PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ
A las puertas del inicio de la Feria Taurina de Pozoblanco 2026, Antonio Tejero, al frente de la empresa gestora habla sobre los detalles de la configuración de los carteles, la respuesta de la afición y el compromiso con una de las plazas más emblemáticas del calendario.
Si hablamos de la configuración de una feria exigente como la de Pozoblanco. ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración de los carteles para este 2026?
Al principio las cosas no eran fáciles. No me refiero solo a 2026, sino a los comienzos. Cuando las cosas ya están medio consolidadas es más fácil, entre comillas. Pero los toreros siempre tienen buena disposición, colaboran y, por ese lado, bien, sin problema ninguno. A mí me gusta hacer las cosas con mucho tiempo y preparar las corridas con bastante antelación para que no haya ningún tipo de problema. En ese aspecto ha estado fenomenal, gracias a Dios.
Se habla mucho de los toreros al ver los carteles, pero las ganaderías también son pieza clave. Este año figuran hierros como Zalduendo o Passanha. ¿Desde cuándo se trabaja en la selección del ganado?
Cuando estoy acabando una feria, ya estoy en el campo indagando y mirando corridas para el año siguiente. Así no te encuentras luego con sorpresas, porque la verdad es que el campo está regular. Desde la pandemia no atravesamos un buen momento; hay pocos animales y lo que hay está muy escogido o casi no hay, esa es la verdad. Por eso me gusta hacer las cosas con tiempo.
En la empresa que represento llevamos ya 11 años, 10 años y 11 temporadas, y siempre hemos procurado traer ganaderías del máximo prestigio y a todas las figuras del toreo. Creo que todas las figuras han pasado por aquí. Estamos contentos, ilusionados y animados como el primer día.
¿Cómo está respondiendo la afición ante la propuesta de este año?
La respuesta está siendo muy positiva. El lunes abrimos las taquillas y la gente lo ha acogido con mucho agrado; hay buen ambiente y el cartel lo requiere. Son tres torerazos en primera línea de fuego triunfando todos los días.
En la corrida de Zalduendo —una de las ganaderías más prestigiosas de la cabaña brava— están Daniel Luque, una figura contrastada y en un gran momento desde hace tiempo; Borja Jiménez, que viene de un gran triunfo; y David de Miranda, que está llamado a ser máxima figura y lo demuestra a diario. El domingo estuvo sensacional en Écija, cortó dos rabos y en el último hubo petición de otro.
Respecto a los rejones, con la corrida portuguesa de Passanha, además de ser un gran cartel con Andy Cartagena, Lea Vicens y Sebastián Fernández, se hace un poco de justicia. Andy Cartagena estuvo anunciado el año pasado y no pudo acudir por lesión. Por su parte, Lea Vicens y Sebastián Fernández estuvieron sensacionales el año pasado, salieron por la puerta grande tras cortar dos orejas en una tarde donde se desató un diluvio fortísimo.
Se reúnen madurez y futuro en los carteles. Además, desde la empresa se han facilitado servicios como autobuses desde distintos puntos de la provincia.
Efectivamente. A lo mejor es reiterativo, pero siempre digo que el empresario tiene que ser el mánager, el apoderado o el representante del público. Hay que darle al aficionado toda clase de facilidades. Desde que entré aquí ponemos autobuses desde casi todos los puntos de Córdoba, Almadén, Montilla… Vienen autobuses de muchos sitios. Hay que ayudar y tirar para adelante.
El aficionado es la pieza central del espectáculo.
Claro, son los que sustentan el espectáculo. Por supuesto el toro es el alma máter y los toreros son las figuras, pero el público es soberano y es al que hay que cuidar.
Y la labor empresarial, que a veces queda en segundo plano, es indispensable para articular todo esto.
La empresa hace su trabajo, el ganadero el suyo, y luego los artistas tienen la última palabra, que son a quienes el público viene a ver. Todo ello en un marco como la plaza de toros de Pozoblanco, que es un pueblo muy taurino y ganadero. Tiene una plaza preciosa, impecable y súper bien cuidada por el Ayuntamiento. Todo el mundo que viene por primera vez se queda impresionado con las instalaciones. Hay que cuidar al cliente, que es quien echa adelante el espectáculo