho y se enroscó con el. El animal pasaba a media altura y seguía el engaño. El diestro encandiló a los tendidos con su meritoria faena. Le dió los últimos naturales y tomó el estoque, pero antes de cuadrarlo escuchó el primer aviso. Lo mató con acierto.

Víctor Hernández paró en su capote a “Rabioso” de Baltasar Ibán hasta que lo desarmó. Raúl Ruiz recibió una ovación por su parte. En el tercio, genuflexo lo probó por ambos pitones, sacándolo. En los medios siguió su faena sobre el pitón derecho, perdiéndole pasos, citándolo y pasándolo. Se cruzaba, daba el pecho y tiraba intentando la ligazón. Cambió de pitón, y a media altura le fue llevando con ritmo. Siguió al natural, logrando naturales largos y profundos. Ya de uno en uno, natural a natural genuflexo, buscaba el lucimiento para cerrar e ir a por la espada. Tuvo que descabellar.

Molina bregó con “Potrillo” de Pedraza de Yeltes hasta que casi le prende. Aplaudida la brega de Rey. Brindó a Abellán y lo pasó por ambos pitones con torería, sacándolo hasta que el animal cayó. Le dio tiempo y por el derecho se puso a torear, usando mucho la voz y tocándolo con firmeza para meterlo en la muleta y ligar. Cambió al natural y sin obligar lo fue pasando de uno en uno, pero se quedaba corto. Volvió al pitón derecho, pitón por el que tenía más recorrido y logró una tanda aplaudida en el tendido. No le sobraban las fuerzas. Cada vez le costaba más acudir al cite, pero le aguantó los parones, con desplantes entre pitones e intentó pases en redondo invertidos para dar la emoción que faltaba, metiendo al tendido en la faena. Tomó la espada y por ayudados cerró. Pinchó tres veces más y a la quinta entró la espada.

Víctor Hernández paró con torería en su capote a “Frenoso” de Victoriano del Río. Jarocho fue prendido mientras ejecutaba su par de banderas. Hizo su brindis particular, de hinojos en el centro del ruedo, pasándolo por la espalda y después siguí toreando en rodillas. Le dio sitio y tiempo para continuar por ese pitón. Con la pierna atrás y el sutil giro de muñeca, se lo llevó a la cadera, envolviéndoselo a la cintura, ligando los pases. Cambió de mano y por el izquierdo daba el pecho y tiraba de uno en uno, logrando naturales largos. Retomó el derecho por donde tenía más movilidad y fijeza. Le dio media distancia para aprovechar la inercia y así alternó pitones, pasándolo en su muleta. Fue a por la espada, lo colocó en suerte y hundió el estoque hasta la empuñadura.

Ficha del festejo:

Móstoles. toros de Baltasar Ibán (1° y 4°) Pedraza de Yeltes (2° y 5°) y Victoriano del Río (3° y 6°) para Molina, silencio, oreja y ovación; Víctor Hernández, oreja, vuelta al ruedo y oreja.

 

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