viernes, 12 de abril de 2024

Cid de María abre la puerta Grande de Brea de Tajo

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MAR MUÑOZ

Brea de Tajo albergó la primera novillada del Certamen de novilladas de la Comunidad de Madrid con novillos de Monte la Ermita y Antonio Sánchez para los novilleros Julián Garibay y Cid de María. El aire fue un adversario más en la gélida mañana. Garibay no tocó pelo, pero sí lo hizo Cid de María que cortó un apéndice a cada uno de sus astados, abriendo la puerta grande.

Julián Garibay bregó con el primero de la mañana de Antonio Sánchez. Brindó al respetable y probándole por ambos pitones intentó sacarle del tercio. Una vez en los medios lo fue llevando con la mano derecha. Al novillo no le sobraban las fuerzas, así que le dio tiempo y le fue robando los pases de uno en uno, peleando contra el viento y poniendo el lucimiento que al novillo le faltaba. Siguió sobre ese pitón y  con un molinete intentó ligar la siguiente tanda al natural de uno en uno. Sin embargo, el animal no quería pelea, todo lo ponía el mexicano que no tenía un pase por ese pitón, aun así le dio el pecho y le citaba intentando sacar el pase imposible. Insistió sobre el derecho, sin lograr el objetivo, le cuadró y a la segunda dejó la espada baja.

Cid de María con una larga cambiada de rodillas en el tercio paró al de Monte la Ermita para seguir por verónicas. Por ayudados comenzó su faena, pero el aire molestaba. Tomó el paño con la derecha, logrando que el novillo obedeciera y entrara siguiendo el engaño, pero deslucía el aire que le descubría. Siguió por ese pitón logrando pases largos y profundos por abajo. Le dio tiempo y bajando la mano y girando la muñeca le fue lidiando. Al natural se quedaba más corto,  así que de uno en uno fue formando la tanda hasta cerrar con un pase de pecho. Al natural, con despaciosidad, fue calando en el tendido con un pase de las flores para continuar por el derecho. Se lució con pases en redondo invertidos y por la espalda, aguantando el arrimón para cerrar con desplante en rodillas. Tomó el estoque y por bernadinas hizo su epílogo hasta cuadrarlo y hundir el acero.

Garibay se estiró con el de Monte la Ermita por verónicas, pero sería en el quite el momento de mayor intensidad, cuando se echara el capote a la espalda y el animal lo prendiera feamente sin consecuencias. Volvió a la cara, dejando un lucido quite, pero el animal carecía de fuerza y cayó varias veces. De rodillas, empezó su faena, pasándolo por ambos pitones. Por el derecho lo metió a base de pases largos, formando así su faena, pero el viento arreció y deslucía todos sus intentos. El seguía toreándolo en redondo bajándole la mano, obligándolo. Cambió al natural, pero se le metía por dentro, así que volvió al derecho. Sin embargo, cada vez se iba quedando más parado y salía rebrincado, iba a a menos. Logró robarle alguna que otra embestida, siempre de uno en uno.  Al natural no logró sacarle ni un pase y volvió al derecho, pero ya solo pasaba, así que fue a por la espada. Por manoletinas muy arriesgadas cerró y mató de forma efectiva.

Cid de María bregó con el último de la mañana, un novillo de Antonio Sánchez. Probándolo lo fue sacando del tercio con torería, después le siguió por el derecho. Paró aquella armonía el pitonazo que le propinó en el pecho. No tardó en recomponerse y a seguir toreando, pero el aire lo descubría, añadiendo ese plus de peligrosidad a la faena. Siguió por el derecho, buscando como lucirse, pero prefirió probar al natural, con un pitón izquierdo por el que venía rebrincado,  con una embestida incierta y con poca fuerza, lo que condicionaba la lidia al uno a uno pero con sabor.  Culminó por  manoletinas y hundió el acero al segundo intento.

Brea de Tajo. Primera novillada del Circuito de Novilladas de Madrid. Novillos de Monte la Ermita y Antonio Sánchez para Julián Garibay, aplausos y ovación; Cid de María, oreja y oreja.

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