GUARISMO DEL OCHO
Chota celebró un festejo en la que trenzaron el paseíllo Fernando Adrián, David de Miranda y Jesús Enrique Colombo que se midieron a los de El Pilar. Los toros se caracterizaron por su falta de casta, mostrando además un comportamiento suelto, desentendido, soso y desclasado que deslució el festejo y obligó a los diestros a un esfuerzo extra ante la preocupante falta de fondo de las reses. Salvo el lote de Fernando Adrián y el quinto de David de Miranda, que permitieron el lucimiento de los diestros a base de oficio para pasear dos orejas por astado, el encierro se caracterizó por su alarmante falta de casta, mostrando además un comportamiento suelto, desentendido, soso y desclasado que deslució el festejo y obligó a los diestros a un esfuerzo extra ante la preocupante falta de fondo de las reses.
Fernando Adrián cuajó a «Estudiante», un toro justo de fuerzas pero fijo, una faena al alza que inició con suaves y cadenciosas verónicas de capa y un vibrante comienzo por pases cambiados por la espalda en los medios; tras templar la embestida a media altura por el pitón derecho y recetar tandas al natural de gran calado, el diestro pisó los terrenos de cercanías para culminar su obra con una ceñida tanda de manoletinas y cortar 2 orejas; con el cuarto toro de la tarde, de nombre «Voluntario», que salió suelto de salida y falto de fuerzas, el diestro comenzó su faena en las tablas con pases por alto para luego sacarlo a los medios, donde logró templar las embestidas por ambos pitones en buenas tandas; posteriormente, se metió en cercanías, gustándose y recreándose en el toreo fundamental pese a la sosa condición del animal.
David de Miranda firmó una tarde de impecable firmeza, oficio y madurez en Chota, sobreponiéndose con inteligencia al deslucido juego de su lote. Frente a su primero, un astado soso y sin transmisión, el diestro onubense tiró de paciencia y suavidad en una labor de puro consentimiento que fue ovacionada tras emborronarse con los aceros. La apoteosis llegó ante el quinto de la tarde, un ejemplar descastado y sin humillación que hirió a un subalterno; Miranda templó los tendidos con un seco valor, se metió entre los pitones en una faena de distancias cortas de altísimo mérito y, tras una estocada entera, paseó dos orejas.
Jesús Enrique Colombo recibió a «Deportista» con dos largas cambiadas de rodillas, topándose con un astado justo de fuerzas al que tuvo que cuidar a media altura en la muleta para no obligarlo. Ante la falta de transmisión, el diestro tiró de oficio al natural, echándole los vuelos por abajo para alargar la embestida de un animal venido a menos; con el quinto, de nombre «Transportista», no logró destacar con el capote, un animal soso y sin fijeza para humillar. A pesar de la falta de transmisión en la embestida, el diestro insistió con la muleta por ambos pitones en una faena de trayectoria templada pero sin brillo que acabó con el venezolano totalmente entregado.
Ficha del festejo:
Plaza de Toros de Chota (Perú). Toros de la ganadería de El Pilar, sin fuerza, mansos y descastados, para: Fernando Adrián; dos orejas y dos orejas; David de Miranda; palmas y dos orejas y Jesús Enrique Colombo; silencio y dos orejas.