PATRICIA PRUDENCIO MUÑOZ/FOTOS EMILIO MÉNDEZ
La Plaza de Toros de La Sagra en Villaseca de la Sagra ha celebrado la tercera novillada del Alfarero de Oro, en la que Emiliano Osornio, Jorge Hurtado y Manuel Quintana se midieron a los ejemplares de la ganadería de Conde de Mayalde. Los animales mostraron un buen comportamiento en la tela, dando opciones para la expresión y el lucimiento de la terna. Emiliano Osornio no tuvo opciones con el primero, un novillo mermado con el que se mantuvo firme, con un sello personal lleno de torería y clase. Osornio con el cuarto desarrolló una faena de identidad y calidad con muletazos aislados por ambos pitones cargados de gusto y despaciosidad. Osornio encontró un sexto complejo y de muchas teclas al que supo llevar y entender a pesar de las dificultades. Jorge Hurtado encontró acople y gusto sobre el pitón izquierdo del segundo de la tarde, hubo armonía y calado. Jorge Hurtado cuajó su faena ante el quinto, pero el mal uso del acero empañó aquella buena labor. Manuel Quintana cuajó su faena sobre el pitón derecho del tercero de la tarde, sin embargo, no logró meter el acero. No pudo continuar la lidia tras su percance en el tercero de la tarde, del que tuvo que ser intervenido
Emiliano Osornio, sin opciones ante el primero
Emiliano Osornio saludó al primero de la tarde estirándose con unas lucidas verónicas en las que el toro dio la voltereta. Se alcanzó la faena de muleta y comenzó después de brindar al público. La iniciativa genuflexo para después irle ganando terreno hasta llevárselo más allá del tercio. Continuó sobre el pitón izquierdo, tratando de alargar el trazo con un animal muy justo de fuerza. Tuvo que llevarlo a media altura, sin poder evitar que perdiera las manos. Poco a poco le fue metiendo en el engaño, robándole algunos naturales que puedo cuajar a base de suavidad y temple. Cambió al pitón derecho, tocando con voz para después pasarlo de uno en uno a base de insistencia y ponérsela en la cara. Cada vez le costaba más pasar, pero Emiliano no perdió la entrega ni la disposición.

Jorge Hurtado desluce con el acero su labor ante el segundo
Jorge Hurtado se estiró por verónicas en su saludo capotero al segundo de la tarde, un toro que salió rematando en tablas. Toreó con gusto en el capote mientras le ganaba terreno y se lo llevaba a los medios. Se alcanzó la faena de muleta, pero antes brindó al matador de toros Francisco Montero. Inició su labor al hilo de las tablas, pasándolo por ambos pitones alternando altura. Rápido le agarró el aire y empezó a torearlo con cierto gusto hasta rematarlo por abajo. Se lo envolvió sobre el pitón derecho, en una tanda de acople y ritmo en la que logró ligar los muletazos. Cambió al natural, llevándolo con un trazo largo y templado, muy profundo y de muy buen gusto. Retomó el pitón derecho tomando bien la distancia y la altura para envolvérselo por abajo, templando. Sin embargo, después de aquella serie de acople, recuperó el pitón izquierdo, reencontrándose con el gusto y la emoción. Culminó con unos ayudados por abajo y unos remates toreros para después pinchar.

Manuel Quintana empaña una gran faena ante el tercero
Manuel Quintana bregó al tercero de la tarde mientras lo encerraba en tablas. Después pudo andarle y bregarlo por abajo en los medios. Brindó al público e inició su faena de muleta genuflexo, pasándolo por abajo por ambos pitones mientras lo sacaba de tablas. En los medios lo citó en largo y poco a poco se lo envolvió aprovechando la inercia. Sin embargo, resultó una continuidad intermitente ante la falta de fuerza de su adversario. Se lo llevaba a la cadera sobre el pitón derecho, pero le soltó la cara prendiéndolo. Volvió a la cara del animal y volvió a insistir sobre el derecho, pasándoselo muy cerca. Conectó con el público no solo por el percance, sino por su buena labor ante un animal que también tenía sus teclas, se volvía rápido. Cambió al izquierdo y a media altura lo metió en los vuelos, pero tras un amago de toreo al natural siguió sobre el derecho. Cuajó una tanda más por el mismo pitón bailando a un mismo compás. Culminó doblándose con él para después fallar con el acero hasta después de varios intentos.

Osornio, gusto y torería ante el cuarto
Emiliano Osornio saludó al cuarto de la tarde, estirándose con gusto en el tercio. Comenzó su faena de muleta en el tercio, doblándose con el. Eligio el pitón derecho para continuar, bajándole la mano y pasándolo con ritmo, envolviéndoselo a la cintura. Sin embargo, encontró el gusto en algunos naturales en los que lo pasó con desmayo, abandonándose. Fueron aislados, ya que el animal tenía sus teclas. Las tandas se definieron en el uno a uno, llevándole el engaño a la cara. Cambió de nuevo al pitón derecho, templándolo a media altura, apurando las distancias para tocarlo con decisión y meterlo en el engaño. Culminó alternando pitones con gusto y despaciosidad. Metió la mano con aseo y acierto.

Hurtado, vuelta al ruedo tras su buena labor ante el extraordinario quinto
Jorge Hurtado bregó por abajo al quinto. Saludó una ovación José Germán por su buen labor en banderillas. La faena de muleta la inició genuflexo, pasándolo por ambos pitones por abajo hasta llevárselo al tercio. Después desde los medios se decidió por el pitón derecho citándolo en largo. Cambió los terrenos y acortó las distancias para adelantarle el engaño, tocarlo con firmeza. Volvió a llevárselo a los medios y a pies juntos lo pasó para iniciar una nueva tanda sobre el derecho, en largo y muy despacio. Cambió al pitón izquierdo, echándole los vuelos a la cara con despaciosidad para después encauzarlo y torear largo y profundo. Hubo gusto y torería, llegando con fuerza a los tendidos aquel toreo templado y lento, en el que tuvo mucha paciencia. Falló con el acero.

Osornio, matices ante el complejo sexto
Emiliano Osornio saluda con una larga cambiada de rodillas al sexto de la tarde al hilo de las tablas. Continuó su saludo capotero con gusto hasta llevárselo a los medios, donde casi lo prende. Hubo turno de quites, primero por parte de Hurtado, al que replicó Osornio. Comenzó su faena de muleta doblándose con su adversario, pasándolo por ambos pitones , alternando alturas mientras le ganaba terreno. Se definió por el pitón derecho, cruzándose, adelantándole el engaño para tocarlo con firmeza y mucha voz. Se quiso abandonar, pero aquella embestida era compleja de llevar. Cambió al toreo al natural sin encontrar la transmisión en aquellas embestidas. Se las robó una a una, metiéndolo poco a poco hasta robarle un par de pases que cuajó por abajo. Mató con acierto.

Ficha del festejo:
Villaseca de la Sagra. Tercera del Alfarero de Oro. Novillo de Conde de Mayalde para Emiliano Osornio, palmas, palmas tras aviso y palmas ; Jorge Hurtado, saludos y vuelta al ruedo; Manuel Quintana, ovación tras aviso y herido