martes, 28 de mayo de 2024

Bruno Aloi, única vuelta al ruedo en una tarde en la que la espada se llevó los triunfos

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PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ

Las Ventas acogía una novillada picada en la que se acartelaban los novilleros Sergio Rodríguez, Mario Navas, que sustituía a Manolo Vázquez, y Bruno Aloi, que se midieron a los ejemplares de la ganadería de Los Chospes. Los animales dieron juego y opciones, con sus más y sus menos, con muchas teclas que tocar para llevarlos, pero asequibles. No duraron demasiado en las faenas, por lo que había que ajustarlas en tiempo y muletazos, pero todos se excedieron. Los aceros también tuvieron su parte de protagonismo en la tarde, pues se llevaron los triunfos después de faenas destacables. Destacó el cuarto novillo, de nombre “Tirano”. Sergio Rodríguez, que se llevó el mejor lote, tuvo la clase y la despaciosidad, cuajando una gran faena que de no ser por la espada le hubiera cortado las orejas, una orejas mas que nerecidas. Mario Navas, simplemente, no tuvo opciones, a pesar de intentarlo. Bruno Aloi le buscó las opciones con garra, valor y un toreo asentado y de mucha cabeza, culminando la tarde con la única vuelta al ruedo.

Se lució Sergio Rodríguez con el primero de la tarde, recibiendole en el capote con habilidad hasta meterlo y llevarlo hacia los medios. En la muleta lo pasó a pies juntos, sin rectificar ni un solo milímetro, metiendo a la gente en la faena desde el primer momento. Le costó que le atendiera al primer cite para que le siguiera por el pitón derecho, pero una vez metido se encajó con el y le dio ligazón y ritmo, aprovechando una embestida que se dejaba llevar. Le costó mantener aquella ligazón después de que lo desarmara, aún así en el uno a uno, la faena continuaba. Por el izquierdo no encontró esa trasmisión ni acople, teniendo que rectificar. Recuperó el pitón derecho, pero ya había perdido todo el interés el de Los Chospes. Falló con la espada.

Mario Navas trató de saludar a Tirano, un novillo sin fijeza y con el que no se pudo estirar ni lucir. Inició la faena con incertidumbre, sobre todo sobre el pitón derecho. Continuó por aquel pitón, aprovechando la inercia del primer cite en la larga distancia para después acortarla y darle continuidad. El animal necesitaba que lo marcaran y llevaran, tocándolo continuamente para que no le viniera metido por dentro. Fue una faena de recursos y de muchas teclas. Lo llevó también al natural, siempre con la ayuda para que tomara la tela. El de Los Chospes seguía incierto, pero Navas le insistió, ahora por el derecho, toreándolo casi en la puerta de chiqueros, pasándolo y alternando pitones, con más peligro y lucimiento. Falló con la espada.

Bruno se dispuso a saludar al primero de su lote, pero el animal se lo llevó por delante bruscamente. Se levantó y continuó con el saludo capotero. Los de plata saludaron una merecida ovación. El inicio de faena fue toda una declaración de intenciones, se fue a los medios y allí lo recibió con un pase cambiado por la espada, para después seguir toreándolo, pero sin moverse, sin rectificar. Siguió en aquellos terrenos, llevándolo al natural, intentando que no perdiera las manos y manteniéndose a pesar de estar claramente mermado tras el percance, no lo parecía. Cambió al pitón derecho, uno a uno, aguantándole y tragándole en las distancias cortas, distancias en las que el novillo atendía al cite. Con un toreo lento, cadencioso y asentado buscó llevarlo en una faena lenta que, prácticamente, tuvo que inventarse, ya que el de Los Chospes le ofreció lo justo. Culminó por bernadinas y una estocada al segundo intento que resultó efectiva.

Sergio Rodríguez quiso y no pudo lucirse con el capote ante el segundo de su lote. Llegó la faena de muleta y Sergio la inició por abajo, llevándolo genuflexo, obligándolo, pero siempre echándole los vuelos por delante, echándoselos al morrillo entre las protestas del animal. Le siguió por el derecho, en largo, pero siempre con la muleta en la cara para que la viera y poder tirar de la embestida y evitar que parase. Encontró la ligazón de dos en dos, acoplándose entre ambos. Fue al natural y a base de vuelos y de dejársela puesta envolviéndoselo a su alrededor. Toreó muy encajado, con mucho desmayo, llevando la embestida hasta el final, exprimiéndola. Culminó en paralelo a tablas, con una plaza totalmente entregada a una faena muy en el sitio y de expresión. Falló con la espada.

Bruno Aloi recibió al cierraplaza bregándolo, llevándolo como pudo, estirándose con alguna que otra verónica. Arrancó la faena genuflexo, alternando pitones. Lo sacó al tercio y continuó con la mano derecha, llevándolo muy templado y muy tapadito, prácticamente cosido a la tela, ligando así las series. El de Los Chospes no tuvo una embestida con contenido, tenía un recorrido más que justo quedándose a medias. Poco a poco se iba apagando, cada vez le costaba más pasar, por lo que apuró las distancias y al natural, echándole los vuelos a la cara, trató de llevarlo con un cite delantero para alargar hasta el final. A la faena le quedaban pocas teclas por tocar, aún así, Bruno quiso insistir, ahora por el derecho, jugándose la voltereta al meterse entre pitones, con un novillo que ya no pasaba. Mató con acierto.

Las Ventas. Novillos de Los Chospes. Los animales dieron juego y opciones, con sus más y sus menos, con muchas teclas que tocar para llevarlos, pero asequibles. No duraron demasiado en las faenas, por lo que había que ajustarlas en tiempo y muletazos, pero todos se excedieron.  Sergio Rodríguez, silencio tras dos avisos y saludos tras dos avisos; Mario Navas, palmas y saludos; Bruno Aloi, saludos y vuelta al ruedo.

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