jueves, 24 de septiembre de 2026

El Club Cocherito y la Sociedad Bilbaina hacen balance de las Corridas Generales en un coloquio en el que se coincidió en la “falta de toro”

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GUARISMO DEL OCHO

El Club Cocherito de Bilbao y la sección taurina de la Sociedad Bilbaina celebraron en la tarde de ayer un coloquio en el que se hizo balance de las últimas Corridas Generales. El acto arrancó con la bienvenida de Javier Nebreda, presidente del decano de los clubes taurinos, quien, antes de entrar en materia, recordó la figura del fallecido Alfonso Carlos Saiz de Valdivielso, socio cocherista y de la entidad anfitriona, un bilbaíno de carácter polifacético que atesoraba una extensa sabiduría en distintos campos, en su condición de profesor de Derecho y de experto en historia contemporánea y en cultura taurina. Al homenaje se sumaron, en cada una de sus intervenciones, los demás integrantes de la mesa: Javier Larena, miembro de la sección taurina de la Sociedad Bilbaina y expresidente del Excelentísimo Club Taurino de Bilbao; Javier Abad y Álvaro Suso, socio y vocal de la Junta Directiva del Club Cocherito, respectivamente.

Álvaro Suso, que condujo el coloquio, solicitó al resto de intervinientes una impresión general acerca de las últimas Corridas Generales, a modo de introducción.
Javier Larena manifestó tener sensaciones encontradas, aunque con un balance general positivo por las actuaciones de algunos toreros y el aumento de la asistencia de público. No obstante, señaló una gran carencia: la falta de toro.

Javier Nebreda coincidió a grandes rasgos y llegó a calificar con un seis (sobre diez puntos) el conjunto de las Corridas Generales, penalizadas por la floja presentación de los toros. Puso de relieve la actuación de Daniel Luque, que a su juicio sí mereció la segunda oreja que le negó Matías González. Además, hizo una lectura positiva de la asistencia de jóvenes a la plaza, pese a que desde
algunos sectores se cuestione la misma por obedecer, a veces, a cuestiones lúdicas ajenas a la tauromaquia.

Javier Abad fue más negativo. Su calificación, un suspenso, aunque no rotundo (salvó las actuaciones de varios toreros), inevitable, dijo, por el pobrísimo nivel de los toros, base del espectáculo. Destacó que no se ha sabido aprovechar la inercia positiva del año pasado.

Álvaro Suso, finalmente, manifestó una opinión similar a la de Javier Abad y añadió que él sí coincidió con el criterio de Matías González a la hora de negar las segundas orejas.

Ámbitos de consenso

Al entrar a debatir se comprobó que esa aparente división de opiniones (dos aprobados y dos suspensos, con sus matices correspondientes) se debía a diferentes ponderaciones de los aspectos positivos y negativos, en los que hubo gran coincidencia. Ese consenso también se dio a la hora de denunciar los fallos organizativos:

Carteles anunciados tarde y mal.
Combinaciones que incluían un mano a mano que nadie entendió (salvo por razones de economía) y una corrida de rejones de cuyo interés se dudó.

Falta en el cuidado de los detalles, desde la escasa limpieza de la plaza al insuficiente número de acomodadores, que, además, desconocían la ubicación de las localidades.

Mala señalización de filas y asientos.

Cuestionable gestión de la venta de entradas, con gastos de gestión cargados tanto en las compras realizadas por internet como en el modo presencial, con el inconveniente añadido de tener que desplazarse hasta la plaza para conseguir las invitaciones de galería de los abonados o la inexplicable simultaneidad de la venta de abonos y entradas sueltas, entre otras cuestiones.

¿Y el Toro de Bilbao?

Ese conjunto de situaciones vividas en las últimas corridas Generales, unido a la ausencia del “Toro de Bilbao”, hizo que algunos intervinientes, también desde el público, hablaran de que “nos han quitado” lo que era Bilbao. “No son las Corridas Generales de Bilbao; es la Feria de Bilbao, una feria más”, señalaron.

Sobre este mismo problema (la falta de toro), Javier Nebreda opinó que la deficiencia mostrada se debe a que se paga poco y se elige tarde.

Javier Abad, por su parte, quiso prestar atención al Memorial Iván Fandiño. Destacó a su ganador, Manuel León, pero criticó la pobre y desigual presentación de los erales. “Bilbao —dijo— sigue siendo una plaza de primera también en clases prácticas y novilladas”. Abundó en esta opinión Álvaro Suso, que, además, recordó el contraste con las novilladas previas de Orduña y Trucíos, en las que se vieron ejemplares muy serios.

Intervenciones del público

En el turno de intervenciones del público asistente al coloquio se discrepó sobre el carácter positivo de la afluencia de jóvenes a la plaza: el problema —expuso una aficionada— es que no saben comportarse y molestan mucho al resto.

Abundando en la pérdida de identidad de las Corridas Generales, otro asistente se preguntó si no es el reflejo de una nueva sociedad, y si, por lo tanto, no cabe otra alternativa que resignarse y dejar de mirarnos en un pasado que no puede volver por esos cambios sociales. También señaló que Bilbao hace tiempo que no es lo que fue: la tercera plaza más importante. Esta opinión fue rebatida por Javier Abad, que dijo que no debemos resignarnos.

Asimismo, se cuestionó el papel de la Junta Administrativa. Llegó a decirse que hay tres grandes misterios: la Sábana Santa de Turín, la fórmula de la Coca-Cola y el papel de la Junta Administrativa.

Relacionado con los asuntos anteriores, se habló también de las condiciones del pliego por el que se rige el arrendamiento para el uso y explotación de los espacios que conforman la Plaza de Toros de Vista Alegre. Álvaro Suso ya había recordado durante el coloquio que conocemos el pliego y la oferta que ganó, pero no el contrato que se firmó, y que ni la Junta Administrativa ni la empresa quieren enseñar.

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